Santi Laiglesia, el principal acusado de matar a Helena Jubany
La Fiscalía pide 26 años de cárcel para Santi Laiglesia por el asesinato de Helena Jubany
El Ministerio Público presenta su escrito de acusación 25 años después del crimen, mientras solicita el sobreseimiento de las actuaciones para los otros dos investigados, Xavi Jiménez y Ana Echaguibel
El caso por la muerte de la bibliotecaria Helena Jubany encara su recta final hacia el juicio. El Servicio de Jurado de la Fiscalía Provincial de Barcelona presentó, el pasado 8 de mayo, su esperado escrito de acusación, señalando a S. L. P. (Santi Laiglesia) como el principal responsable de los hechos.
La Fiscalía es contundente en su calificación y solicita para el acusado un total de 26 años de prisión repartidos de la siguiente forma: 20 años de cárcel por un delito de asesinato y otros seis años por un delito de detención ilegal.
Helena Jubany en una imagen de archivo
Sobreseimiento para el resto de investigados
En el mismo escrito, el Ministerio Fiscal ha solicitado el sobreseimiento provisional (la suspensión de la causa por falta de pruebas suficientes en este momento) para los otros dos nombres que figuraban en la instrucción: F. J. J. M. (Xavi Jiménez) y A. I. E. R. (Ana Echaguibel).
Este movimiento judicial sitúa a Santi Laiglesia como el único acusado que, por ahora, se enfrentará a un tribunal de jurado por la muerte de la joven de Sabadell en diciembre de 2001.
Un crimen rodeado de enigmas
El caso se remonta al 2 de diciembre de 2001, cuando Helena Jubany, una bibliotecaria de 27 años residente en Sabadell, fue hallada muerta tras ser arrojada al vacío desde la azotea de un edificio en la calle Calvet d'Estrella.
El cuerpo apareció desnudo y con varias quemaduras, y la autopsia reveló que Helena había ingerido una dosis de benzodiacepinas (somníferos) 30 veces superior a la terapéutica, lo que la habría dejado en un estado de coma antes de ser lanzada.
Helena Jubany, en archivo
El misterio de los anónimos y la horchata
Semanas antes de su muerte, Helena había recibido dos anónimos acompañados de bebidas (una horchata y un zumo de melocotón). Estos mensajes, escritos a mano, la invitaban a superar pruebas de un supuesto juego de rol.
Tras el análisis de las bebidas, se confirmó que contenían psicofármacos similares a los hallados en el cuerpo de la víctima. La investigación se centró desde el inicio en el entorno de la Unió Excursionista de Sabadell (UES), grupo al que pertenecía Helena y los principales sospechosos.
Un laberinto judicial de 25 años
La instrucción ha sido un camino tortuoso lleno de archivos y reaperturas. Santi Laiglesia, abogado y compañero de la UES, ha sido el principal sospechoso desde 2001, ya que vivía en el bloque desde donde Helena fue arrojada.
Montserrat Careta, pareja de Laiglesia en aquel momento, fue la única enviada a prisión preventiva por el caso, pero se suicidó en la cárcel de Wad-Ras en 2002 clamando su inocencia en una nota.
Familiares de Helena Jubany durante el juicio
El caso se cerró en 2005 por falta de pruebas, pero se reabrió en 2020 gracias al impulso de la familia y a nuevas pruebas periciales de ADN y grafología.
El peso del ADN y la cuenta atrás
En los últimos años, la justicia ha puesto el foco en los perfiles genéticos hallados en la ropa que Helena vestía el día del crimen. Aunque las pruebas de ADN han sido clave para descartar o señalar a otros investigados, la Fiscalía ha decidido finalmente centrar la acusación exclusivamente en Santi Laiglesia, para quien solicita ahora 20 años por asesinato y seis por detención ilegal.
Por el contrario, ha solicitado el sobreseimiento provisional para Xavi Jiménez y Ana Echaguibel al no encontrar indicios de criminalidad suficientes para llevarlos a juicio en este momento.