Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

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Joan Basagañas, alcalde de Sant Just: “Somos el municipio con mayor porcentaje de vivienda pública de Catalunya”

Pese a liderar el ranking de pueblos catalanes con mayor renta per cápita, el edil socialista admite que muchos vecinos no pueden acceder a una vivienda y que además se está agotando el suelo urbanizable

Otras entrevistas: Antonio Balmón: “Se tarda 12 años en hacer vivienda, hay que recortar tiempos en la producción”

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Pronto se cumplirán seis años desde que Joan Basagañas i Camps (Sant Joan de les Abadesses, 1978) fue elegido alcalde de Sant Just Desvern, un pequeño municipio del Baix Llobregat ubicado a pocos minutos de Barcelona.

Aunque este siempre ha pasado desapercibido, recientemente saltó a las portadas al convertirse en el pueblo más rico de Catalunya, desbancando así a la histórica Matadepera. Eso no quita, sin embargo, que sus vecinos también sufran los mismos problemas que el resto de ciudadanos del área metropolitana, especialmente en materia de vivienda. 

Lo expresa el edil socialista en conversación con Metrópoli, donde no solo destaca que son el municipio con mayor porcentaje de vivienda pública en Catalunya, sino que también repasa el estado de la movilidad y seguridad en la ciudad. Compagina responsabilidad con su pasión por el cine, la lectura, viajar y salir a correr por Collserola.

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern SIMÓN SÁNCHEZ

Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y con un máster en Gestión Pública, Basagañas ha trabajado en el sector público y privado. Hasta 2011 fue coordinador de Urbanismo y Promoción Económica en el Ayuntamiento de Sant Joan de les Abadesses, su ciudad natal, año en que fue elegido concejal en Sant Just Desvern, una ciudad de la que asegura estar enamorado.

Pregunta: ¿En qué punto se encuentra Sant Just?

Respuesta: En los últimos años hemos tenido crecimientos urbanísticos importantes que nos han obligado a redimensionar la red de equipamientos e infraestructuras, con esfuerzos de inversión muy relevantes.

Además, estamos frente a una gran crisis de vivienda con mucho impacto a escala local, sobre todo en municipios donde el precio es muy elevado como en Sant Just. Estamos haciendo un gran esfuerzo para construir vivienda asequible.

En esta materia en concreto, ¿Sant Just ha cumplido en términos generales dentro del marco del déficit de vivienda pública que hay en Catalunya?

Sin duda. Somos el municipio con mayor porcentaje de vivienda de protección oficial (VPO) en Catalunya, un 15%. Cuando nadie hacía vivienda protegida, en Sant Just ya se empezó a construir.

Es verdad que en aquel momento, a finales de los 80, no era el problema que es hoy, pero los gobernantes de entonces se anticiparon a esta situación. Con todo, tenemos un total de 1.102 viviendas de VPO y en un futuro inmediato añadiremos 234 más. No obstante, estos datos tienen un matiz porque pisos sociales –que no lo contamos dentro de VPO– tenemos más de un centenar.

Así que Sant Just tiene espacio para seguir creciendo…

No demasiado. Estamos agotando los últimos espacios donde poder crecer, pero lo cierto es que, allí donde podemos, lo hacemos.

¿Cómo se gestiona el equilibrio entre crecimiento urbanístico y preservación del entorno?

Podemos tener la tranquilidad de que casi el 50% de nuestro término municipal es espacio natural; por lo tanto, prácticamente la mitad del territorio está preservado de desarrollos urbanísticos.

Esto se consiguió a principios de este siglo, con unos acuerdos muy complejos, pero que ahora ofrecen esta garantía. En el núcleo urbano intentamos avanzar hacia una arquitectura más compacta para que sea sostenible; lo que ocurre es que a algunos vecinos no les acaba de gustar este modelo de ciudad.

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli SIMÓN SÁNCHEZ

El futuro complejo Miravern es fruto de ese convenio. ¿Es uno de los mayores proyectos urbanísticos del municipio?

No. El crecimiento más importante fue Mas Lluí. Se desarrolló entre 2008 y 2020, ya que coincidió con la crisis, y supuso un incremento de más de 1.000 viviendas. Miravern se está desarrollando frente al parque de Torreblanca, en la carretera Reial.

Es una parte de la edificabilidad que debía ir en la Vall de Sant Just, pero, como comentaba antes, se firmaron convenios con los propietarios y se trasladó al casco urbano. Es un barrio mucho más pequeño, de entre 500 y 600 viviendas.

Sant Just era un lugar de veraneo para la gente de Barcelona. ¿Cómo ha evolucionado la ciudad desde que llegó al Ayuntamiento, en 2020?

Al principio era un pueblo de masías y los primeros veraneantes llegaron a principios del siglo XX al barrio del centro. Además había una cementera muy importante, la Sanson, que actuaba como barrera e impedía acercar edificaciones a su entorno.

El gran cambio se produjo a finales de los 70, cuando se construyó el Walden; fue entonces cuando empezó a venir gente de Barcelona a vivir a Sant Just atraída por el proyecto. En aquellos años también había un club de tenis de mucho prestigio, el Mèlich, que atrajo a muchos barceloneses, principalmente parejas jóvenes con hijos que buscan un entorno más tranquilo.

En los últimos años esta dinámica se ha mantenido y mi gestión, en este sentido, ha sido muy continuista respecto a la de años anteriores: intentar crecer, pero de forma gradual para asimilar los cambios.

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli SIMÓN SÁNCHEZ

¿Esta gente hace vida en el municipio o es Sant Just una ciudad dormitorio?

Hay de todo: personas que hacen poca vida y otras con hijos que se han integrado muy rápidamente, sobre todo a través de las entidades deportivas. Se está perdiendo esa imagen que antes tenía de ciudad dormitorio.

¿Habéis notado un crecimiento de expats?

Sí, y muy significativo. Esplugues está al lado, y en la frontera con Sant Just se encuentran la escuela americana y la escuela alemana. Además, aquí tenemos La Miranda, un colegio internacional. Estos tres centros atraen a muchos expats que vienen a vivir aquí.

¿Habéis notado un crecimiento de expats?

Llegó al gobierno en un momento complicado: habíamos superado el covid y justo nos recuperábamos de la pandemia, ¿Cómo recuerda ese inicio?

Yo no asumí el cargo en el momento más crítico, pero sí me tocó gestionar la salida. Nos adaptamos mucho e hicimos planificaciones muy flexibles, porque la gente tenía ganas de volver a la normalidad, pero a la vez sufríamos semiconfinamientos y teníamos que suspender actividades constantemente.

Desde entonces, hemos aprendido a gestionar otras crisis de forma periódica: temporales de viento, inundaciones, la peste porcina… Tenemos mejor coordinación entre administraciones, sobre todo con la Generalitat, que nos marca las pautas, y desde la administración local nos hemos ido adaptando. En los últimos seis años hemos vivido casi diez situaciones de emergencia.

Cuando fue elegido alcalde, nombró varios ejes en los que quería trabajar, entre ellos la delincuencia. ¿Es Sant Just un municipio seguro?

Sí, pero no debemos bajar la guardia. Tenemos indicadores muy buenos, sobre todo si nos comparamos con la región metropolitana sur. Sin embargo, es un tema sensible para la ciudadanía.

En los últimos años ha habido una ampliación importante de la plantilla de la policía. Estamos cumpliendo la ratio que marca la Unión Europea de un agente por cada 500 habitantes, algo que pocos municipios consiguen.

También fuimos pioneros en la instalación de cámaras lectoras de matrículas que perimetran todo el municipio; cualquier vehículo de interés policial que entra en Sant Just queda registrado, evitando muchos delitos. Ahora también impulsaremos la instalación de cámaras de seguridad ciudadana, que será el tercer eje de la política de seguridad que estamos desarrollando.

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli

Joan Basagañas, alcalde de Sant Just Desvern, en la entrevista con Metrópoli SIMÓN SÁNCHEZ

Pese a esos buenos datos delincuenciales, ¿os afecta el problema de la multirreincidencia?

Este tipo de delincuencia no entiende de límites municipales. Lo fundamental ahora es reducir los plazos de las sentencias. Llegaron a superar el año y, en ese tiempo, una persona multirreincidente puede cometer muchos delitos. Ahora creo que está en torno a los cinco meses, lo cual es una mejora importante, pero lo ideal sería situarlo por debajo de los dos meses. Aunque no sean delitos graves generan mucho malestar social.

Antes numeraba todas las emergencias que hemos vivido este último año. La crisis de Rodalies es otra muy importante que afecta especialmente a la movilidad metropolitana. ¿Está Sant Just bien conectado con Barcelona y los demás municipios?

No dependemos de Rodalies, por suerte, pero estamos haciendo esfuerzos para mejorar nuestra conexión con esta red. No tenemos estación de tren; por lo tanto, debemos diseñar líneas de autobús que nos conecten rápidamente con las líneas ferroviarias, esperando que algún día funcionen correctamente, cosa que ahora no sucede.

En los últimos años Sant Just ha mejorado mucho en transporte público, con nuevas líneas que nos conectan con puntos estratégicos. Pero tenemos tres retos pendientes: que la X30 llegue a la estación de tren de Sant Feliu para conectar con Rodalies; tener una conexión más directa con Barcelona, ya que ahora la línea 63 tarda más de una hora, un tiempo poco competitivo que deberíamos reducir a la mitad; y conseguir que el tranvía pase por la avenida Laureà Miró, en Esplugues, evitando el rodeo actual. Esto, junto con la llegada de la Línea 3 del metro a Esplugues, nos permitiría tener una red de autobuses mucho más directa.

¿Qué posición tiene como alcalde respecto a la ampliación del Aeropuerto del Prat?

Si queremos tener un aeropuerto que atraiga viajeros de calidad, debemos estar mejor conectados con otros continentes. El aeródromo actual está muy limitado y se ha convertido en un polo de atracción de turismo low cost. Creo que debemos alejarnos de ese modelo y apostar por uno que nos permita atraer investigadores de todo el mundo y celebrar congresos de primer nivel. Solo lo conseguiremos si contamos con un aeropuerto que pueda dar servicio a estas necesidades.

Sant Just Desvern encabeza el ranking de municipios con mayor renta de Catalunya. ¿Cree que este dato refleja fielmente la realidad socioeconómica del municipio?

Es evidente que en Sant Just hay un nivel de vida alto, pero eso no significa que no haya personas que lo pasen mal y que tengan problemas de acceso a la vivienda. Precisamente por tener un porcentaje importante de población que vive en buenas condiciones, moralmente no podemos permitirnos que haya vecinos con dificultades. Las políticas redistributivas también deben funcionar a escala local, y eso es lo que intentamos hacer. No es una riqueza ostentosa; no se ven muchos coches de alta gama, pero sí se sabe que hay personas con mucho dinero.

Sant Just Desvern encabeza el ranking de municipios con mayor renta de Catalunya

¿Qué perfil profesional predomina en Sant Just para alcanzar estos niveles?

Hay muchos directivos de empresas, pero también propietarios de compañías importantes, aunque las empresas no estén necesariamente aquí; ellos, en cambio, sí viven en el municipio.

¿Es conveniente implementar la figura del alcalde metropolitano que desarrolle políticas comunes?

Es una apuesta que debe hacerse de forma gradual, aunque creo que no es el momento de abrir este debate al final de un mandato municipal. Sí considero que en algunos ámbitos el área metropolitana debería ser el órgano decisor y que en cuestiones como la movilidad, residuos o incluso vivienda, fuese esta quien tomara las decisiones estratégicas. De lo contrario, a veces acabamos con modelos poco racionales. Supongo que ese era el objetivo de la entidad metropolitana en los años 80 y 90: empezar a gestionar el territorio como una sola realidad y no como realidades separadas.

¿Es conveniente implementar la figura del alcalde metropolitano que desarrolle políticas comunes?