Exterior del Alcampo de Sant Adrià que se derribará con la llegada de Inditex Barcelona
Opacidad y desamparo en Sant Adrià de Besòs: Alcampo "silencia" el cierre de sus locales ante el avance de Inditex
El Ayuntamiento denuncia la falta de información de la compañía hacia sus propios inquilinos, mientras negocios como el gimnasio Dreamfit buscan salidas desesperadas, el consistorio intenta reubicar a contrarreloj a los trabajadores afectados
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La transformación del eje del Besòs en la nueva "milla de oro" de Barcelona está dejando tras de sí un rastro de incertidumbre y mala gestión comunicativa.
El proyecto del macrocomplejo de Inditex, que supondrá el derribo del actual Alcampo de Sant Adrià de Besòs para su posterior traslado, ha destapado una alarmante falta de transparencia por parte de la propiedad del hipermercado hacia los negocios que dan vida al centro comercial.
La entrada del actual Alcampo donde se levantarán las oficinas de Inditex
Negocios que no sabían que cerraban
Como ha constatado Metrópoli, las gestiones realizadas por el área de Promoción Económica del Ayuntamiento han revelado una situación surrealista. Según ha confirmado la segunda teniente de alcaldesa, Cristina Obregón, durante las visitas a los 19 locales del complejo, se detectó que muchos de ellos "no sabían nada del cierre".
Es el caso de cadenas como Pepco, cuyos responsables desconocían la inminencia del cese de actividad a pesar de la magnitud del proyecto urbanístico.
Obras del nuevo complejo de Alcampo, en Sant Adrià
Esta falta de comunicación ha dejado a algunos de los inquilinos en una posición de vulnerabilidad extrema, especialmente porque los vencimientos de los contratos no son uniformes. Mientras a algunos ya no se les está renovando la concesión, otros disponían de contrato vigente hasta dentro de unos años.
El Ayuntamiento, mediador
Ante la "opacidad" administrativa detectada, el consistorio ha tomado las riendas para intentar salvar el mayor número posible de empleos y servicios. La regidora Obregón ha detallado las gestiones que se están realizando para "prospectar locales de interés" y evitar que Sant Adrià pierda activos económicos clave.
Se están buscando soluciones personalizadas en algunos casos, como el traslado del puesto japonés al Mercat Municipal o la búsqueda de un nuevo emplazamiento para la administración de loterías.
Parking del actual Alcampo donde se levantarán las oficinas de Inditex
Otros negocios, como el bazar chino, ya han comunicado su intención de no continuar con la actividad tras el desalojo. Y otros tantos, como Burger King, KFC o Sprinter, tienen la intención de reubicar a sus empleados en otros puntos de venta de las compañías.
Los usuarios de Dreamfit, movilizados
La piedra angular, sin duda, de la intranquilidad de los inquilinos de Alcampo es el gimnasio Dreamfit Sant Adrià. Tal y como ya ha explicado Metrópoli, sus miles de usuarios han iniciado una movilización para exigir que se tenga en cuenta la instalación deportiva en el nuevo complejo. Tanto socios como trabajadores buscan soluciones para que el club no desaparezca.
Sin embargo, Dreamfit solicita un espacio de grandes dimensiones difícil de encontrar en el actual tejido urbano de Sant Adrià. Con todo, el Ayuntamiento mantiene el contacto para una posible reubicación si se halla un local que cumpla con sus necesidades de metraje.
Interior del gimnasio Dreamfit Sant Adrià
La negativa de Alcampo a ampliar el proyecto
La mediación municipal también ha intentado, sin éxito, modificar el diseño del nuevo complejo para integrar a los actuales inquilinos. Desde el consistorio se ha "peleado", afirma la concejal, "para que Alcampo haga una planta más" en su futura ubicación con el objetivo de dar cabida a los negocios desplazados, pero la compañía se ha negado rotundamente a ampliar el proyecto arquitectónico inicial.
Parte trasera del Alcampo de Sant Adrià
Mientras los usuarios del gimnasio se movilizan bajo el lema de que el centro es el "corazón del barrio", el Ayuntamiento insiste en su disposición para ofrecer orientación laboral y prospección de locales.
Sin embargo, el malestar crece ante una propiedad que parece haber priorizado el acuerdo con el gigante textil por encima de la estabilidad de las decenas de familias que, hasta hace poco, desconocían que su futuro laboral tenía fecha de caducidad.
Al cierre de este artículo, Alcampo no había respondido a la petición de información de este medio.