Imagen de un piso en alquiler en Barcelona / ARCHIVO

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El pulso de la ciudad

Gala, una joven atrapada en la búsqueda de piso en Barcelona: "Llegué a una visita y había más de 30 personas esperando"

La joven extremeña de 26 años y llegada a a la capital en busca de oportunidades, grabó una visita a un piso y rápidamente se viralizó en redes sociales

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Lo que comenzó como una visita más para encontrar piso en Barcelona terminó convirtiéndose en una escena que miles de personas han reconocido como propia. Gala, una joven de 26 años, natural de Llerena (Extremadura), grabó el momento en el que decenas de personas esperaban para visitar la misma vivienda al mismo tiempo.

El vídeo, publicado en redes sociales, se ha viralizado y ha abierto un intenso debate sobre la crisis de acceso a la vivienda en la capital catalana.

Ella llegó a Barcelona hace unos años en busca de oportunidades y, hasta hace poco, vivía ajena a la dificultad de encontrar una vivienda gracias a que compartía piso con personas que, asegura, "se convirtieron en mi familia".

Una vivienda de alquiler en Barcelona

Una vivienda de alquiler en Barcelona

Sin embargo, ahora afronta una búsqueda que define como agotadora y que ya dura dos meses de forma intensiva, aunque llevaba más tiempo intentando encontrar un nuevo hogar.

"Cuando un derecho básico se convierte en un negocio, dejas de ser libre"

El desgaste no se limita al tiempo invertido. Para ella, la búsqueda de vivienda ha cambiado por completo su forma de entender la ciudad y la precariedad. "Cuando un derecho básico se convierte en un negocio --porque me fastidia profundamente llamarlo 'mercado'-- dejas de ser libre", afirma Gala.

Considera que el acceso a una vivienda ha dejado de ser un derecho para convertirse en un sistema que obliga a las personas a aceptar condiciones cada vez más difíciles.

"Lo llamamos 'mercado' para suavizarlo, pero la realidad es que te obliga a caminar por las grietas que deja esa supuesta libertad. Se han normalizado situaciones que son completamente denigrantes y que lo han cambiado todo", lamenta.

Una visita con decenas de personas y sin previo aviso

La escena que grabó y compartió en redes sociales ocurrió durante una visita a un piso. Al llegar descubrió que no era la única interesada: junto a ella había alrededor de una treintena de personas esperando para acceder a la vivienda. Nadie les había avisado previamente de que la visita sería conjunta.

"Sentí una mezcla de absurdo y de rabia", recuerda. "Te das cuenta de que no somos inquilinos, somos un número más en el Excel de unos psicópatas de la especulación a los que no les importa nada más que el dinero. No les importan tus circunstancias ni quién eres; solo si trabajas y si vas a pagar".

Critica también la falta de transparencia durante este tipo de procesos. "Nos lo encontramos de golpe al llegar. Hay una falta de respeto total al tiempo y a la dignidad de la gente", explica.

A su juicio, las inmobiliarias juegan con la necesidad de quienes buscan vivienda. "Saben que poca gente se va a ir de la cola por mucha indignación que sienta, porque todos necesitamos un sitio donde vivir".

La desesperación también tiene consecuencias

Aunque aquella visita fue la más impactante, asegura que la presión está presente en cada intento por encontrar una vivienda. "Esta ha sido la más surrealista, pero la agresividad de este entramado la sufres en cada intento. La presión es tan asfixiante que te vuelve un blanco fácil", sostiene.

En el medio, el bloque donde Gala visitó un piso de alquiler

En el medio, el bloque donde Gala visitó un piso de alquiler cedida

De hecho, reconoce que esa desesperación ya le pasó factura. Explica que anteriormente fue víctima de una estafa cuando buscaba una habitación con urgencia para no quedarse sin techo. "La desesperación te vuelve vulnerable", afirma. Desde entonces revisa cada contrato y cada condición con desconfianza. "Vivir alerta y a la defensiva no es forma de buscar un hogar".

Sin trabajo y con la posibilidad de volver a Extremadura

Actualmente está desempleada y asegura que su jornada completa consiste en buscar un lugar donde vivir. Considera que las exigencias económicas que imponen muchas inmobiliarias hacen prácticamente imposible acceder a una vivienda cuando todavía no se tiene estabilidad laboral.

"Necesito saber primero dónde voy a vivir para poder saber dónde voy a tener que trabajar y empezar de nuevo, pero este sistema te bloquea las dos cosas exigiéndote ratios de solvencia imposibles", explica.

Un inquilino obtiene las llaves de un piso de alquiler / PIXABAY

Un inquilino obtiene las llaves de un piso de alquiler / PIXABAY

La búsqueda también le ha obligado a ampliar el radio más allá de Barcelona, aunque ni siquiera eso le garantiza encontrar una solución. "He buscado bastante a las afueras, asumiendo que voy a pagar más por mucho menos", dice.

Si ninguna de las opciones que tiene pendientes sale adelante, asegura que solo le quedará una alternativa: regresar a Llerena. "Lo que tengo claro es que no voy a romper la familia que quiero construir por las exigencias de un sistema de vivienda que está completamente roto".

Un vídeo viral que ha abierto el debate en redes

Publicar el vídeo no fue una decisión sencilla. Confiesa que dudó porque continúa buscando piso y temía exponerse, pero finalmente decidió compartir unas imágenes que, para ella, reflejaban una realidad que muchas veces solo se conoce a través de titulares.

"Nunca grabo este tipo de cosas, pero me pareció una situación tan surrealista que sentí la necesidad de decir: la gente tiene que saber lo que está pasando", explica.

Tras hacerse viral, recibió cientos de reacciones. Mientras muchas personas compartieron experiencias similares, otras respondieron con insultos o comentarios despectivos. Sin embargo, cree que el debate se ha quedado en la superficie.

"El problema real no es solo que metan a más de 30 personas a la vez para ahorrar tiempo. Lo verdaderamente duro era ver la desesperación y las caras de la gente allí metida. Esa situación era una metáfora exacta de la crisis de la vivienda", concluye Gala.