Imagen de archivo de la costa de Badalona

Imagen de archivo de la costa de Badalona EFE

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Albiol y Reyes (PP), los últimos bastiones del tabaco en el litoral barcelonés: “No queremos perseguir a nadie”

Badalona y Castelldefels son los únicos municipios costeros de la provincia que han rechazado adherirse a la campaña de playas sin humo

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Vapear en las playas de Barcelona no está prohibido. Fumar, en cambio, sí. Lo está en toda la costa de la provincia salvo en dos municipios, Castelldefels y Badalona, que se han convertido en los últimos bastiones del humo en el litoral barcelonés. Ambos, gobernados por el Partido Popular, se mantienen al margen de la restricción impulsada por la Diputación en 2021 y presente ya en 24 localidades.

Esta prohibición, que, según la DIBA, responde tanto a criterios de salud pública como de protección medioambiental, no es compartida por los alcaldes Manu Reyes y Xavier García Albiol. “Preferimos recomendar antes que prohibir”, coinciden ambos. Su política, explican, se rige en no incentivar el consumo de tabaco en la playa, pero sin adoptar sanciones “ni perseguir a nadie”.

“No veríamos justo que en las terrazas de los chiringuitos no se pudiera fumar pero que en las de los restaurantes del paseo marítimo sí se permitiera hacerlo”, apunta Marcos Soler en conversación con Metrópoli.

El concejal de Playas y Protección Civil del Ayuntamiento de Castelldefels asegura que el hecho de que algunos usuarios fumen no genera conflictos con quienes no comparten esta práctica. “Hemos hablado con socorristas, Policía Local y otros agentes que velan por la seguridad y el bienestar de estos espacios, y nos confirman que nunca ha habido problemas al respecto”, expresa el mismo.

¿Playas más sucias?

Sobre los residuos que esta flexibilidad pueda generar, Soler se muestra tranquilo y confía en el civismo de los usuarios de su ciudad. “Que se pueda fumar no significa que se puedan tirar colillas en la arena; y, si ocurre, la policía estará ahí para llamar la atención a quien actúe de forma incívica”, señala.

Si estuviera prohibido fumar, sin embargo, esta pequeña acción le costaría al infractor una sanción de 30 euros, siempre y cuando fuera de forma reiterada.

Informadores conversan de la nueva prohibición de fumar con bañistas en la playa del Bogatell (Barcelona)

Informadores conversan de la nueva prohibición de fumar con bañistas en la playa del Bogatell (Barcelona) David Zorraquino - EP

En el caso de Badalona, el gobierno municipal defiende que no está en contra de las playas sin humo, y que su ausencia se debe a cuestiones administrativas. “Tenemos una ordenanza de playas que data de 2009, por lo que primero debemos proceder a actualizarla y rehacerla en general, un trámite que hace imposible que lleguemos a tiempo para este verano”, expresa Sònia Egea, concejala de Medio Ambiente y cuarta teniente de alcalde.

De cara al año siguiente, valorarán si prohíben el tabaco en algún tramo del litoral, pero, por ahora, su intención es hacer una modificación de la normativa vigente después de escuchar a entidades implicadas en salud, medio ambiente y participación ciudadana. “Lo trabajaremos de forma conjunta para tener claro si Badalona tendrá un tramo o más de playa sin humo el verano que viene”, concluye Egea.

Castelldefels, por su parte, también asegura estar trabajando en la nueva ordenanza del año siguiente, aunque señala que “debería ser una ley estatal”. “Creemos que la normativa de la Diputación es precipitada y que podría estar mejor elaborada”, sentencia Soler.

Merma económica

El diputado de Comercio, Consumo y Salud Pública de la DIBA, Josep-Ramon Mut (ERC), explicó a finales de mayo las consecuencias para los municipios que han rechazado adherirse a la campaña de playas sin humo. Por su decisión, ambos perderán parte de las ayudas económicas vinculadas a la gestión del litoral.

Mut aseguró que la Diputación realiza aportaciones para el socorrismo y mantenimiento de las playas. Unas ayudas que ya llegan menguadas a ambas localidades gobernadas por el PP y que podrían perder por completo el próximo año “si continúan fuera de la iniciativa”.

El objetivo de la DIBA es alcanzar la totalidad de las 26 ciudades costeras en 2027 y extender posteriormente el modelo al conjunto de Catalunya.