Caldo de huesos

Caldo de huesos

Gastro

Los expertos coinciden: “Para que el caldo de hueso sea rico en nutrientes y sabroso, usa 3 apios, 1 hoja de laurel y 2 litros de agua”

El caldo de huesos actúa como un potente suplemento rico en colágeno, minerales y aminoácidos

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El caldo de huesos es una elaboración especialmente nutritiva que se obtiene al cocinar huesos de animales a baja temperatura durante varias horas.

Este proceso prolongado permite extraer del hueso sustancias como el colágeno, distintos minerales y proteínas, convirtiéndolo en un alimento que puede contribuir al cuidado de los huesos, las articulaciones y el sistema digestivo.

Precisamente por eso, preparar un buen caldo de huesos requiere tiempo y paciencia. Como explica el chef Jordi Cruz, conseguir un resultado de calidad no es cuestión de prisas, sino de dejar que el tiempo y una buena técnica hagan su trabajo.

Para el cocinero catalán, uno de los aspectos fundamentales es aprovechar al máximo las propiedades de los huesos sin que el caldo pierda su claridad. Para conseguirlo, recomienda comenzar con agua fría, mantener una cocción a temperatura baja y prolongarla durante el tiempo necesario para favorecer la extracción del colágeno.

La receta del chef

  • 2 litros de agua mineral
  • 1 kg mezcla de huesos de caña, rodilla y costilla de ternera
  • 12 g de sal
  • 150 g de zanahoria pelada cortada en trozos grandes
  • 100 g de apio en tres o cuatro trozos
  • 150 g de blanco de puerro en cuatro trozos
  • 100 g de nabo blanco o apio nabo pelado en trozos grandes
  • 100 g de chirivía pelada en trozos grandes
  • 20 g de ramita de romero y 15 g de ramita de tomillo fresco o 4 g de hierbas de Provenza secas
  • 1 hoja de laurel
  • 4 o 5 hojas de salvia
  • 1 g de pimienta negra

Puedes usar huesos tostados para un sabor profundo, pero al tratarse de una extracción de sustancias o grasas buenas para el organismo, el tostado previo puede resultar agresivo para estas.

Cubre con agua fría y puedes añadir un chorrito de vinagre: ayuda a liberar minerales.

Mantén el hervor al mínimo: burbujas pequeñas, caldo claro.

Espuma las impurezas al principio para un resultado limpio.

Deja que el tiempo haga su magia: 8–12 h para pollo, 12–24 h para vaca.

Una hora y media antes de terminar la cocción del caldo, añade las verduras y hierbas. Sigue con la cocción. Esas verduras te van a aportar micronutrientes como vitaminas—por ejemplo, la vitamina C y varias del complejo B, dependiendo de lo que añadas—y minerales como potasio y magnesio. Además, las hierbas pueden tener compuestos antioxidantes que también sumarían un pequeño impulso nutricional.

Beneficios del caldo de hueso

El caldo de huesos actúa como un potente suplemento rico en colágeno, minerales y aminoácidos.

Su aporte de gelatina y glutamina repara la barrera intestinal y equilibra la microbiota, mientras que la prolina y la glicina fortalecen el sistema inmune frente a enfermedades o el frío. Además, la glicina ayuda directamente al hígado en la eliminación de toxinas.

Para el cuerpo, el calcio, magnesio y fósforo fortalecen la estructura ósea, a la vez que el colágeno lubrica las articulaciones y reduce la inflamación. También es un excelente recurso proteico para hidratar y recuperar los músculos tras el ejercicio.

Por último, resulta ideal para nutrir y aliviar las náuseas durante el embarazo y lactancia, y si se cocina solo con huesos, puede consumirse durante el ayuno intermitente sin romperlo ni elevar el cortisol.