Josep Martínez (Sabadell, 1990) vive un momento clave al frente de Badia del Vallès. Licenciado en Derecho y especializado en la rama deportiva, el alcalde es consciente de que la transformación de esta localidad metropolitana es una carrera de fondo.
El fin de la protección oficial en miles de pisos tras medio siglo es una oportunidad que no quiere dejar pasar, consciente de que puede facilitar un cambio de la realidad social en esta pequeña ciudad.
Aunque la apuesta de Martínez --que en 2024 relevó a Eva Menor tras su nombramiento como Consejera de Igualdad y Feminismo-- va mucho más allá.
Badia aspira a convertirse en el primer municipio de Catalunya totalmente desamiantado, ha proyectado su propio distrito universitario y lucha por conseguir una reivindicada residencia para la tercera edad. Una transformación, con el urbanismo en el centro, que busca impulsar el municipio sin renunciar a sus propias singularidades.
Pregunta: Como alcalde ha defendido más de una vez el "plan de las cuatro C" para la ciudad. ¿En qué se basa y qué beneficios aporta a Badia?
Respuesta: Cuando asumí la alcaldía, definí cuatro líneas estratégicas para centrar la política municipal: Clima, Convivencia, Calles y Calers. En cuanto al Clima, ante emergencias recientes, impulsamos planes de protección civil y renaturalización. La ciudad ha envejecido tras 50 años, por lo que en 2026 iniciaremos reformas clave en las avenidas del Cantábrico y del Mediterráneo.
Sobre la Convivencia, aunque Badia es segura, la alta densidad genera roces, por lo que creamos una unidad policial de alto rendimiento para velar por el cumplimiento de las ordenanzas y el código penal.
Finalmente, respecto a los Calers, sufrimos un déficit fiscal estructural y dependemos de una subvención de tres millones de la Generalitat, congelada desde 2015. Estamos negociando su actualización, pero nuestro objetivo real es lograr la autosuficiencia atrayendo empresas y revalorizando la vivienda.
Josep Martínez, alcalde de Badia, durante la entrevista con Metrópoli
En Badia predomina la vivienda pública cuyas concesiones a 50 años están finalizando. ¿Existe temor a que esta liberalización atraiga a inversores y genere especulación?
Badia es un ejemplo de política pública. Se dio respuesta a una necesidad habitacional hace 50 años. Hoy día existe un problema de vivienda, y se deben tomar decisiones valientes. El decreto de la Generalitat del 29 de diciembre protege la vivienda, no solo la turística, sino la de protección oficial. En el momento que nos encontramos no se puede generar negocio, sino garantizar un derecho.
De las 5.400 viviendas de Badia, 4.100 pasaron al mercado libre en 2023. Quedan unas 1.200 restantes, que pasarán el próximo 6 de febrero. Estábamos esperando saber cuándo se publicaba la ley para elaborar una estrategia. Tanto la liberalización como la no liberalización son oportunidades. La realidad social del municipio cambiará en 20 años.
Si el régimen de protección oficial cae, los valores catastrales serán diferentes. Estamos creando un grupo de expertos para hacer un pacto estratégico de ciudad. Queremos saber qué mecanismos tiene el Ayuntamiento para dotar a la ciudad de una protección contra especuladores.
El Ayuntamiento de Badia en una imagen de archivo
Más allá de la liberalización, Badia tiene limitaciones de suelo. ¿Se plantea un crecimiento vertical para atraer a nuevos vecinos?
Tenemos una parcela donde estamos analizando qué posibilidades tenemos para construir vivienda, y una promoción en marcha de 32 pisos dotacionales del Incasòl en la calle Zaragoza.
Nuestra idea no es tanto crecer en vertical, sino rehabilitar en clave energética y de accesibilidad. Tenemos cinco comunidades que ya se han acogido a los fondos europeos abordar reformas.
Badia ha querido ser punta de lanza del desamiantado en Catalunya. ¿Hay fecha para que sea el primer municipio catalán totalmente libre de amianto?
No me mojo con las fechas. No está en mis manos al 100%. En 2021, la Generalitat nos da una subvención de cuatro millones para la retirada en viviendas. Hemos ido abriendo paso en un proceso que nos ha costado mucho.
La primavera pasada aprobamos los proyectos técnicos de la primera fase, una intervención en 127 comunidades donde retiraremos el amianto sin reponer material. Durante la primera quincena de febrero adjudicaremos los contratos. Esperamos hacer esta primera fase a lo largo de 2026.
Quedan 38 comunidades donde se tendrá que retirar el amianto y reponer material. Buscaremos apoyo en diferentes administraciones para aprovechar esta oportunidad. Estamos siendo un ejemplo, pero no está siendo fácil por las trabas burocráticas. La administración pública es lenta.
Josep Martínez, alcalde de Badia
Badia prevé contar con una residencia de estudiantes en 2028. ¿Por qué un estudiante elegiría Badia ante otras ciudades universitarias consolidadas, como Sabadell o Cerdanyola?
Hay dos elementos clave. La ubicación de la residencia es perfecta, porque en 10 minutos caminando estás en la universidad. Somos el núcleo urbano más cercano. El segundo elemento es su situación en un enclave de ocio comercial concreto, con toda la zona de Sant Pau de Riu-sec. Hasta ahora hemos vivido de espaldas a la universidad porque el régimen de vivienda no nos permitía el alquiler.
Ahora se abre una oportunidad con esta iniciativa privada y con los pisos que pasen al mercado libre. Además, en 2028 el Área Metropolitana asumirá la redefinición del mapa de autobuses. Estamos trabajando en su rediseño para buscar elementos de eficacia que permitan estar en la universidad en cinco minutos con autobús. Badia puede ser un distrito universitario por conexión, atracción y oportunidades.
La población envejece y los vecinos reclaman una residencia pública para mayores. ¿En qué situación está el proyecto?
Es una reivindicación que compartimos con los vecinos. Es una necesidad. Las personas que consiguieron los derechos de la gente joven son los que ahora necesitan ese recurso. Tenemos que estar a la altura. Exigimos a la Generalitat, que es la competente y la que tiene la capacidad económica, que nos construya una residencia pública. No queremos una privada, porque la gente de Badia no podría dar el paso.
Comercios en Badia
Hemos propuesto al Departamento de Derechos Sociales dos solares para que estudie su viabilidad. Ya hemos mantenido algunas reuniones entre los equipos técnicos. En los próximos meses podremos anunciar cuál de los dos para hacer la cesión. Es una de las demandas que hemos hecho al presidente Illa.
Desde el ámbito municipal hacemos mucha atención domiciliaria y teleasistencia, pero hay situaciones críticas en las cuales hace falta ese recurso.
El municipio se ideó hace 50 años. Con todos los cambios urbanísticos que han sufrido las ciudades, ¿qué proyectos se prevén en Badia durante los próximos años?
Aprovechamos la oportunidad de reurbanizar unos solares privados en la zona oeste para mejorar la conexión y generar oportunidades económicas para el Ayuntamiento, así como de trabajo para la ciudadanía.
Somos el municipio con el porcentaje de desempleo más alto, porque en Badia no hay oportunidades debido a la falta de negocios. Con los supermercados y la residencia previstos se generarán más de 100 puestos de trabajo. Estamos intentando formar a nuestra gente para que acudan a los procesos de selección bien preparados.
También tenemos unas parcelas de carácter industrial y comercial que nos cedió el Incasòl en 2024, y estamos en vías de poderlas explotar para tener ganancia económica y generar oportunidades de trabajo.
Las calles de Badia en una imagen de archivo
Badia cuenta con un entramado urbano antiguo. ¿Se están abordando futuras transformaciones con administraciones supramunicipales?
Un elemento muy importante es el uso del vehículo. Impacta que todos los vehículos estén en superficie porque solo hay un parking subterráneo, con capacidad mínima. Las familias cada vez tienen más coches, y nuestro kilómetro cuadrado da para lo que da. Queremos construir parkings subterráneos para esconder los coches. Eso supone una inversión muy importante que necesita apoyo de otras administraciones, facilitando así tramas urbanas más verdes y peatonales.
El paro ha sido históricamente un problema en Badia. Con una capacidad de crecimiento industrial limitada, ¿cómo se puede solucionar?
Hay que generar oportunidades dentro del municipio para, por ejemplo, la gente que no tiene carnet de conducir y no puede irse a un polígono fuera. Buscamos oportunidades para que las empresas que se puedan instalar en Badia.
Desde el ámbito público, hemos impulsado una figura técnica que trabajará junto a los servicios sociales y de ocupación con las 800 personas paradas del municipio, yendo una por una, para ofrecer un análisis concreto y un acompañamiento para que encuentren trabajo.
Josep Martínez, alcalde de Badia, durante la entrevista con Metrópoli
Hace un año vetaron las casas de apuestas en el municipio. ¿Cómo valoran esta medida? ¿Cómo se puede dinamizar el comercio local?
Todos los bajos de los edificios son titularidad del Ayuntamiento. Eso nos permite rediseñar el tejido comercial. Las casas de apuestas se nos colaron en su momento. Cuando el contrato finalizó, nos negamos a renovar. No son nuestro modelo. Una empresa que te hace creer que vas a ganar más dinero que ella es una estafa.
Queremos ese pequeño comercio de proximidad, donde la persona mayor acudir ir tener que desplazarse fuera de Badia.
La plaza del ayuntamiento de Badia en una imagen de archivo
¿Cuáles son los principales problemas de seguridad en Badia?
Somos una ciudad muy segura. El índice delincuencial es muy bajo porque no tenemos zonas industriales o comerciales grandes.
Nuestros problemas son de convivencia. Los incívicos son pocos, y se ven mucho en un kilómetro cuadrado. Con la unidad de alto rendimiento de la policía queremos adelantarnos y sancionarlos. La percepción que se tiene, de hace 50 años, no representa la realidad. La ciudad ha evolucionado en positivo.
¿Cuáles son los principales retos a tratar en el municipio durante los próximos años?
La retirada del amianto, sin duda, tiene que ser una realidad. Y lo será, porque la primera fase la tendremos en marcha. También lo son las oportunidades de crecimiento económico en la zona oeste para generar trabajo y mejorar la conexión.
En vivienda nos queremos adelantar con el grupo de expertos. También abordaremos el elemento convivencial, siendo más intolerantes con los incívicos, y la atención a las personas mayores, ofreciéndoles recursos habitacionales dignos.
