El inicio de las obras de la superilla del Eixample desata la polémica sobre el modelo urbanístico de los comunes en Barcelona. La transformación en el centro de la ciudad arrancó este agosto con la transformación de los cuatro ejes verdes de Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell. A pesar de que el Ayuntamiento predica que su propuesta "preparará a la ciudad para ser un refugio de futuro", la polémica de la nueva reforma ha vuelto a poner sobre la mesa lo que ha ocurrido en otras superilles de la ciudad.

Es el caso de la superilla del Poblenou, que este septiembre cumple seis años en funcionamiento. Fue la primera en construirse en la ciudad, la "prueba piloto" que reflejaría el modelo idílico que los comunes ven como la "solución definitiva" en la ciudad. No obstante, el objetivo inicial de convertir el espacio en un lugar "público saludable, con más verde, más justo y seguro" queda muy lejos de la realidad, según denuncian a Metrópoli varios vecinos de la zona. 

"Hay espacios verdes descuidados, mobiliario en mal estado y suciedad. Transmite una sensación de dejadez", coinciden varios residentes en conversación con este medio. "Fue una imposición y es un foco de problemas", añaden.

"ABANDONO HORRIBLE"

Gran parte del vecindario denuncia que, "aunque el Ayuntamiento presuma de tomar decisiones junto a los barceloneses, la mayoría de residentes estaba –y está– en contra del modelo superilla".

"Desde un principio no la queríamos porque preveíamos todos estos problemas a los que nos enfrentamos. No obstante, si funcionase bien quizás nos adaptaríamos. No puede ser que se presuma de puntos verdes en la ciudad y estén totalmente descuidados, es un abandono total", lamenta Manel.

Vegetación en mal estado en la 'superilla' del Poblenou / METRÓPOLI

ASENTAMIENTOS

Una de las preocupaciones más recientes de parte de vecindarios es el "aumento de asentamientos" en la zona. Según una residente, que prefiere mantener el anonimato, las obras en diferentes espacios del barrio han hecho que varios sintecho –que en ocasiones "son conflictivos"– se instalen en la superilla. "Antes estaban en puntos más dispersos, pero en los últimos meses campan a sus anchas por los parques y las zonas cercanas a las viviendas", añade.

Juan, que vive en el barrio desde hace 20 años y nunca quiso que se instalase la superilla, coincide con la vecina y añade que "lo que molesta no es que duerman en la calle" –hecho que lamenta–, sino que "dejen residuos y generen molestias en los bloques". 

Cartones y mantas en la 'superilla' del Poblenou / METRÓPOLI

SEGURIDAD

Otros afectados muestran su preocupación ante la posible instalación de estos asentamientos en los parques que se cierran todas las noches en la superilla: alrededor hay viviendas y, por seguridad, se bloquea el acceso en horario nocturno. "Si todos aquellos que provocan molestias se empiezan a colar en estos espacios, a los que acceden de día, la situación hará que lleguemos al límite", cuentan a este digital una pareja afectada. 

Además, también afean que se celebren botellones en las calles delimitadas, sobre todo durante las noches. "Hemos llamado a la Guardia Urbana muchas veces y el problema siempre vuelve a aparecer", explica María José. "Aguantamos actitudes incívicas que antes, por lo menos, no se concentraban únicamente aquí", añade. 

El Ayuntamiento instaló el programa superilles con la misión de que favorecieran las relaciones sociales, la economía de proximidad y, por supuesto, la seguridad. No obstante, otros barceloneses contrarios al modelo apuntan a que el hecho de que no circulen coches por determinadas calles "limita a los comercios" y da una sensación de "poca vida" en el día a día. "La superilla del Poblenou solo está llena cuando están abiertos los colegios. Los niños pueden jugar tranquilamente, eso es lo más positivo que encuentro", dicen los mismos. 

La 'superilla' junto a solares vacíos en el Poblenou / METRÓPOLI

"PRUEBA PILOTO"

Miembros de la Plataforma d'Afectats per la Superilla del Poblenou (PASP9), que nació para denunciar el funcionamiento de la misma, recuerdan el "engaño" que sufrieron en 2016. Según explican, el consistorio aseguró que su superilla era una "prueba piloto", que finalmente ha acabado quedándose pese al rechazo de vecinos y comerciantes.

Dani Mòdol, urbanista, arquitecto y exconcejal del Ayuntamiento de Barcelona (PSC), es una de las voces más críticas con la superilla del Poblenou: la considera el "mayor ridículo urbanístico" de la ciudad. "Es absurdo hacer experimentos en zonas que no están consolidadas urbanísticamente, que se estaban desarrollando, como el Poblenou", dijo en conversación con este medio.

Cartel que indica el comienzo de la 'superilla' del Poblenou / METRÓPOLI

PASOTISMO

El cúmulo de problemas en el espacio de Sant Martí ha hecho que hasta los vecinos que están satisfechos con el modelo tengan quejas al respecto. Consideran que hay un "cierto pasotismo" por parte del Ayuntamiento para cuidar los espacios. "Nosotros aprovechamos las mesas de picnic –por ejemplo– y nos pareció una buena iniciativa desde el primer momento", comenta a Metrópoli una familia que está celebrando un cumpleaños en la superilla. 

Vecinos organizan un picnic en las mesas de la 'superilla' del Poblenou / METRÓPOLI

No obstante, reconocen que hace falta "pulir muchos detalles" y "reforzar el mantenimiento" para que la zona "cumpla realmente con su propósito". Además, afean la falta de limitación correcta de las zonas, ya que, pese a las indicaciones, "muchas motos pasan por zonas peatonales". Marta, que acompaña a sus hijos a una zona de juegos, critica a la falta de control sobre los patinetes: "Las bicicletas están obligadas a circular a 10 kilómetros por hora y los patinetes pasan más rápido por parques llenos de niños".

Mesas de picnic en una zona de obras en la 'superilla' / METRÓPOLI

INCREMENTO DE LA CONTAMINACIÓN 

Otro de los puntos más debatidos en los seis años de vida del espacio es la contaminación en el barrio. Según Jordi Campins, presidente de la PASP9 (Plataforma d'Afectats de la Superilla del Poblenou), los índices de contaminación han subido y los atascos y ruidos se han multiplicado.

Los afectados, asesorados por expertos universitarios, realizaron varios estudios para demostrar los datos. En el artículo que hay bajo estas líneas se puede ampliar esta información.

Además, recriminan los atascos circulatorios en las calles que rodean la superilla: "Ha provocado un aumento del ruido y nuestra calidad de vida ha disminuido", asegura parte del vecindario del Poblenou.

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