Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Gran Barcelona

De un centro de inmigración en Estados Unidos a la jaula de Cornellà: la odisea de Rodrigo, el luchador de MMA

Tras ser deportado dos veces del país norteamericano y sobrevivir a los 'coyotes', este peleador peruano de 23 años pule su talento en un gimnasio del Baix Llobregat mientras compagina tres trabajos

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Con 19 años dejó su Perú natal para instalarse en España. Aunque su primer objetivo no era Europa. Él quería viajar a Estados Unidos y hacer carrera deportiva allí. Una carrera de sangre, sudor y lágrimas, literalmente.

Rodrigo Rivoin, luchador profesional de Mixed Martial Arts (MMA), intentó dos veces acceder al país norteamericano. Trató de hacerlo con una mochila a cuestas y solo, después de que le denegaran el visado. De forma clandestina. Su compañía eran las decenas de personas --ancianos y niños incluidos-- que, como él, creían en el "sueño americano" y se embarcaron en una odisea.

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Cruzó ríos y anduvo días por la selva para cruzar la frontera en México. Pagó miles de dólares --sus ahorros-- a los llamados 'coyotes', pero de nada le sirvió. En ambas ocasiones acabó detenido en un centro de inmigración, aislado. Y, finalmente, lo mandaron de vuelta a su país.

Hoy, Rodrigo tiene 23 años y es un chico alegre que no ve como experiencias negativas sus fuertes vivencias. El joven entrena cada día en el gimnasio 69 Monos de Cornellà de Llobregat. Allí vive, también, con varios compañeros de piso. Compagina su dura preparación física con dos o tres trabajos y no desiste: "A corto o a largo plazo, me iré a Estados Unidos".

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Futuro prometedor en las MMA

Rodrigo atiende a Metrópoli en el mismo gimnasio de Cornellà que le dio la oportunidad de venir a España. Entre puños y patadas del resto de usuarios, explica su historia.

El joven nació y creció en una familia más bien acomodada en Perú. Allí las artes marciales lo sedujeron desde bien pequeño. "Desahogaba la ira que tenía", explica a este medio, sentado en un saco dentro de una jaula de MMA. Y resultó que se le daba bien. Tras disputar diversas peleas en su país, Rodrigo en seguida quiso aspirar a más.

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, el luchador profesional de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Su situación personal, cuenta, también lo empujó un poco a ello. Su familia no atravesaba un buen momento económico y, siendo el mayor de cuatro hermanos, parte de la responsabilidad sobre el bienestar de los suyos recayó, dice, en él. Por ello tomó una de las decisiones más importantes de su vida.

Primera travesía a Estados Unidos

"Quería irme a Estados Unidos a toda costa. Allí, las MMA son más profesionales y puedes hacer una buena carrera", explica el luchador. Pero sabía que no sería fácil llegar. Las autoridades estadounidenses le denegaron el visado y no le quedó otra opción que valorar entrar al país de forma irregular.

No se lo comentó a su madre hasta un día antes, cuando ya tenía su escaso equipaje listo. En ese punto, a ella solo le quedó apoyarlo. El joven habló con unos familiares que habían conseguido cruzar a Estados Unidos ilegalmente y permanecer en el país. Decidió embarcarse en la peligrosa ruta terrestre que miles de personas realizan cada año en busca de un futuro mejor.

Rodrigo Rivoin, peleador de MMA, durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, peleador de MMA, durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Los 'Coyotes' 

Rodrigo llevaba consigo unos cuantos miles de dólares --cerca de 5.000-- que le pagó a un 'coyote' para que lo guiase en la travesía. Dinero que había conseguido ahorrar de sus peleas profesionales en su ciudad.

"Aquello era de película. Nos juntaban a 50 personas y nos llevaban a una casa de refugio. Allí esperábamos", recuerda el peleador. Podían pasarse días esperando hasta que los 'coyotes' les daban luz verde. "Nos iban sacando de 15 en 15 y nos escondían en camiones".

Rodrigo Rivoin con un compañero en el gimnasio '69 Monos' de Cornellà

Rodrigo Rivoin con un compañero en el gimnasio '69 Monos' de Cornellà Òscar Gil Coy Cornellà

En un momento del camino tuvieron que cruzar un río, con el agua llegándole hasta el cuello. "Había ancianos, gente con muletas. Nos decían que ni se nos ocurriera ayudarlos si se caían porque podía significar el fin para nosotros también". Un error le podía costar, literalmente, la vida. O bien por la corriente o bien porque podía caer en manos de secuestradores y extorsionadores.

Una "refrigeradora" y una entrevista

Finalmente, Rodrigo lo logró y cruzó la frontera. "Primero nos retuvieron en la refrigeradora". Conocida así entre los migrantes irregulares porque se trata de una carpa con el aire acondicionado "a tope". "Era época de coronavirus y allí nos hacían las pruebas", rememora el chico.

Y, tras ello, pasó a enfrentarse a la temida entrevista. Realizada por agentes oficiales de asilo, Rodrigo tuvo que contar su historia. El motivo de su entrada al país, el motivo por el que huía de su tierra. "Pero dictaminaron que tenía que volver a Perú. Por aquel entonces no sabía que para evitar la deportación tenía que probar el miedo creíble y no estuve preparado". 

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

La entrevista del miedo creíble es un proceso crucial en la frontera estadounidense para quienes solicitan asilo al entrar de manera irregular. Los oficiales determinan si existe un temor justificado de persecución o tortura en el país de origen --por raza, religión, nacionalidad, opinión política o grupo social--. Superarla permite continuar el proceso de asilo, mientras que fallarla conlleva una rápida deportación.

Segundo intento

Este primer intento le valió a Rodrigo estar varios meses encerrado en un centro de inmigración. Una experiencia que no fue traumática para él. O al menos así lo expresa. "Podíamos hablar por teléfono con nuestras familias o videollamarlos con una tablet que nos turnábamos entre todos. Pero nos trataban como a delincuentes, teníamos horarios estrictos. El desayuno se servía a las 04:00 horas. La comida a las 10:30 horas". Encadenado de cintura, pies y manos, pasaba el tiempo esperando su resolución.

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Sin embargo, al poco de que lo deportaran, Rodrigo lo volvió a intentar. Esta vez estuvo cerca de un año detenido en otro centro de inmigración. Y el resultado fue el mismo: la deportación. "Me inventé otra historia para convencer a los oficiales, pero tenían grabada mi primera entrevista y se dieron cuenta de que mentía". 

El deporte, su salida

De su estancia detenido todo ese tiempo no cuenta muchos detalles. Pero sí recuerda los castigos. En una ocasión, a Rodrigo lo castigaron por practicar sombras en el patio. "Me dijeron que fomentaba la violencia y me encerraron en el hoyo". Una celda totalmente a oscuras, sin luz, y aislada. "No nos limpiaban el lavabo y nos traían muy poca comida".

Al "hoyo" volvió una segunda vez por una pelea con otro usuario del centro. "Se metió con mi familia y le pegué". ¿La consecuencia? Una semana de aislamiento total y absoluto.

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin, luchador de MMA durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Viaje a España

Tras 11 meses, Rodrigo volvió a su Perú natal. Su sueño americano se había visto frustrado. Pero apareció el español. Cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, dicen.  En su gimnasio conoció a un peleador del '69 Monos' de Cornellà de Llobregat. Mediante él, consiguió una beca deportiva. Y el resto es historia.

Rodrigo viajó a España y se hospedó un tiempo con uno de sus tíos. Hoy, vive en un piso en Cornellà con varios compañeros --uno de ellos, Josua Hernández-- y compagina hasta tres trabajos ocasionales. Su sueño sigue siendo hacer carrera en Estados Unidos, pero es en Catalunya donde ha encontrado su lugar.

Rodrigo Rivoin durante su entrevista con Metrópoli

Rodrigo Rivoin durante su entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Cornellà

Participación en un reality

Con casi una decena de combates profesionales a sus espaldas, Rodrigo también pasó una mala racha. "Tuve dos derrotas seguidas y pensé que esto no era para mí porque estaba dando todo lo que tenía y no obtenía resultados". Pero la gente que lo rodea lo ayudó a salir de eso.

Incluso tuvo la oportunidad de participar en un reality, el 'The Ultimate Warrior', de los hermanos Climent. Allí conoció a su compañero de piso, Josua Hernández. Otro joven que, como él, se marchó de su país, El Salvador, para labrarse un futuro.

Ahora, Rodrigo dedica su cuerpo y alma a entrenar. Todavía hoy se pone nervioso cuando entra en una jaula dispuesto a librar un combate de MMA. Pero se le pasa rápido. Su meta la tiene clara y eso es lo que importa.