Una playa de Cunit en una imagen de archivo

Una playa de Cunit en una imagen de archivo Archivo

Gran Barcelona

El pueblo donde más ha crecido la población cerca de Barcelona, según el INE: supera los 16.000 habitantes por primera vez

El último censo dibuja una Catalunya de dos velocidades: mientras el litoral y las grandes ciudades metropolitanas ganan músculo demográfico, Sant Cugat del Vallès sorprende con una pérdida de población y la "Catalunya vacía" se agrava en el Berguedà

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El mapa demográfico de Catalunya se estira y se reconfigura. Mientras el debate público se centra a menudo en la despoblación rural, la realidad de los grandes núcleos urbanos y sus periferias muestra una efervescencia notable.

Según los datos consolidados del padrón continuo del Instituto Nacional de Estadística (INE) a 1 de enero de 2025, la comunidad autónoma ha alcanzado los 8,12 millones de residentes, una cifra récord impulsada por un crecimiento generalizado del 1,4%.

Sin embargo, el dato más revelador no está en los grandes totales, sino en los desplazamientos internos hacia la costa y la tercera corona metropolitana. El protagonista indiscutible de este nuevo censo es Cunit (Baix Penedès).

Este municipio costero, tradicionalmente asociado a la segunda residencia, ha consolidado su transformación en ciudad dormitorio y polo de atracción permanente.

Cunit y el atractivo de la costa

Cunit se ha coronado como el municipio de más de 10.000 habitantes que más ha crecido porcentualmente en toda Catalunya. Con un incremento del 3,5% en solo un año, la localidad ha superado un hito histórico: rebasar la barrera de los 16.000 vecinos empadronados por primera vez en su historia.

El municipio de Cunit en una imagen de archivo

El municipio de Cunit en una imagen de archivo Turisme

Este fenómeno no es aislado. Responde a una tendencia de desplazamiento desde el núcleo duro de Barcelona hacia zonas con vivienda más accesible y buenas conexiones (pese a las incidencias de Rodalies). Un comportamiento similar se observa en Mont-roig del Camp (Tarragona), que ya roza los 14.500 habitantes, y en el interior de Lleida con Alcarràs, que se consolida por encima de los 10.556 residentes.

El gigante de L'Hospitalet y la recuperación de Barcelona

Si Cunit gana en porcentaje, el área metropolitana inmediata gana en volumen. L’Hospitalet de Llobregat ha protagonizado uno de los saltos demográficos más espectaculares de la década.

La segunda ciudad de Catalunya ha sumado 10.000 nuevos vecinos en doce meses, lo que supone un crecimiento del 3,49%. Con una población total de 292.161 habitantes, la ciudad se acerca cada vez más al umbral de los 300.000, impulsada por su densidad y su rol central en la economía metropolitana.

Imagen panorámica de viviendas en Barcelona

Imagen panorámica de viviendas en Barcelona

Por su parte, la capital catalana sigue siendo un imán. Barcelona ha sumado 27.039 ciudadanos en el último año, situándose de nuevo cómodamente por encima de los 1,7 millones de personas. Este dato confirma la recuperación del pulso urbano tras los años de pandemia, donde se observó una cierta huida hacia entornos rurales que ahora parece haberse frenado o revertido en favor de las grandes urbes.

Las capitales del Vallès y el Barcelonès Nord también muestran buena salud:

  • Terrassa: 232.676 habitantes (+1,9%).

  • Badalona: 230.642 habitantes (+1,92%).

  • Sabadell: 223.589 habitantes (+1,3%).

La sorpresa de Sant Cugat y la agonía de los micropueblos

No todo son cifras verdes. El dato más contraintuitivo del informe lo aporta Sant Cugat del Vallès. Habitualmente líder en atracción de familias jóvenes y rentas altas, la ciudad vallesana es el único municipio de los 24 más poblados de Catalunya que ha perdido gente: casi 700 ciudadanos menos. Este descenso podría explicarse por el tensionamiento del mercado de la vivienda en la zona, que expulsa a residentes hacia coronas más alejadas como la propia Terrassa o el Maresme.

Vista panorámica de Sant Cugat

Vista panorámica de Sant Cugat Ayuntamiento de Sant Cugat

En el otro extremo de la balanza, la despoblación sigue golpeando a las zonas de montaña. Aunque dos tercios de los municipios catalanes ganaron población, 301 localidades perdieron vecinos. El caso más dramático porcentualmente es el de Gisclareny (Berguedà), que se ha dejado casi un 12% de su censo en un año, quedándose con tan solo 28 vecinos.

El ranking de la "Catalunya vacía" se mantiene estable en la cola: Sant Jaume de Frontanyà (Berguedà) resiste como el pueblo menos poblado con 25 habitantes, seguido de cerca por el mencionado Gisclareny, La Febró (35), Cava (38) y Forès (39). Una realidad dual que dibuja una Catalunya cada vez más concentrada en el litoral y las grandes infraestructuras, mientras el interior lucha por no desaparecer del mapa.