Fotomontaje de armas y agentes de la policía en Barcelona
Alerta roja en el área metropolitana de Barcelona: una ola de tiroteos y atracos a punta de pistola sacude a una docena de municipios en mayo
El sindicato policial SIP-Fepol advierte del peligro de normalizar la violencia mediante el "efecto Lucifer", la Jefatura de Investigación de los Mossos d'Esquadra admite su desconcierto ante un aumento del 35% en los tiroteos, espoleado por la "moda" de las armas en el negocio de la marihuana
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Mayo se está consolidando como uno de los meses más negros y convulsos en la crónica de sucesos de Barcelona y su corona metropolitana.
Lejos de remitir, la actividad delictiva ha entrado en una fase de "extrema gravedad" caracterizada por el uso sistemático de armas de fuego en la vía pública, asaltos a comercios a punta de pistola y apuñalamientos.
Una realidad a pie de calle que se traduce en cifras macro: según el último informe de seguridad difundido por el Ministerio del Interior, Catalunya lidera el mapa de la violencia en toda España con 148 delitos violentos en el último mes.
Mossos durante el 'Pla Kanpai' en Badalona
"No se reconoce el problema de seguridad"
Frente a este escenario, las voces desde el plano sindical policial exigen un cambio de rumbo radical. Daniel Bernalte, secretario general del sindicato SIP-Fepol de la Guardia Urbana de Barcelona, ha advertido de manera tajante de que "cuando se repiten tiroteos y apuñalamientos en poco tiempo, ya no hablamos de episodios puntuales, sino de una tendencia instaurada".
El portavoz reclama un reconocimiento explícito por parte de las administraciones: "Desde la parte política se ha de reconocer que tenemos un problema de seguridad en Catalunya".
Preocupación compartida
Una preocupación que comparte la propia cúpula de los Mossos d'Esquadra. El jefe de la Comisaría General de Investigación Criminal, Ramon Chacón, ha admitido públicamente el desconcierto de la policía autonómica ante un fenómeno al alza: el año pasado Catalunya cerró con 93 tiroteos registrados, un 35% más que el año anterior, dejando un balance de siete personas muertas y 29 episodios con heridos de bala.
La cronología de un mes sin tregua
Para calibrar la magnitud de la situación, los cuerpos policiales se enfrentan a un mapa donde los incidentes graves se han multiplicado por todo el territorio en apenas tres semanas:
- 2 de Mayo (Esplugues de Llobregat): El mes arrancó con un crimen que se investiga como ataque yihadista. Una mujer china de 42 años fue degollada por su atacante en plena calle; el agresor fue detenido.
- 3 de Mayo (calle de la Cera, Barcelona): En Ciutat Vella, en el barrio del Raval, un menor de edad mató a un presunto ladrón en plena calle durante un enfrentamiento.
- 9 y 11 de Mayo (Mataró y Terrassa): El asalto a comercios dio un salto cualitativo. En Mataró, un hombre atracó una tienda de tecnología a punta de pistola. Solo dos días después, en Terrassa, se repitió el mismo modus operandi con el atraco armado a una joyería.
- 12 de Mayo (barrio de La Mina, Sant Adrià de Besòs): Las armas de fuego hicieron acto de presencia en Sant Adrià de Besòs con un tiroteo entre familias gitanas que movilizó a los Mossos d'Esquadra.
- 16 de Mayo (Zona Franca, Barcelona): Un hombre español con antecedentes por tráfico de drogas fue asesinado tras recibir varios impactos de bala en lo que apunta a un ajuste de cuentas en el distrito de Sants-Montjuïc.
- 17 de Mayo (L'Hospitalet de Llobregat y Sant Adrià): Jornada doblemente violenta. De madrugada se registró un tiroteo en L'Hospitalet que se saldó con un detenido (sin heridos). Horas más tarde, Sant Adrià de Besòs registraba un grave apuñalamiento en la vía pública.
- 20 de Mayo (Viladecans): A mitad de semana, el Baix Llobregat se sumaba a la alerta tras un tiroteo registrado en plena noche entre hombres de nacionalidad albanesa, a las puertas de un bar de Viladecans.
- 21 de Mayo (Sabadell): El último incidente grave ha tenido lugar la noche de este jueves, 21 de mayo, en el Vallès Occidental, donde una reyerta entre familias gitanas ha derivado en un tiroteo cruzado en Sabadell que ha dejado, al menos, a un herido de bala.
Paradojas policiales: la "socialización" de la marihuana
La coincidencia de estos casos valida la tendencia que recogen los gráficos de criminalidad del Ministerio del Interior, que revelan que los delitos violentos generales han experimentado un aumento del 26,7% respecto al mes anterior en todo el país. Catalunya (148 casos) y Andalucía (104) concentran el 48,2% de la delincuencia más extrema de España.
Sin embargo, los datos de los Mossos reflejan un escenario "extraño" y contradictorio. Según desveló Chacón en Catalunya Ràdio, casi todos los indicadores tradicionales van a la baja: los homicidios con arma de fuego han disminuido a nivel anual, las armas intervenidas bajaron de 400 a 300 y los narcoasaltos cayeron casi un 50% (de 87 a 49). En cambio, los tiroteos y los detenidos por tenencia de armas (293 arrestados) se han disparado.
Plantaciones de marihuana encontradas durante el operativo de este miércoles en Barcelona, Badalona y Rubí
Banalización de armas de fuego
¿A qué se debe este contraste? Los Mossos apuntan a la "socialización" y banalización de las armas de fuego debido al "boom" del cultivo de marihuana. "Los pequeños traficantes ahora también quieren tener armas de fuego, como los grandes... Es casi como una moda", apunta Chacón, alertando de que pequeños delincuentes las adquieren para protegerse de robos entre bandas.
Esto ha provocado que disputas que antes se resolvían a golpes ahora terminen a tiros, recurriendo a los disparos al aire incluso de forma festiva para celebrar el año nuevo o victorias deportivas.
Armas y drogas incautadas en registros de Policía Nacional
Las "zonas de confort" y el "efecto Lucifer"
Para Bernalte (SIP-Fepol), el peligro radica en que la falta de consecuencias penales genere un "efecto llamada" y consolide "zonas de confort criminal", espacios públicos en los que el delincuente actúa con total sensación de impunidad porque domina el territorio a través del miedo, provocando que "los vecinos tengan miedo de avisar a la policía por temor a las represalias".
El mayor peligro de esta inacción institucional es el denominado "efecto Lucifer". Según el líder sindical, cuando la delincuencia se acomoda sin respuesta jurídica, la violencia se normaliza: "Nos acostumbramos a los tiroteos y apuñalamientos y eso hace que la agresividad pueda subir", alertando del riesgo de cronificación en distritos como Ciutat Vella y el Eixample.
Violencia entre criminales, pero con riesgo colateral
A pesar de la espectacularidad de los datos, tanto la policía como los expertos piden mantener la calma. Los Mossos insisten en que se trata principalmente de una violencia intracriminal (el 60% de los tiroteos anuales son actos intimidatorios sin víctimas donde no se busca herir, sino marcar territorio).
El verdadero temor de la Jefatura de Investigación Criminal es el riesgo colateral hacia terceras personas si el volumen de fuego sigue escalando, o el desembarco definitivo de grandes mafias internacionales como las que operan en Marsella o Estocolmo.