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Los agricultores del Parc Agrari del Baix Llobregat están al límite. La oleada de robos de alcachofas en las fincas agrícolas durante este mes de febrero han puesto contra las cuerdas a un sector que hace tiempo que viene sufriendo una grave crisis por los precios de sus productos, las inundaciones, las sequías y la falta de inversión. 

Aun sin noticias de las ayudas millonarias de la Generalitat por las inundaciones de la última DANA del mes de noviembre de 2024, los agricultores han denunciado los robos constantes que sufren en sus fincas del Parc Agrari.

"Cada año se producen. Es un problema recurrente en el Baix Llobregat", asegura Mauri Bosch, agricultor de la explotación de Cal Xim Xim en Viladecans. "Dentro del Parc Agrari hay impunidad", denuncia. Los últimos robos de alcachofas, llegan además a las puertas de la popular Carxofada de Sant Boi, que puede impactar directamente en la oferta. 

Alcachofa del Parc Agrari del Baix Llobregat GALA ESPÍN Barcelona

Pérdidas  

En su caso, los robos de la última semana ascienden hasta los 200 kilos, aunque hay agricultores a los que le han sustraído una cosecha de 1.000 kilos de alcachofas en plena temporada de este producto típico de la huerta metropolitana. No son casos aislados, ya que durante los últimos días en Viladecans se han producido otros robos con cientos de kilos sustraídos. Pese a ello, los agricultores insisten: los robos son constantes. 

Otros cultivos, como el calçot o las sandías, también se ven afectados durante el año por los presuntos ladrones. 

El robo del cultivo se traduce, de forma evidente e inevitable, en pérdidas económicas para los agricultores, que no reciben ninguna compensación por ello. "Si el kilo está a tres euros, hay agricultores que han sufrido pérdidas de 3.000 euros en un solo robo. Yo sufrí el año pasado robos de entre 7.000 y 9.000 euros", explica Bosch. 

Además, la cantidad perdida del producto es mucho más elevada si se tiene en cuenta el robo de la producción que ya estaba a punto de ser cosechada, que se contabiliza en el momento, y la que se llevan que aún no se había desarrollado lo suficiente, que iban a ser recogidos en el futuro. "Son todos los kilos de ahora y los de aquí unas semanas. Son 200 ahora, pero pueden ser 200 menos en unas semanas", asegura Bosch. 

Planta de alcachofa del Parc Agrari del Baix Llobregat GALA ESPÍN Barcelona

Cámaras de seguridad

"Es un tema de normativa, voluntad política de los ayuntamientos, inversión y falta de recursos y sensibilidad de las fuerzas de seguridad", asegura Mauri Bosch. Los propietarios de los campos hace años que piden soluciones a las administraciones públicas para evitar los actos vandálicos que sufren, de momento, sin resultados. 

La seguridad es una de las cuestiones que ha centrado las reclamaciones del sector. Los agricultores han pedido que se instalen cámaras de seguridad y se refuerce la presencia policial y de vigilantes en los campos. 

Cámara de seguridad en una imagen de archivo Pixabay

El objetivo de instalar las cámaras de seguridad es "controlar las personas que se mueven por el interior del Parc Agrari". "Tendríamos identificadas a los individuos y vehículos no habituales ni de uso agrícola que circulan por el interior del parque en días y horarios no habituales", explica Bosch. 

Los robos y hurtos, denuncian, suelen producirse de noche y, en muchos casos, los ladrones actúan con "total impunidad". Acceden a las fincas y se llevan la gran cantidad de producto sustraído en un coche que les espera en el exterior de las fincas. "Las ciudades tienen muchas cámaras para multar a coches en las zonas peatonales o de bajas emisiones, pero nosotros no tenemos ninguna para controlar el acceso al Parc Agrari", denuncia. 

Alcachofas del Parc Agrari del Baix Llobregat GALA ESPÍN Barcelona

Más vigilantes

También piden el refuerzo de la vigilancia en los campos, tanto de efectivos como en los horarios, y que no haya una libre circulación sin control por el interior del Parc Agrari. "No es normal que los vigilantes del parque realicen los horarios de los agricultores", explica Bosch. "Si estoy en el campo, ya vigilo yo. Quiero que esté a las horas que yo no estoy", añade. 

Los agricultores han denunciado en reiteradas ocasiones que "un vigilante para 3.000 hectáreas es insuficiente"

Desde el Consorci del Parc Agrari han confirmado a Metrópoli que para estos días se están adaptando los recursos del servicio de vigilancia para controlar los cultivos más afectados por los robos y en los horarios "más necesitados". Las mismas fuentes han asegurado que también se trabaja con Mossos d'Esquadra, ayuntamientos y policía local para reforzar la vigilancia policial en la zona. 

Campos de alcachofas del Parc Agrari del Baix Llobregat GALA ESPÍN Barcelona

En relación con los cuerpos de seguridad, Bosch ha pedido que los Ayuntamientos con presencia en el Parc Agrari doten de recursos a sus agentes para que puedan intervenir y reforzar su presencia en las inmediaciones de los campos. 

Vallas más altas

Otra de las grandes reclamaciones es que se les permita instalar vallas más altas. Según han explicado, el reglamento del Parc Agrari no les permite poner cierres perimetrales que superen los 1,50 metros de altura. 

Según ha denunciado el agricultor de la finca Cal Xim Xim de Viladecans, la tipificación del delito es distinta en función de la altura del cierre perimetral. "Toda valla de menos de 1,70, se considera hurto porque a nivel penal, una inferior no es suficientemente alta y facilita la entrada", asegura Bosch. 

Campo de alcachofas en el Parc Agrari del Baix Llobregat GALA ESPÍN Barcelona

Situación límite

El sector agrícola del Baix Llobregat hace tiempo que alerta: o se actúa o el riesgo de desaparición de las actividades agrícolas en el Parc Agrari es real y elevado. "Cada día se van más agricultores. No hay nuevas incorporaciones porque no nos ganamos la vida", denuncia Bosch. "La gente tiene que tener un sueldo digno, y nosotros no lo tenemos", añade. 

"¿Cómo me gano la vida?", se pregunta el agricultor de Viladecans. "Es imposible, no tenemos margen", prosigue. El sector ha pedido en reiteradas ocasiones más inversión en las infraestructuras del Parc, pero a pesar de los cambios de gobierno, las partidas económicas nunca llegan. "Al final piensas si no es una estrategia de fondo para que cerremos. Si no no se entiende esta dejadez de funciones", explica Bosch. 

Por primera vez, los propietarios de las explotaciones de la huerta metropolitana ven la posibilidad de cobrar las ayudas prometidas por la Generalitat tras las últimas inundaciones por la DANA, aunque después de casi cuatro meses aún no se les ha tramitado. "No queremos vivir de las subvenciones, sino de nuestro trabajo. No pedimos un trato de favor", finaliza Bosch. 

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