El silencio impera en la zona de la playa de Sant Adrià, a los pies de las tres imponentes chimeneas que constituyen el símbolo de la ciudad. El paisaje de alrededor es demoledor: basura amontonada, alguna choza improvisada de varias personas sin techo y, desde hace más de un año, verjas que prohíben el acceso a la arena.

El pasado industrial se ha traducido en una herencia cancerígena que, si ya necesitaba reformas en el espacio antes, ahora también necesita una actuación directa. La salud y el bienestar del vecindario adrianense está en juego.

DOS PROYECTOS SOBRE LA MESA

A pesar de los debates a lo largo de los años, la conclusión respecto a las Chimeneas es claro: en 2016 el pleno del Ayuntamiento de Sant Adrià aprobó su condición de Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Por lo tanto, las chimeneas no irían abajo, tal y como Endesa, la empresa propietaria, tenía pensado.

Sobre la mesa queda lo que la gran infraestructura podría albergar en su interior y alrededores. Por ahora, dos proyectos compiten por el espacio: por un lado, un hub de conocimiento vinculado a universidades que pondría el foco en el medio ambiente y, por otro lado, un hub audiovisual financiado por el grupo Mediapro. Ambos pretenden poner en valor el municipio, aunque la alcaldesa Filo Cañete asegura que "no hay ningún avance ni en un sentido ni en otro".

Vista aérea de la zona de las tres Chimeneas / GENCAT

FLEXIBILIDAD EN LOS USOS

En octubre, el consistorio adrianense aprobó una modificación de las condiciones de la declaración de Bien Cultural de Interés Local. De esta manera, cualquier proyecto que se establezca en las chimeneas tendrá más libertad a la hora de establecer los diferentes usos. Sin embargo, el Consistorio recalca que cualquier proyecto deberá ser evaluado por el área de Patrimonio del Departamento de Cultura de la Generalitat, “atendiendo a la singularidad histórica y paisajística”.

El cambio no gustó a la la Plataforma per La Conservació de les Tres Xemeneies, un grupo vecinal con Roger Hoyos como portavoz que ha estado desde el principio implicado activamente en el futuro de las chimeneas y también del barrio. La plataforma asegura que esta flexibilidad o rebaja en la protección de la infraestructura responde a los "intereses de los actuales propietarios privados para conseguir el máximo de metros cuadrados de techo con vistas al mar, como si se tratara de un hotel”. Hoyos también comenta a este medio que tienen información del "hub audiovisual por la prensa". "Hemos pedido a los promotores que nos presenten el proyecto, pero no lo han hecho".

APROBACIÓN DEL PDU

El Plan Director Urbanístico (PDU) pretende transformar el entorno de las chimeneas de Sant Adrià. La propuesta prevé la ordenación de 32 hectáreas en el litoral entre la vía del ferrocarril y el mar. También desde la desembocadura del Besòs hasta el barrio de La Mora de Badalona.

Se contemplan, además, nuevas construcciones y hasta un 65% de vivienda (1.800 pisos; el 40% de ellos, sociales) y un 35% dedicado a actividad económica. Del total del espacio, el 76% será de uso público, entre zonas verdes y equipamientos. 

Recreación de la remodelación de la futura zona de las Tres Chimeneas / CONSORCI DEL BESÒS

TEMOR DE LOS VECINOS

El vecindario de Sant Joan Baptista, que es el barrio que conecta Sant Adrià con la playa, teme que con el desarrollo del PDU, se cree un "nuevo barrio de lujo". Fuentes vecinales aseguran que los nuevos pisos serán "muy caros" y se intentarán vender como si se estuviera hablando de una zona exclusiva, a pie de mar. Hecho que contrastaría fuertemente con la realidad del municipio. Que el terreno donde se edificarían las nuevas viviendas esté contaminado y sea potencialmente inundable también es algo que preocupa.

Por otro lado, estos días se ha llevado a cabo una recogida de firmas para que el consistorio actúe urgentemente en la Avenida de la Playa, la calle que baja a las vías del tren y conduce a zona de costa. La avenida se encuentra "abandonada", según denuncian los vecinos.

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