El Ayuntamiento de Barcelona ha denunciado ante Fiscalía por presunto delito de odio a los autores de un mensaje "viral" en redes sociales según el cual se detectaron 1.600 empadronamientos fraudulentos en una vivienda (realmente vivían 5 personas) que pretendían cobrar ayudas sociales y votar en las elecciones municipales, informa el Ayuntamiento.

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El mensaje decía: "Nuevo escándalo de la alcaldesa de Barcelona y su equipo de gobierno. Hace pocos días la Guardia Civil entró en un piso de la zona de Horta-Guinardó porque en ese piso figuraban 1.600 empadronados de origen magrebí, 1.600 empadronados en un solo piso!!!".

El concejal de Derechos de Ciudadanía, Marc Serra, ha dicho que se ha contrastado esta información con la Guardia Civil y otros cuerpos policiales y con el Padrón municipal y se ha determinado que esta detección "no se produjo nunca" ni hay ningún domicilio con 1.600 personas empadronadas en Barcelona. "No se trata de una mentira inocente, no se trata de un hecho aislado, sino que se trata de una operación organizada para sembrar una imagen de duda ante las próximas elecciones municipales y atacar al propio colectivo de las personas magrebíes", ha añadido.

Marc Serra Solé, concejal de Barcelona en Comú en el Ayuntamiento de Barcelona / AJUNTAMENT DE BARCELONA

DELITO DE ODIO

Para él, este tipo de mensajes buscan "poner la llama en la mecha del racismo y, a través de este sentimiento de odio, conseguir una viralidad", y ha dicho que al Ayuntamiento de Barcelona le preocupa cómo esto puede afectar a la población migrada de la ciudad.

El escrito presentado a Fiscalía a través de la Oficina para la No Discriminación de Barcelona constata que el consistorio ha podido comprobar que el mensaje ha sido ampliamente difundido en las redes sociales por Whatsapp, Twitter y otros, "obteniendo decenas de miles de visualizaciones y tantas otras comparticiones". Además, denuncian que, "aparte del indudable contenido calumnioso hacia la alcaldesa de Barcelona" --atribuía el fraude a Ada Colau y a su equipo de gobierno--, el mensaje representa una incitación al odio, el rencor y la animadversión hacia la comunidad magrebí, según el texto.

NO ES LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El Ayuntamiento también alega que los autores, entre los cuales dicen que hay juristas y psicólogos, "eran conocedores de la absoluta falsedad del mensaje por su total inverosimilitud". También identifica cuatro cuentas de Twitter que han reproducido el texto, detrás de los cuales hay presuntamente un guardia civil y un inspector de policía, y concluye que "estos hechos no pueden estar amparados en el derecho a la libertad de expresión.

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