Un tren de Rodalies lleno de grafitis
Estas son las estaciones de Catalunya donde más se vandalizan los trenes de Rodalies: cuatro de Barcelona lideran la lista
Para combatir los actos vandálicos, que costaron 7,4 millones de euros el año pasado y afectaron a 1,4 millones de viajeros, la operadora triplicará los puntos de limpieza y desplegará drones de vigilancia
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Renfe se enfrenta a una batalla constante contra las intrusiones y el "turismo de grafiti" en la red ferroviaria catalana.
Los actos vandálicos no solo suponen un enorme agujero económico para la operadora, sino que se traducen en retrasos y molestias diarias para los usuarios.
Para atajar el problema, la compañía monitoriza de cerca las zonas críticas, y los datos revelan un claro epicentro: la provincia de Barcelona concentra las instalaciones preferidas por estos grupos organizados.
El mapa del vandalismo ferroviario
Los grafiteros buscan, por norma general, aquellas estaciones donde pernoctan un gran número de convoyes, lo que les permite actuar de forma rápida durante la noche o la madrugada.
Un tren de cercanías pintado con grafitis en la estación de Sant Andreu Comtal / INSTAGRAM
Según los registros de Renfe en lo que va de año, la estación de Montcada Bifurcació lidera indiscutiblemente el ranking con 31 pintadas detectadas.
En pleno centro de la capital catalana, la Estació de França ocupa el segundo lugar con 23 incidentes, seguida muy de cerca por Cornellà con 22 actos vandálicos.
Finalmente, las estaciones de Granollers Centre y la tarraconense Sant Vicenç de Calders completan los primeros puestos de las zonas con más incidencias, empatadas con 21 ataques cada una.
Una factura millonaria y daños colaterales
El balance del año 2025 dejó unas cifras alarmantes para la operadora ferroviaria.
Un tren vandalizado por unos grafiteros como los que apedrearon a un vigilante de seguridad / RENFE
Renfe tuvo que hacer frente a 970 actos vandálicos denunciados, lo que supuso limpiar una superficie total de 55.100 metros cuadrados, el equivalente exacto a la extensión de siete campos de fútbol.
Esta titánica tarea de mantenimiento y borrado tuvo un coste directo de 7,4 millones de euros.
Afecta al servicio
Más allá de la abultada factura económica, el impacto recae de forma directa sobre la calidad del servicio.
El año pasado se inmovilizaron una media de dos trenes diarios a causa de estas acciones. Cuando las pintadas afectan a elementos de seguridad indispensables, como los retrovisores, los focos o las ventanas de emergencia, el tren debe ser retirado de circulación y trasladado sin pasajeros hasta un punto de limpieza.
Esta alteración del servicio provocó que 1,4 millones de viajeros se vieran afectados por retrasos, reducciones de aforo operativo en los vagones o modificaciones de última hora en los horarios.
Plan de choque: tecnología y limpieza ultrarrápida
"Detrás de cada tren pintado hay muchas cosas que no se ven. No queremos limpiar, queremos que no se pinten los trenes", aseguran con rotundidad fuentes de la compañía.
Trenes de Renfe grafiteados
Para lograr este objetivo disuasorio y minimizar el impacto cuando el vandalismo ocurre inevitablemente, Renfe ha puesto en marcha un plan de choque.
La primera gran medida pasa por triplicar los puntos de limpieza en los próximos meses, ampliando de los cinco centros actuales a un total de catorce.
Con la incorporación de municipios como Vic, Manresa, Mataró, Lleida o Reus, se pretende evitar que los trenes vandalizados tengan que realizar largos e ineficientes recorridos en vacío para ser lavados.
En paralelo, se han logrado optimizar drásticamente los tiempos de intervención. Desde el pasado mes de enero, se ha sustituido el disolvente tradicional por nuevos productos ecológicos altamente eficaces.
Gracias a este cambio, si antes los operarios tardaban una hora y media en limpiar un metro cuadrado de pintura, ahora el tiempo se ha desplomado a unos escasos 10 o 15 minutos.
Operarios limpian grafitis en vagones de tren en la Estació de França de Barcelona
Drones
Finalmente, el despliegue de seguridad se ha reforzado apoyándose en las nuevas tecnologías. Renfe ya utiliza de forma activa tres drones para vigilar las intrusiones desde el aire y planea instalar próximamente cámaras volumétricas y de infrarrojos en los puntos más conflictivos de la red.
Estos dispositivos, al detectar movimientos sospechosos, activarán los drones de forma automática para facilitar la identificación de los autores.
A todo este operativo tecnológico se suma la evaluación de patrullas caninas y una mayor coordinación policial con los Mossos d'Esquadra y Adif, confiando en que el reciente endurecimiento de las sanciones aprobado por el Parlament actúe como freno definitivo.