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Las carencias del transporte entre municipios empujan a turistas al coche de alquiler: “No queremos pasar por Barcelona”

Mila es respoonsable del único negocio de arrendamiento de Castelldefels, una ciudad que cada año recibe a más de seis millones de visitantes

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Castelldefels recibe al año más de seis millones de turistas. Su clima, oferta gastronómica y ocio nocturno la han convertido en el destino perfecto para muchos. Además, cuenta con una ubicación inmejorable: entre el mar Mediterráneo y el parque natural del Garraf, a media hora de Barcelona y a un paso del Aeropuerto de El Prat.

Sin embargo, las conexiones en transporte público son deficientes, lo que obliga a muchos turistas que se alojan en la localidad costera a alquilar un coche.

Esta situación beneficia a Mila Campos y a su pareja Bernat, propietarios del único negocio de alquiler de vehículos de Castelldefels y sus alrededores junto a un tercer socio. Llevan desde 2020 en el barrio de Can Bou, en la calle Zaragoza, en un local situado a 15 minutos de la estación y a diez de la parada de autobús que conecta con el aeropuerto.

Pero la historia del negocio viene de mucho antes. “Empezamos hace 15 años alquilando furgonetas a empresas con un punto de atención en Gavà y otro en el polígono de El Prat”, explica Campos a Metrópoli.

Evitar Barcelona

Desde entonces han cambiado mucho las cosas –entre ellas el nombre–: ahora son ‘Rent a Car Castelldefels’ y, desde hace seis años, han incorporado a turistas y vecinos a su cartera de clientes. La localidad ha ganado relevancia turística y los meses de verano la demanda se dispara.

“Una de las visitas más comunes es a Montserrat, y quienes se alojan aquí se encuentran con la odisea de que para llegar tienen que desplazarse sí o sí a Barcelona”, explica Mila, quien afirma que los turistas no quieren pasar por la gran ciudad. “Por eso, alquilar un coche se convierte en su mejor opción para esta y otras excursiones por el territorio”, añade.

Inconvenientes del coche

Esta opción, pese a ser más cómoda, también tiene sus hándicaps. El aparcamiento es uno de ellos. “Aparcar en la calle es muy complicado, así que acaban pagando parking en todos lados”, apunta Campos. No solo Barcelona se ha vuelto hostil con el coche; municipios vecinos también han llenado sus calles de zonas verdes, azules y naranjas reservadas a residentes. 

“Es un sistema complicado y a los turistas les confunde mucho”, señala. Por eso, esta vecina de la localidad propone que el ayuntamiento facilite aparcamientos en las afueras del municipio ante las restricciones del centro, o que al menos el sistema sea más homogéneo. “Algunas zonas azules no funcionan, otras lo hacen solo en determinadas épocas del año”, apunta.

Radar en el paseo Marítimo de Castelldefels

Radar en el paseo Marítimo de Castelldefels Ayuntamiento

Otro inconveniente son las multas. En el último año, el municipio ha incorporado nuevas cámaras de videovigilancia en puntos estratégicos, como el paseo Marítimo o la avenida del Canal Olímpico. La velocidad permitida en estos puntos es de entre 30 y 40 kilómetros por hora.

“Han bajado tanto el límite que casi tienes que ir frenando”, lamenta Campos, quien añade que, pese a advertir a sus clientes, las sanciones son frecuentes. “Algunos han recibido una multa cada día”, explica. Ambas situaciones, según Campos, disuaden a los visitantes de alquilar un coche o incluso de alojarse en Castelldefels.

Ocasiones puntuales

Sin embargo, esto no preocupa en exceso a la responsable de ‘Rent a Car’, que asegura que el negocio no depende únicamente del turismo. “Representan el 30% de nuestros clientes”, apunta.

Aunque en verano el porcentaje es bastante mayor, la mayoría de los usuarios son vecinos de la localidad o de municipios cercanos. “Nos viene mucha gente a la que se le ha estropeado el coche”, explica. “Otros no pueden acceder con el suyo a Barcelona por la aplicación de la ZBE; y algunos tienen vehículos antiguos por lo que prefieren moverse en transporte público y alquilar solo cuando necesitan salir de la ciudad, por ejemplo hacia la Costa Brava”.

Campos añade que también reciben a personas de Sitges o pescadores de Port Ginesta que viven en sus barcos y, cuando necesitan desplazarse fuera, alquilan un vehículo.