El dolor y la rabia de los familiares de los fallecidos en la residencia Matacàs de Sant Adrià de Besòs, ya conocida como la residencia del horror, persiste casi dos años después de la tragedia. Hasta 90 ancianos y ancianas perdieron la vida durante la pandemia en este geriátrico, propiedad de la familia Clapés, en un contexto de secretismo total. Ahora, un juez ha archivado la causa contra el Govern por la gestión de las residencias en los meses en los que el coronavirus golpeó más fuerte a la tercera edad.

En aquel momento, los familiares afectados expresaron su indignación a través de las redes sociales. "Cuando mi madre falleció, me dijeron que tenía unas décimas de fiebre. En cuestión de un día, empeoró y falleció", comentó una de las afectadas, que ponía en duda los cuidados que su madre había recibido y denunciaba el poco personal del que la residencia disponía. "Me dijeron que estuvo aislada 10 días porque una compañera dio positivo en coronavirus. Me imagino lo que sufrió preguntando por sus hijos sin obtener respuesta". Otra afectada explicó que su padre también falleció en la Matacàs: "Él denunció la falta de medios y la ocultación de la información desde el principio de la pandemia".

El ejército desinfectando la residencia Matacàs / AYUNTAMIENTO SANT ADRIÀ

OCULTARON EL BROTE DE COVID

El escándalo se destapó cuando las cifras de fallecidos aumentaron a un ritmo sospechosamente alto día tras día. La dirección del centro nunca comunicó el brote de coronavirus que sufrían. Tampoco dio luz verde a la comunicación entre residentes y familiares. "No me cogían el teléfono y solamente logré hablar con la recepcionista", comenta a Metrópoli una de las afectadas. Asegura que la residencia siempre negó el brote de coronavirus que provocó la muerte en cascada de tantos ancianos. "Hablaban de un caso aislado". 

Las cifras de decesos se hacían públicas en medio de una vorágine de confusión y miedo. En un principio se habló de una treintena de muertos, pero terminaron siendo 90. Esto situó a la Matacàs en el primer puesto en cuanto a fallecimientos en toda Cataluña. Muertes que la gerencia en su día atribuyó también a muertes naturales.

AUXILIO DEL EJÉRCITO

Todos estos factores mencionados propiciaron que el Ayuntamiento de Sant Adrià solicitase en abril de 2020 la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para desinfectar las instalaciones. El ejército también aportó material de protección para residentes y trabajadores.

El alcalde por aquel entonces, Joan Callau, emitió un comunicado oficial en el que confirmaba la falta de personal por "numerosas bajas". Callau reconocía las dificultades por las que estaban pasando tanto el Govern como la Generalitat, pero reiteró la necesidad de "ayuda urgente".

Imagen de la UME desplegada en la residencia Matacàs de Sant Adrià / TWITTER

SIN RESPUESTA 

La residencia Matacàs no ha dado respuesta a las preguntas planteadas por este medio. La dirección del geriátrico tampoco contestó a las llamadas de otros medios de comunicación cuando sucedieron los hechos.

A día de hoy, la residencia sigue siendo conocida por este episodio. A la cabeza de muertes por Covid entre sus residentes, ahora continúa su actividad como antes de la pandemia.

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