Arroz blanco

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Gastro

Los expertos coinciden: el arroz blanco perfecto no se hace con 2 litros de caldo, se usa el doble de agua por 1 de arroz

El chef catalán, Jordi Cruz, da la clave para hacer un arroz redondo perfecto sin tener que perder el tiempo en trucos que no sirven para nada

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El arroz blanco es uno de los ingredientes más típicos para acompañar cualquier plato. Se caracteriza por ser suelto, tierno y con un sabor neutro. Además, es súper sencillo de preparar con aceite y ajo, seguido de una cocción con agua.

Aunque cada uno tiene su método, ambos coinciden en que el arroz blanco perfecto solo necesita agua y sal. Ni caldos ni complicaciones.

Coge un vaso y pon 100 gramos de arroz por persona. Y luego tienes que medir exactamente la misma cantidad, pero de agua x 2. Así de fácil.

Para el catalán, Jordi Cruz, para un arroz redondo perfecto sin tener que perder el tiempo en trucos que no sirven para nada. Para el chef, el secreto es la “precisión, el orden y nada más”, asegura.

La clave de Jordi Cruz

Para el cocinero, hay dos claves que son de suma importancia para tener un buen arroz: lavarlo a conciencia y cocinarlo a fuego fuerte. Pero lo principal es el punto del arroz, es decir, que no quede duro ni pasado.

El primer paso es lavar bien el arroz, un proceso clave para conseguir un grano limpio y suelto. Para ello, se debe enjuagar varias veces, retirando el agua tras cada lavado hasta que salga lo más clara posible.

“Lavar muy bien; iremos tirando el agua hasta que nos quede lo más limpia posible. Dos o tres lavados como mínimo. Cuando el agua esté bastante limpia, colamos”, explica, insistiendo en la importancia de este paso previo antes de comenzar la cocción.

Una vez escurrido, el arroz se coloca en una cazuela junto con 600 mililitros de agua y 5 gramos de sal. Este pequeño toque de sal ayuda a potenciar el sabor desde el principio. “A mí me gusta que el agua tenga un poquito de sazón”, asegura, destacando que incluso una preparación tan sencilla se beneficia de un buen equilibrio de sabor.

El proceso de cocción también sigue tiempos muy concretos para lograr el resultado perfecto. Primero se pone el fuego fuerte durante cuatro minutos, hasta que el agua comience a hervir; después se baja al mínimo durante diez minutos más y, finalmente, se deja reposar sin destapar.

“Destapamos; el arroz está cocido, suelto, está maravilloso. Obtendrás un grano suelto, limpio y en su punto exacto, listo para guarniciones, salteados o como base de cualquier plato. Cuando el método es preciso, el resultado habla por sí solo”, concluye.

Una receta sencilla y fácil, a la vez que socorrida para acompañar cualquier plato. Lo importante es elaborarla con rigor, teniendo en cuenta que en la cocina la excelencia no solo está en un buen producto, sino en el proceso de elaboración. Porque, como resume Jordi Cruz, no hace falta nada más que precisión, orden y respeto por el producto.