El Canela Premium Club, sucesor del mítico KGB, es una discoteca de salsa y música latina que se ha renovado y ofrece noches de fiesta y diversión en un ambiente cálido y juvenil. Algunos estilos musicales que se programan en esta discoteca de Barcelona son bachata, merengue, reggaetton, salsa o house. Así es como se vende esta sala en un portal web especializado de ocio nocturno. Los vecinos del Carrer Ca l'Alegre de Dalt de Gràcia, el lugar donde está situado este local, discrepan.

Un grupo de vecinos, agrupados bajo la Plataforma de Afectados por la discoteca Canela, llevan tiempo pidiendo su cierre. Han llegado a esta conclusión por culpa de los problemas de incivismo que se generan en plena calle cada vez que la discoteca cierra sus puertas los fines de semana a altas horas de la madrugada. 

EL MODELO DE NEGOCIO, UNA DE LAS CLAVES

Según asegura el portavoz de esta plataforma, Oriol Hosta, el problema de fondo es "el modelo de negocio que ofrece este local". Es decir, aclara, "vender bebidas alcohólicas sin parar y cerrar a las cinco de la mañana". Y la consecuencia de este modelo es la realización de actos incívicos por parte de algunos de sus clientes. 

Lo fundamental es que el Canela Premium Club es un negocio que genera molestias. "Este tipo de negocios no deberían hacerse en una zona residencial como el de esta discoteca", asegura Hosta. Los vecinos se muestran preocupados por la salida de los clientes del local. Las noches han mejorado un poco pero se debe a que des de hace un par de semanas ha empezado a hacer frío. "Lo notamos menos pero porque estamos con las ventanas bajadas”, afirma el portavoz, que apunta que la actual sensación de paz es una cuestión circunstancial. Y concluye que, desde hace 15 días, no escucha nada. "Pienso que pasaremos un invierno tranquilo", añade el vecino de Gràcia. Creen que cuando llegue el buen tiempo, se van a repetir los mismos problemas de siempre.

CAMBIO DE PROPIETARIO... ¿Y DE RUMBO?

A principios de julio, la discoteca cambió de propiedad. El nuevo equipo aseguró en verano su voluntad de colaborar para mejorar la convivencia con los vecinos. De hecho, ya participaron en una primera reunión con el distrito de Gràcia, los cuerpos de seguridad y los vecinos y empezaron a aplicar algunas medidas. Por ejemplo, no dejan salir de la discoteca a fumar antes de las 2:30 h y solo se puede hacer en grupos de 10 personas. Además, están intentando atraer a un target de público distinto: han subido el precio de la entrada, han hecho reformas al local y han cambiado el tipo de publicidad. Cabe recordar que los anteriores propietarios cambiaron de sentido y de nombre al local hace unos años. Se pasó de la mítica KGB, una conocida sala de conciertos underground, al actual Canela, una disco destinada a un público con gustos musicales más latinos.

Los vecinos de Gràcia, molestos con el incivismo que provoca la clientela del Canela Premium Club / D.F. 



Pero el líder de la agrupación vecinal describe la situación con la sala como una "sensación de Dragon Khan". E insiste en que el problema "es el mismo que hace treinta años, se llame Canela Dance Club o Sala KGB. Los clientes salen borrachos del local y cometen actos incívicos, desde orinar en la calle hasta, en los casos más graves, que los mismos clientes se llegan a pelear entre ellos". Por todos los motivos expuestos anteriormente, la Plataforma de Afectados por la discoteca Canela aboga por el cierre del local y por el traslado del negocio a otra parte, lejos de las zonas residenciales.

LA RESPUESTA POLÍTICA

El Ayuntamiento ha reconocido los problemas de convivencia y de salud que genera el local. "Es un primer paso", afirma Hosta. A la plataforma le consta que ha tenido reuniones con la discoteca y los propietarios del local y que "trabajan en una solución definitiva". Este colectivo de vecinos está pendiente de cerrar una reunión con la Gerencia del distrito. Metrópoli Abierta se ha puesto en contacto con el distrito de Gràcia para hablar con su Gerente. Este medio todavía no ha recibido su respuesta.

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