Un evento que debe impactar en la ciudad de una forma similar a los Juegos Olímpicos de 1992, como un impulso para recobrar la confianza en Barcelona. Esa es la percepción de los organizadores deportivos de la Copa América de Vela y de las autoridades políticas locales, que han presentado este martes el evento que se celebrará en 2024.

Los organizadores han sido clave en la elección de Barcelona. Se trata del Team New Zeeland, como explicó Crónica Global al dar cuenta de que la ciudad era la escogida. El mismo capitán del equipo, Grant Dlton, ha señalado que el objetivo es “emular los Juegos Olímpicos de 1992”. Aunque se trata de competiciones muy distintas y de impactos desiguales, lo cierto es que la Copa América de Vela puede servir como catalizador de nuevas iniciativas para Barcelona, rompiendo una percepción de decadencia o de parón económico de los últimos años.

Ada Colau y Jaume Collboni, junto a la Copa América, en el Palau de la Generalitat / BARCELONA GLOBAL

El evento se ha presentado este martes en el Puerto de Barcelona, con la alcaldesa Ada Colau y el primer teniente de alcalde Jaume Collboni. Junto a los dos dirigentes, figuraba Aurora Catà, presidenta de Barcelona Global, la entidad empresarial que ha trabajado de forma sorda en los últimos meses. La colaboración de Catà con Collboni y el tejido empresarial catalán ha sido determinante para que Barcelona pudiera tener opciones, y, finalmente, acoger el acontecimiento deportivo para 2024. Tanto Catà como Collboni han destacado la necesidad de la colaboración público-privada para impulsar proyectos y para aprovechar energías.

Colau se sumó en los últimos días, consciente de que Barcelona podía decir sí al evento. Sin embargo, los comunes no vieron clara la iniciativa de Collboni y Catà, al considerar que podía ser visto como una competición elitista. Los comunes tienen en el recuerdo y a eso se agarraban, la experiencia de Valencia, que albergó la competición en dos ocasiones. Era la Valencia gobernada por el PP, en los 2000, que acabó con graves casos de corrupción. A medida que Barcelona tenía cada vez más opciones, la alcaldesa entendió que debía sumarse, y este martes estaba en primera fila junto al equipo neozelandés, Collboni y Catá.

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