Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí

Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí Batlle i Roig

Gran Barcelona

Sant Joan Despí avanza en su nueva centralidad tras seis años encallada: 413 viviendas y un parque de negocios con la futura sede de Agrolimen

A finales de 2025 se aprobaron los proyectos de Reparcelación y Urbanización, pasos clave para poder solicitar la licencia de obra y ejecutar el proyecto, valorado en 150 millones de euros

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El futuro sector Gallina Blanca sigue siendo un asunto pendiente en el municipio de Sant Joan Despí, que ve en este ámbito urbanístico una oportunidad para dejar atrás su hermetismo actual y cumplir con algunos proyectos largamente demandados por los vecinos.

Fue en octubre de 2020 cuando el ayuntamiento dio luz verde a los trámites para la recalificación del suelo. Sin embargo, y pese a que las previsiones iniciales apuntaban a que las obras estarían listas en cuatro años, el planeamiento sigue lejos de materializarse.

En 2023 se autorizó la Modificación del Plan General Metropolitano y, según ha confirmado Batlle i Roig a este medio, a finales del año pasado se aprobó inicialmente el Proyecto de Reparcelación –que determina las obras concretas de urbanización que los propietarios deben ejecutar para desarrollar el ámbito– y de Urbanización –que ajusta la propiedad del suelo–.

Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí

Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí Batlle i Roig

“El planteamiento continúa con su tramitación”, expresa el estudio de arquitectura barcelonés, artífice del diseño del desarrollo, a Metrópoli. Una vez se dé el visto bueno definitivo a ambos procesos se podrá solicitar la licencia de obra para hacer realidad los planes de Agrolimen (propietarios de Gallina Blanca), valorados en 150 millones de euros.

Retrasos en la tramitación

El sector Gallina Blanca contempla el desarrollo urbanístico de los terrenos que ocupó la histórica fábrica de Agrolimen. Se trata de 45.000 metros cuadrados donde se proyectan 413 viviendas –de las que 184 serán de protección oficial–, dos edificios de oficinas, una zona comercial y un hotel.

Un planeamiento que, además de transformar el polígono de la Fontsanta en uno de los mayores parques de negocios de la comarca, generará un millar de nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, y aunque parece que vuelve a arrancar, el proyecto arrastra años de retrasos tras sufrir múltiples obstáculos administrativos y legales.

Como avanzó Crónica Global, la iniciativa quedó encallada tras el rechazo inicial de la Generalitat por deficiencias técnicas en el planeamiento urbanístico. A ello se sumó un conflicto con la petrolera Meroil, propietaria de una pequeña parcela dentro del ámbito, que se opuso a su expropiación y llevó el caso a los tribunales, logrando finalmente mantenerse en el desarrollo.

Tras subsanar los requisitos urbanísticos y resolver el pulso con los propietarios minoritarios, el proyecto logró desbloquearse, aunque con un importante retraso sobre los plazos iniciales.

Estos contratiempos repercuten principalmente en el traslado de las oficinas centrales de Agrolimen, que en 2025 preveía recuperar su sede histórica. Por el momento, se mantiene en la plaza Europa de L’Hospitalet de Llobregat, con 2028 marcado en rojo en el calendario como futura fecha del desembarco.

Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí

Render del futuro sector Gallina Blanca en Sant Joan Despí Batlle i Roig

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Coser los barrios

La adecuación del nuevo bufete incluye la ejecución de un paso bajo las vías del tren, que permitirá conectar el paseo de Canalies con el eje de la avenida de Barcelona; o, lo que es lo mismo, el centro con los barrios al otro lado de la estación. La apertura de este espacio dará lugar a una gran plaza central con la sede de Agrolimen como locomotora.

Esta nueva organización no solo dejará a un lado el modelo vigente monofuncional de uso industrial, sino que también mejorará el acceso a la estación de Rodalies desde ambos lados de la línea. El estudio, además, propone la integración de las líneas ya existentes de Renfe, tranvía, autobús y la futura llegada de la L3 del metro de Barcelona.

Render del paso a cota de calle de la estación de Rodalies en Sant Joan Despí

Render del paso a cota de calle de la estación de Rodalies en Sant Joan Despí Batlle i Roig

Aislamiento urbano

La llegada del ferrocarril a la Fontsanta en 1891 trasladó al barrio el eje de actividad. Fue entonces cuando las empresas se interesaron por la zona, entre ellas Gallina Blanca, que se instaló en Sant Joan Despí en 1955. Sin embargo, con los años las vías del tren también se convirtieron en una barrera para el territorio y empujaron el crecimiento urbano en otras direcciones.

Esto provocó el aislamiento de los terrenos de la Fontsanta, a los que se les asignó un uso industrial. Si bien durante años constituyó un importante motor económico, la ausencia de conexión directa con la estación hizo crecer el polígono de espaldas al tren, relegándolo a un segundo plano y convirtiendo la manzana Gallina Blanca en un espacio residual.

Los posteriores barrios de les Planes, Pla del Vent-Torreblanca y Sant Joan (donde se ubica TV3) tampoco consiguieron resolver este aspecto y quedaron completamente desligados del centro. A pesar de todo, el lugar mantiene las virtudes que tenía en el momento de la implantación de la fábrica, reforzadas ahora por el crecimiento del municipio y del área metropolitana.