Tarta de queso

Tarta de queso

Gastro

Los mejores chefs coinciden: "La tarta de queso más rica no se hace solo con Philadelphia, lleva nata y queso azul"

El queso azul no se añade para que el postre sepa solo a este ingrediente, sino para que actúe como un potenciador de sabor y aporte profundidad, evitando que el resultado sea plano

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Para los más golosos a quienes les gusta terminar la mesa con un buen sabor, a veces se les complica por la difícil decisión de qué postre tomar. Sin embargo, la tarta de queso es una de las favoritas del momento.

La más famosa es La Viña, tan simple y sabrosa. Un postre popular del siglo XX hecho con queso, azúcar y nata. Solo que esta es originaria de Euskadi y es única por no llevar base de galleta.

La gastronomía vasca ha transformado la concepción de la tarta de queso, alejándola del modelo industrial denso para crear un postre con personalidad propia.

La clave de lo que muchos expertos consideran la versión definitiva reside en una combinación precisa: queso crema, una alta proporción de nata y un toque estratégico de queso azul.

¿Qué la hace diferente?

A diferencia de las recetas tradicionales que solo utilizan queso crema, el secreto de los chefs vascos para lograr una cremosidad inconfundible es el uso generoso de la nata, que en ocasiones llega a representar la mitad del peso del queso o incluso el doble, como ocurría en el emblemático restaurante Zuberoa.

El queso azul no se añade para que el postre sepa solo a este ingrediente, sino para que actúe como un potenciador de sabor y aporte profundidad, evitando que el resultado sea plano. Algunos cocineros, como Eneko Atxa, prefieren dejar ligeros grumos en la mezcla para que, al hornearse, se fundan y creen pequeñas "vetas de sabor" y texturas únicas.

Elaboración paso a paso

El proceso comienza con la preparación de la base. Se puede optar por la clásica mezcla de galletas trituradas con mantequilla o por una placa de masa brisa que se hornea previamente durante 15 minutos a 180 ºC para que quede crujiente.

Para el relleno, se baten los huevos con el azúcar, la nata líquida (preferiblemente con un 35% de materia grasa), el queso crema y el queso azul. Un truco para facilitar la integración es disolver el queso azul en una pequeña parte de la nata caliente antes de mezclarlo con el resto de ingredientes. Una vez obtenida una crema homogénea, se vierte en un molde forrado con papel de horno humedecido para que se adapte mejor a las paredes.

El punto de cocción ideal La tarta se hornea a temperaturas altas, generalmente entre 180 ºC y 200 ºC, durante un tiempo relativamente corto (de 30 a 40 minutos). El objetivo es conseguir una superficie tostada mientras el centro permanece tembloroso, casi líquido. Finalmente, es imprescindible un reposo de varias horas a temperatura ambiente para que la tarta termine de asentarse y cuajar sin desmoronarse al corte.