El 27 de mayo de 2018 un grupo de okupas se instalaba en el antiguo gimnasio Don Gimnàs, en el número 44 de la calle de Maignon, en el barrio de La Salut  (Gràcia). El colectivo antisistema justificó su acción afirmando que "la salud no debe depender de la economía". La okupación se prolongó durante unos pocos meses hasta que Desokupa, empresa especializada en desalojos extrajudiciales, echó a los inquilinos. El pasado 2 de octubre, la cadena de gimnasios low cost Mc Fit abría, finalmente, las puertas del nuevo equipamiento.

"Es mucho mejor que se le de un uso compartido para la gente del barrio", explica Lluís García, vecino de la zona, antes de pasar el torno de la sala deportiva. El complejo, ubicado encima del mercado de Lesseps, lo forman dos amplias plantas acristaladas con decenas de máquinas y otras salas. Los paradistas consultados este viernes coinciden en ver con buenas ojos la llegada del gimnasio, cuya apertura avanzaba este miércoles L'Independent de Gràcia.

POSITIVO PARA LOS MAYORES

Susana Pérez, charcutera, entiende que el gimnasio dinamizará la zona y animará a los mayores a realizar deporte. "Ahora con las compras por Internet mucha gente ni sale de casa", señala. En la zona, añade, con pocos equipamientos, el recinto servirá "ya no para tener más clientes nosotros, sino para cuidar a nuestros mayores".

El gimnasio ocupa dos plantas del edificio que acoge el Mercado de Lesseps / G.A



Cuando los okupas llegaron al recinto, las dos plantas llevaban cinco años abandonadas. Vecinos y paradistas no tuvieron problemas con los jóvenes, pero en su día sí hubo indignación entre parte de los residentes porque la ocupación ilegal aplazó los planos de la cadena comercial para arrancar su negocio. 

PUERTAS BLINDADAS

"A mí no me afecto directamente, no molestaban a nadie, pero prefiero que exista actividad comercial", opina María, dependienta de un negocio de pasta del mercado. Los ocupantes bautizaron el centro con el nombre de Gimnasio Autorganizado La Salut y dejaron acceder a los responsables de las paradas para manipular las máquinas del aire acondicionado.

Begoña Cañas, vecina que vive en el bloque que colinda con el gimnasio, recuerda que ella y los residentes de su edificio pasaron miedo. "Lo pasé muy mal, no sabíamos si iban a encender alguna fogata. Además, los teníamos pegados. Con una zancada podían acceder a nuestra azotea", explica. La mujer cuenta que los ocupantes trajeron hierros y planchas de hierro. "Blindaron la puerta", recuerda.

'NIÑOS PIJOS'

"No tenían nada que ver con los okupas de otros países como Alemania, donde mejoran los lugares en los que viven. Aquí lo empeoran todo", comenta en referencia a otras okupaciones de la zona. Los que se instalaron en las dos plantas encima, dice, eran "niños pijos que jugaban a ser okupas".

Paradas del Mercado de Lesseps este viernes / G.A



Cuando la propiedad logró desalojar a los inquilinos llenaron cuatro contenedores de basura. Cañas explica que los miembros de la empresa de desalojo se "infiltraron" entre el colectivo okupa y lograron, así, la desokupación.

Los antisistema propusieron a los vecinos de la zona usar el espacio de manera gratuita. Pero el proyecto nunca llegó a materializarse y el lugar se convirtió en hogar provisional para un grupo de jóvenes y un lugar de paso para el movimiento anticapitalista de izquierdas. El espacio, que albergó durante casi dos décadas un gimnasio, vuelve a acoger una sala deportiva.

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