Barcelona es una ciudad en la que la masificación turística está repartida de forma desigual. Mientras algunos de sus barrios no notan apenas los efectos de la llegada masiva de visitantes, otras, que habitualmente albergan enclaves muy atractivos para los extranjeros, sufren las consecuencias de que miles y miles de personas llenen sus calles y carreteras a diario, alterando la normalidad del día a día.

Esta, por ejemplo, es una realidad que se ha visto plasmada en El Carmel a lo largo de los últimos meses. Miles de taxistas han colapsado las carreteras del barrio y los turistas han llenado las calles en su ascenso hacia los búnkeres del Turó de la Rovira. La Sagrada Família es, por ejemplo, otro de esos enclaves. Esto mismo ocurre en el barrio de La Salut, cuyos vecinos denuncian que toda la zona aledaña al Park Güell permanece constantemente atestada de taxis y VTC, hecho que les ha llevado a manifestarse en varias ocasiones a lo largo de la última década.

LUCHA CONSTANTE

En concreto, hay una parada de taxis, ubicada en la rambla de Mercedes, una calle empinada de unos 300 metros y de un solo sentido, que les continúa quitando el sueño. La ubicación actual es producto de largos años de lucha por parte de los habitantes, y es que se implementó hace 12 años y, desde entonces, ha cambiado 5 veces de ubicación. Los vecinos aseguran a Metrópoli que cada día miles de vehículos pasan por esa calle, colapsando la circulación --tanto en coche como a pie-- y provocando un ruido constante que atormenta a quienes allí viven desde primeras horas de la mañana hasta últimas de la tarde.

Colapso de taxis en la rambla Mercedes de Barcelona / CEDIDA

El problema se agravó en 2019, cuando el Ayuntamiento instaló pilones para impedir el acceso de los vehículos al barrio. Fue una medida disuasoria que, lejos de solucionar el problema, ha creado más embudos en la zona. Las diversas asociaciones de vecinos del barrio han presentado más de un millar de quejas y propuestas a lo largo de la última década al consistorio. Este, si bien se ha mostrado siempre abierto a cambiar la ubicación, nunca ha eliminado la parada. En su última protesta, los vecinos proponen que se habilite una zona de carga y descarga de pasajeros en la explanada de El Carmel.

La situación ha llegado a tal punto en el que se ha convertido en habitual que vecinos y taxistas se enzarcen en discusiones que, en ocasiones, han acabado en amenazas. Se trata de una situación compleja, pues, por un lado, los vecinos reclaman su derecho a la tranquilidad y al descanso. Por el otro, los taxistas están desempeñando su labor profesional y, en medio de la polémica, la masificación turística de la capital catalana se consolida como un problema del día a día que repercute en la vida de quienes conviven en el mismo espacio.

LOS TAXISTAS, ABIERTOS A NEGOCIAR

Desde el sindicato Élite Taxi, su líder, Tito Álvarez, ha explicado a este digital que son varias las veces que se ha pedido a los vecinos que se sienten a negociar para encontrar un punto en común. No obstante, asegura que solo han recibido negativas por parte de algunas entidades. Los vecinos, por otro lado, se dirigen directamente al Institut Metropolità del Taxi y al Ayuntamiento de Barcelona, las dos instituciones que tienen potestad para implementar cambios de manera oficial.

La parada de taxi ubicada en la carretera del Carmel / GOOGLE MAPS

No obstante, los conductores advierten que, si no se llega a acuerdos, la situación solo se agravará. Reconocen que hay un problema en el barrio barcelonés, sobre todo en las calles aledañas al parque modernista, uno de los enclaves más visitados por millones de turistas que cada año pasan por la capital catalana. Además, admiten que ellos mismos se ven perjudicados por la obstrucción de la circulación. No obstante, sí avisan de que tienen que seguir trabajando.

Con todo, la problemática parece enquistada porque lo que está en juego es, para unos, su trabajo y sustento y, para otros, su tranquilidad y descanso.

SOLUCIONES PLANTEADAS

El Ayuntamiento de Barcelona ha explicado a este digital que se está trabajando con los vecinos en medidas que ayuden a desencallar o, por lo menos, mitigar los efectos en el área. A corto plazo, explican, se reducirá el desencoche de los taxis en la rambla de Mercedes a tres plazas. También se habilitará una zona de encoche de ocho plazas en la calle de Larrard y se aplicará una nueva restricción al tráfico: solo los vecinos podrán girar a la izquierda en la esquina de la calle de Sant Cugat con Pare Jacint Alegre. Como añadido, delante de la escuela Kotska se habilitará una zona pacificada con una plataforma para autobuses. Todas estas medidas se aplicarán este 2023. A lo largo de 2024, la calle de Larrard vivirá una pacificación de toda su vía en el marco del programa Protegim les escoles.

Terminada esta fase, el consistorio hará una valoración de los efectos. De ser necesario, estudiarán habilitar el estacionamiento en la explanada de El Carmel y se planteará ampliar la zona pacificada hasta la calle de Mare de Déu de La Salut, que ejercería de nueva frontera para el tráfico y que contaría con una parada de taxis para el desencoche. A partir de ahí, los turistas tendrían que terminar su camino hasta el Park Güell a pie.

Noticias relacionadas