Un bus en circulación en una imagen de archivo

Un bus en circulación en una imagen de archivo Ayuntamiento de Viladecans

Gran Barcelona

Confirmado por la Generalitat: estos 21 municipios tendrán una nueva tarjeta de transporte público para los títulos bonificados

El ejecutivo autonómico, ATM y ayuntamientos lanzan un sistema para integrar todos los descuentos sociales locales en el entorno T-mobilitat, que ya se utiliza en el resto del sistema

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El caos de tarjetas, cartulinas y pases municipales que muchas personas mayores o desempleadas deben gestionar para acceder al transporte público tiene los días contados.

El transporte público catalán se encuentra en la recta final de su transformación digital más ambiciosa. Si la T-mobilitat supuso el fin del billete de cartón para el usuario general, ahora le llega el turno a un sector que, paradójicamente, a menudo había quedado al margen de esta modernización tecnológica: los beneficiarios de tarifas sociales municipales.

Las administraciones catalanas han decidido poner orden en el complejo mapa de las bonificaciones locales con la creación de la T-social, una nueva tarjeta inteligente que promete unificar todos estos títulos bajo un mismo chip.

Imagen de los diferentes ayuntamientos y administraciones adheridas a la T-social

Imagen de los diferentes ayuntamientos y administraciones adheridas a la T-social GENERALITAT DE CATALUNYA

Presentada esta semana por la AMTU (la asociación de municipios por la movilidad), la ATM y el Govern, la iniciativa supone el paso definitivo para integrar a los colectivos más vulnerables en la modernidad de la T-mobilitat, dejando atrás los obsoletos billetes de banda magnética que a menudo daban problemas en los tornos.

Un soporte único, pero con reglas locales

La gran novedad de la T-social no es que cambie los precios, sino que cambia la tecnología. Hasta ahora, cada ayuntamiento emitía sus propios carnés para jubilados o personas con pocos recursos, a menudo en formatos físicos anticuados que no "hablaban" con el sistema central.

Con la T-social, el soporte físico será idéntico para todos los municipios adheridos: una tarjeta de plástico con tecnología contactless (sin contacto). Esto permitirá validar el viaje simplemente acercando la tarjeta a la máquina, igual que se hace con la T-mobilitat estándar o una tarjeta bancaria, agilizando el paso por los autobuses y estaciones.

Una persona valida su T-Mobilitat en un autobús en Barcelona

Una persona valida su T-Mobilitat en un autobús en Barcelona EUROPA PRESS

Sin embargo, la autonomía política se mantiene: cada ayuntamiento seguirá decidiendo quién tiene derecho a viajar gratis o con descuento. Los criterios de renta, edad o empadronamiento los seguirá marcando el consistorio local; la T-social será simplemente la "llave" tecnológica para acceder al servicio.

Los 21 municipios incluidos son: Cabrera de Mar, Calldetenes, Canovelles, Les Franqueses del Vallès, Granollers, Igualada, Martorell, Mollet del Vallès, La Roca del Vallès, Rubí, Sabadell, Sant Quirze del Vallès, Sant Sadurní d’Anoia, Santa Margarida de Montbui, Sitges, Terrassa, Vallirana, Vic, Vilafranca del Penedès, Vilanova del Camí y Vilanova i la Geltrú.

Un despliegue progresivo: el calendario clave

La transición no será de un día para otro. Las administraciones han diseñado un calendario prudente para evitar colapsos y asegurar que el colectivo de usuarios —a menudo personas mayores con brecha digital— se adapte sin problemas.

La primera fase arrancará con una prueba de fuego en 21 municipios del área de influencia de Barcelona. El objetivo es que a finales de este mismo año, 2026, se empiecen a distribuir las primeras tarjetas físicas a los ciudadanos.

Será un periodo de convivencia y adaptación que culminará en el primer trimestre de 2027, fecha en la que el sistema deberá estar "plenamente implantado" y operativo. Para entonces, la imagen de alguien introduciendo un billete por la ranura magnética debería ser ya un recuerdo del pasado.

Dos tarjetas en formato cartón de la T-Mobilitat indistinguibles

Dos tarjetas en formato cartón de la T-Mobilitat indistinguibles Redes sociales

'Big Data' al servicio del bus de barrio

Con la T-social, Barcelona y su área metropolitana dan un paso decisivo para que la tecnología del transporte no deje a nadie atrás, asegurando que los colectivos más protegidos viajen con la misma dignidad tecnológica que el resto de usuarios.

Más allá de la comodidad del plástico, la T-social esconde una revolución invisible: los datos. Al digitalizar estos títulos, los ayuntamientos pasarán de la "ceguera" analógica a tener una radiografía exacta de la movilidad en sus calles.

Hasta la fecha, era difícil para un consistorio saber con exactitud cuántos pensionistas usaban el bus urbano un martes a las 10 de la mañana. Con la T-social, el registro de validaciones generará datos en tiempo real.

Según explicaron los impulsores de la iniciativa, esta información permitirá a los técnicos municipales ajustar la oferta a la demanda real: modificar horarios, reforzar líneas saturadas o rediseñar paradas basándose en patrones de uso reales y no en estimaciones.

Además, la gestión administrativa se simplificará drásticamente. La renovación de los derechos sociales, que a menudo obligaba al ciudadano a acudir presencialmente a las oficinas municipales para que le "sellaran" o cambiaran el cartón, podrá gestionarse de manera mucho más ágil y telemática, reduciendo la burocracia tanto para el ciudadano como para el funcionario.