Pollo asado / Freepik

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Gastro

Los chefs coinciden: "El pollo asado más jugoso no lleva mantequilla, hay que cocerlo en leche antes"

Para garantizar un éxito rotundo, los Torres recomiendan utilizar cuartos traseros y someterlos a un baño de leche antes de que toquen el horno

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En la búsqueda constante del pollo asado perfecto, el error más común es recurrir a excesos de mantequilla o grasas externas para intentar salvar la jugosidad de la carne.

Sin embargo, los prestigiosos chefs catalanes Sergio y Javier Torres, rostros detrás del restaurante con tres estrellas Michelin Cocina Hermanos Torres, han revelado un truco que desafía la lógica tradicional: el secreto de la máxima jugosidad reside en una cocción previa en leche.

Esta técnica, que los hermanos barceloneses —también reconocidos con una estrella verde Michelin por su compromiso con la sostenibilidad— compartieron recientemente, se aleja de los métodos convencionales para centrarse en la ternura absoluta de la pieza.

El gran miedo de cualquier cocinero al asar un ave es que la carne quede seca, especialmente en piezas magras como la pechuga. Para garantizar un éxito rotundo, los Torres recomiendan utilizar cuartos traseros y someterlos a un baño de leche antes de que toquen el horno.

El poder de la leche en el asado

La ciencia detrás de este truco es sencilla: al cocinar el pollo en un medio húmedo y graso como la leche, la carne pierde menos jugos y se impregna de los aromas de las especias de manera más profunda que con un asado directo.

Para ejecutar la receta, los chefs proponen una infusión cargada de sabor. En una olla, se colocan los cuartos traseros junto a patatas enteras (con piel), ajos, canela, anís estrellado, comino, guindilla, romero, tomillo y laurel. Todo se cubre con leche entera y se cocina a fuego medio-bajo durante dos horas.

Este paso previo deja la carne tan tierna que prácticamente se deshace. El toque final para obtener el "pollo asado" reconocible se da en el horno: apenas 10-12 minutos a 230 ºC con el grill al máximo. Este golpe de calor extremo es suficiente para que la piel se dore y quede crujiente, mientras el interior permanece protegido y húmedo gracias a la leche.

Aprovechamiento total y nutrición

Fieles a su filosofía de no desperdiciar nada, los Torres utilizan la leche de la cocción y las patatas que se han cocinado junto al pollo para elaborar un puré de guarnición único, ligado con aceite de oliva virgen extra y aceitunas verdes picadas.

Este método no solo ahorra ingredientes, sino que añade matices de sabor que un puré convencional no podría alcanzar.

Desde el punto de vista nutricional, este plato es una fuente excelente de proteínas, enriquecida con el calcio y las vitaminas del grupo B que aporta la leche.

En un país donde el consumo de pollo ronda los 13-14 kg por persona al año, esta técnica permite transformar un producto cotidiano y asequible en un plato de alta cocina, ideal para una cena equilibrada si se acompaña de una ensalada verde que contraste con la untuosidad del puré.