Hoteles en L'Hospitalet de Llobregat
L'Hospitalet congela durante un año las licencias para nuevos hoteles para limitar la presión turística
El gobierno de David Quirós da un giro estratégico para contener el crecimiento y alinea esta moratoria con su plan de eliminar los pisos turísticos en 2028
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L'Hospitalet de Llobregat mueve ficha para limitar la actividad turística. El Ayuntamiento liderado por David Quirós ha aprobado suspender la concesión de licencias destinadas a abrir nuevos hoteles y apartamentos-hoteles en el municipio durante un año.
La medida, aprobada en la Junta de Gobierno Local el pasado 14 de enero, afecta al “otorgamiento de licencias y comunicaciones previas de edificación, reforma, rehabilitación o derribo de construcciones, de instalación o ampliación de actividades y usos y de otras autorizaciones municipales conexas para las nuevas implantaciones de Hoteles y Hoteles-Apartamento”, reza el texto.
La decisión afecta a todo el término municipal de L’Hospitalet, con la exclusión del ámbito de la Modificación del Plan General Metropolitano (PGM) para la regulación del uso hotelero al sur de la Granvia —en el entorno de la Fira y del eje de la Granvia—, aprobada definitivamente en el año 2020, y del ámbito del Plan Director Urbanístico Biopol-Granvia, aprobado definitivamente en abril de 2024.
La iniciativa afecta a las futuras concesiones, pero no a las licencias que ya se habían solicitado previamente a la aprobación de esta medida que busca limitar la actividad turística en un municipio donde han proliferado las grandes inversiones de las empresas dedicadas al sector hotelero impulsadas por su ubicación estratégica junto a Barcelona y por las restricciones impulsadas en la capital catalana.
Expansión del sector hotelero
Durante los últimos años, L'Hospitalet ha sabido capitalizar el cierre de grifo en la capital catalana, convirtiéndose en el gran refugio para el capital hotelero. De hecho, el estricto veto a nuevos establecimientos en Barcelona funcionó como un auténtico efecto llamada inversor para la ciudad vecina.
Turistas en una imagen de archivo
Desde que se instauró la prohibición al otro lado de la frontera municipal, L'Hospitalet ha duplicado sus activos, pasando de 13 a 30 hoteles y rebasando la barrera de las 5.000 habitaciones.
Este crecimiento responde directamente a un efecto desplazamiento provocado por el plan hotelero impulsado por Ada Colau, que acabó expulsando la inversión hacia el área metropolitana.
Mientras en L'Hospitalet se alfombraba la entrada a nuevos proyectos, en Barcelona la normativa bloqueaba incluso la apertura de hoteles, un segmento para el que se llegó a debatir una flexibilización que nunca llegó.
Pese al interés de algunos empresarios por tomar posiciones en activos distintivos de la capital, como la Casa Llorens, la falta de acuerdo político impidió modificar el PEUAT. Esta parálisis, que hace materialmente imposible tramitar nuevas licencias en gran parte del tejido urbano barcelonés, fue precisamente el motor que consolidó a L'Hospitalet como polo de tracción hasta el día de hoy.
Una recaudación récord
El crecimiento de la planta hotelera en L'Hospitalet ha tenido un reflejo directo y contundente en las arcas públicas a través del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET), hasta convertirse en el tercer municipio con mayor ingresos por esta actividad en toda Catalunya.
Fachada del Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat
Según los datos de la Agència Tributària de Catalunya, la recaudación en el municipio ha experimentado una escalada imparable, pasando de los 534.871 euros en 2014 a un récord histórico de 1.546.756 euros en el último ejercicio fiscal.
Este incremento del 189% en apenas una década evidencia la consolidación de la ciudad como destino, aunque desde la patronal Foment del Treball, presidida por Josep Sánchez Llibre, advierten que el aumento de estas tasas "no debe ser la solución a la deficiente financiación de los municipios".
La serie histórica muestra cómo L'Hospitalet logró sobreponerse con rapidez al impacto de la pandemia, cuando la recaudación se hundió hasta los 80.878 euros en 2020 debido a las restricciones de movilidad. La recuperación ha sido exponencial, superando ya con creces los niveles previos a la crisis sanitaria (943.628 euros en 2018).
Turistas por las calles en una imagen de archivo
Veto a los pisos turísticos
La decisión de vetar nuevas licencias hoteleras consolida un giro de 180 grados en la política turística de L'Hospitalet. Este movimiento normativo no es un hecho aislado, sino que se suma a la estrategia de la ciudad para frenar el crecimiento turístico habitacional.
Siguiendo los pasos de Jaume Collboni en Barcelona, el consistorio hospitalense ya anunció el pasado mes de octubre su apuesta por eliminar la totalidad de los pisos turísticos del municipio para el año 2028.
Esta medida busca recuperar el parque de vivienda para uso residencial, alineándose con las políticas de la capital para combatir la crisis habitacional en el área metropolitana.
El consistorio argumenta que la proliferación de alojamientos turísticos ha tensionado el mercado inmobiliario. De este modo, la ciudad que hace poco se presentaba como el gran polo de atracción para inversores hoteleros internacionales, opta ahora por el "modelo Barcelona", priorizando la contención y la regulación estricta sobre el crecimiento de las plazas de pernoctación.
Hotel Renaissance Barcelona Fira / ESCOFET
Otros municipios del Área Metropolitano de Barcelona también han impulsado restricciones a los pisos turísticos. Cornellà también los ha vetado para 2028 y El Prat ha aprobado reforzar el control sobre las actividades ilegales.
Impuesto hotelero
La suspensión de licencias llega también en pleno debate por la modificación del impuesto turístico. El nuevo tributo se enmarca en la reciente reforma del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) de la Generalitat, que entrará plenamente en vigor en abril de 2026.
La normativa introduce un cambio sustancial en la fiscalidad local al permitir que todos los ayuntamientos catalanes, y no solo Barcelona, apliquen un recargo municipal adicional de hasta 4 euros por pernoctación. Además de este recargo, las tarifas autonómicas se duplicarán progresivamente; por ejemplo, en los hoteles de lujo (5 estrellas) fuera de la capital, el gravamen pasará a ser de 4,50 euros en abril de 2026 y alcanzará los 6 euros en 2027.
Más allá de su carácter recaudatorio, el nuevo impuesto tiene un marcado fin social: por primera vez, el 25% de los ingresos totales obtenidos se blindará legalmente para financiar políticas de vivienda. Este giro estratégico busca compensar la presión que el turismo ejerce sobre el mercado inmobiliario local, destinando el 75% restante al Fondo para el Fomento del Turismo para infraestructuras y sostenibilidad.