El restaurante Mont Bar en una imagen de archivo

El restaurante Mont Bar en una imagen de archivo Archivo

Gastro

De local de desayunos a gastrobar: el restaurante híbrido del centro de Barcelona con dos Estrellas Michelin

El chef Fran Agudo lidera un equipo de 22 personas en un minúsculo local donde la informalidad de la sala y la ausencia de manteles conviven con la precisión milimétrica de sus menús degustación de hasta 240 euros

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Hace apenas 13 años, el número 220 de la calle Diputació era un rincón de barrio conocido por servir buenos desayunos y excelentes croquetas. Hoy, ese mismo espacio es un templo consagrado de la alta gastronomía barcelonesa.

Mont Bar ha logrado lo impensable: alcanzar el codiciado olimpo de las dos estrellas Michelin manteniendo intacta su alma de bar y operando en un local de apenas 98 metros cuadrados.

El secreto de su éxito reside, precisamente, en lo que la guía roja define como un "formato híbrido". Es la combinación perfecta entre un servicio de sala desenfadado, sin manteles de hilo y con música relajante, frente a un trabajo de cocina que roza la precisión quirúrgica.

El arte de la alta cocina en miniatura

El chef Fran Agudo confiesa que, pese a la reciente avalancha de reconocimientos, "nada ha cambiado demasiado". Y es que la exigencia ya formaba parte del ADN del local mucho antes de que llegara el segundo macarrón Michelin en la última gala celebrada en Andalucía (la primera estrella la consiguieron en 2022).

Uno de los platos de Mont Bar

Uno de los platos de Mont Bar Mont Bar

Las dimensiones del establecimiento exigen una disciplina militar que resulta completamente invisible para el comensal. De los 98 metros cuadrados totales, poco más de 30 están destinados a la sala.

Bajo esa apariencia de gastrobar casual y moderno, opera una maquinaria humana impresionante: 22 profesionales trabajan a diario para atender a una media de entre 36 y 40 comensales por jornada. Una ratio altísima, propia de los grandes templos mundiales de la alta cocina, que garantiza una atención milimétrica en cada detalle.

De los desayunos al menú de 240 euros

La evolución del proyecto se aceleró drásticamente con la llegada de Agudo a los fogones. Formado en la órbita de elBulli y exjefe de cocina del aclamado Tickets, el cocinero jienense estructuró la ambición del local. Fue tras conseguir la primera estrella cuando se decidió dar el gran salto e implementar el formato de menú degustación.

El exterior del restaurante Mont bar en una imagen de archivo

El exterior del restaurante Mont bar en una imagen de archivo Mont Bar

En la actualidad, el restaurante ofrece dos opciones que reflejan su madurez culinaria: un menú clásico por 190 euros y una propuesta más larga que alcanza los 240 euros.

Los comensales son recibidos con una espectacular secuencia de snacks que exhiben un despliegue técnico absoluto, para luego dar paso a un homenaje al producto de temporada. En sus mesas conviven reinterpretaciones de clásicos populares, como el ceviche o la trilogía catalana, con creaciones que ya son auténticos iconos de la ciudad, destacando su célebre mochi de sobrasada asada con queso Mahón.

Sinergia líquida y hermandad vecinal

Este reloj suizo culinario no funcionaría sin sus engranajes clave. En la cocina, Agudo cuenta con la complicidad de Nico Ponte, el chef italiano que ejerce como jefe de cocina desde hace un lustro. En la sala, la batuta líquida la lleva Iván Castro, propietario y director de sumillería.

Uno de los platillos de Mont Bar

Uno de los platillos de Mont Bar Mont Bar

La fluidez entre ambas áreas permite maridajes sorprendentes, capaces de acompañar un guiso tradicional con una Macabeu del Penedès, o de emparejar un plato de raya con un atrevido pinot gris que engaña a los sentidos pareciendo y sabiendo a tinto.

Además, el proyecto cuenta con un salvavidas logístico y formativo pared con pared: Mediamanga, el hermano mayor del grupo. Con una propuesta de cocina abierta, recetas tradicionales y ambiente informal, este local anexo no solo ayuda en la producción diaria, sino que sirve de escuela para los jóvenes cocineros que aspiran a dar el salto a la exigencia extrema de Mont Bar.

En un momento en el que Barcelona vive una efervescencia gastronómica innegable, liderando la apuesta por la "cocina de sabor", el equipo de Mont Bar mantiene los pies en la tierra. Mientras la ciudad celebra su nueva meca culinaria, ellos siguen en su rincón del Eixample haciendo lo único que saben hacer: trabajar incansablemente, afinar nuevos platos de guisantes y buscar la excelencia en cada bocado.