Museo de La Rajoleta de Esplugues de Llobregat

Museo de La Rajoleta de Esplugues de Llobregat Gala Espín Barcelona

Gran Barcelona

La fábrica de Esplugues única en Europa donde Gaudí compraba la cerámica: “Sin La Rajoleta, sus obras no serían lo mismo”

Fundada en 1858, aún conserva cinco tipologías de hornos cerámicos, donde destacadas figuras del modernismo catalán, como Domènech i Montaner o Puig i Cadafalch, dieron también sus primeros pasos

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Recién graduado en Arquitectura, Antoni Gaudí vino hasta Esplugues de Llobregat para experimentar con la cerámica en La Rajoleta --conocida en aquella época como la fábrica Pujol i Bausis--, en aquel entonces la fábrica más prestigiosa del sector en Catalunya.

En este municipio metropolitano, el alma mater de la Sagrada Família fabricó las baldosas (en catalán rajoles, de ahí el nombre de La Rajoleta) que hoy en día revisten algunas de sus obras más emblemáticas. Antes de él, por los hornos y laboratorios de la fábrica pasaron varios de sus maestros y compañeros modernistas --Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch, Salvador Valeri, Antoni Maria Gallissà--, quienes también nutrieron su arquitectura de elementos cerámicos elaborados en Esplugues.

La Rajoleta pronto se convirtió en el lugar de confianza de Gaudí. Acudía siempre que necesitaba crear colores específicos para sus obras o comprar azulejos con los que hacer la emblemática técnica del trencadís. De hecho, las 12.000 baldosas que forman el famoso banco del Park Güell salieron de la antigua fábrica Pujol i Bausis.

Carme Comas, directora del museo de La Rajoleta de Esplugues

Carme Comas, directora del museo de La Rajoleta de Esplugues Gala Espín Barcelona

“Ahora Gaudí es muy grande y La Rajoleta poco conocida, pero tiempo atrás fue al revés”, destaca Carme Comas Camacho (Viladecans, 1982), presidenta del museo, en conversación con Metrópoli. La Casa Vicens, el Palau Güell o la Torre Bellesguard son otros de los espacios más significativos del arquitecto que conservan azulejos de la fábrica espluguense.

Pregunta: Este año Barcelona celebra el Año Gaudí. Mucha gente asocia al arquitecto únicamente con la capital. ¿Por qué es importante reivindicar el papel de Esplugues en el universo gaudiniano?

Respuesta: La vinculación de Gaudí con Esplugues comienza cuando aún era estudiante. Sus maestros, especialmente Elías Rogent y Lluís Domènech i Montaner, compraban cerámica en la fábrica Pujol i Bausis, que entonces era un centro pionero donde se desarrollaban las grandes innovaciones del momento.

Por eso reivindicamos que Gaudí no es únicamente las obras que dejó, sino también todas las relaciones que mantuvo con distintos municipios para desarrollar su obra. En el caso de la cerámica, sin La Rajoleta, probablemente la obra de Gaudí habría sido diferente. Aquí experimentó y creó la línea de azulejos que después aplicó a su arquitectura.

Entrevista a Carme Comas, directora del museo de La Rajoleta de Esplugues

¿Cuál fue exactamente la relación entre Gaudí y la fábrica Pujol i Bausis?

Existen diferentes colaboraciones. La primera documentación que conservamos sobre Gaudí data de 1879, apenas un año después de obtener el título de arquitecto; por tanto, desde sus inicios ya estaba trabajando con La Rajoleta. Acudía a los laboratorios de la fábrica para crear a medida los colores que necesitaba para la cerámica de sus edificios. Tenemos documentados tres: el amarillo, el verde y el azul. Además, compraba piezas para sus proyectos y colaboró con Pujol i Bausis en el desarrollo del modernismo. Juntos recuperaron técnicas antiguas, como la del reflejo metálico, que otorgó un gran prestigio a la fábrica.

Paleta de colores que se conserva en el museo de La Rajoleta de Esplugues

Paleta de colores que se conserva en el museo de La Rajoleta de Esplugues Gala Espín Barcelona

La Rajoleta es un espacio clave para entender el Modernismo catalán…

Fue una de las fábricas más importantes de aquel periodo y contribuyó a la creación de este nuevo estilo que los arquitectos de la época querían implementar.

Sabemos que se utilizaron cerámicas de aquí en lugares como el Park Güell o el Palau Güell. ¿Qué importancia tuvo esta fábrica en el desarrollo del lenguaje artístico de Gaudí?

Uno de los aspectos que reivindicamos es la creación del trencadís, tan característico de la obra de Gaudí. En el fondo documental de la fábrica Pujol i Bausis se indica que 12.000 baldosas salieron de aquí directamente al conocido banco del Park Güell. Gaudí compró baldosas de segunda y tercera categoría porque eran mucho más económicas (costaban 30 pesetas el metro cuadrado) para romperlas y utilizarlas en el trencadís.

Interior de los hornos del museo de La Rajoleta de Esplugues

Interior de los hornos del museo de La Rajoleta de Esplugues Gala Espín Barcelona

¿Qué piezas o materiales fabricados en La Rajoleta acabaron formando parte de obras emblemáticas de Gaudí?

Encontramos cerámica de aquí en casi todas las obras de Gaudí. La Casa Vicens fue una de las últimas documentaciones que confirman que una parte de la cerámica salió de La Rajoleta. Y se están realizando algunos estudios para poder verificar si el típico girasol que aparece en el Seminario de Comillas pudo haberse fabricado aquí. Básicamente, allí donde encontramos cerámica en edificios de Gaudí, en un 90% de los casos, probablemente procedía de la fábrica Pujol i Bausis.

La Rajoleta es un espacio único en España. ¿Cuáles son los mayores retos a la hora de conservar un patrimonio industrial como este?

Nosotros conservamos una parte del terreno que ocupaba la fábrica Pujol i Bausis. El gran reto que tenemos es desarrollar un nuevo proyecto de museo que ponga en valor esta singularidad que tiene Esplugues: no existe otro ejemplo en la península ibérica donde se puedan visitar cinco tipologías de hornos cerámicos originales.

Hornos de botella del museo de La Rajoleta de Esplugues, únicos en Europa

Hornos de botella del museo de La Rajoleta de Esplugues, únicos en Europa Gala Espín Barcelona

Los hornos de botella son muy raros de ver en Europa. ¿Cómo se llegó a preservar un patrimonio tan excepcional?

Yo creo que la preservación del patrimonio tiene, a veces, una parte de azar. Los hornos de botella se conservaron en su momento porque ya se sabía que eran estructuras importantes y además aparecieron los primeros estudios que vinculaban Esplugues con el origen del modernismo.

¿Por qué Esplugues?

No es casualidad que esta fábrica se instalara aquí. Tanto en Esplugues como en el Baix Llobregat el terreno es arcilloso, idóneo para la producción de cerámica. Además, la fábrica tenía otras dos grandes ventajas: en primer lugar, la proximidad con Barcelona; y en segundo, disponía de un pozo de agua, lo que permitió instalar una máquina de vapor y disponer de materia prima abundante y económica.

¿Hay alguna historia poco conocida sobre Gaudí y Esplugues que le guste especialmente contar durante las visitas?

Para contratar a los operarios del Park Güell, Gaudí les hacía romper la cerámica. La persona más rápida y que conseguía el mejor resultado dentro de su patrón decorativo era la que fichaba. De este modo, implementó el trencadís como una nueva técnica de decoración más sostenible –porque reutilizaba cerámica que nadie quería–, económica y rápida de aplicar.