Viladecans desde el aire
Rotterdam 'ficha' a Viladecans como banco de pruebas para su gran proyecto verde europeo
La ciudad holandesa ha seleccionado al municipio del Baix Llobregat junto a Tallin (Estonia) y Salónica (Grecia) para desarrollar el proyecto Greening Without Borders
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Rotterdam ha puesto sus ojos en Viladecans.
La ciudad neerlandesa, erigida como uno de los motores de la Unión Europea gracias a su puerto --el más grande del continente--, ha elegido al consistorio del Baix Llobregat para que sea su banco de pruebas y "ciudad de transferencia" en su último gran proyecto verde: el Greening without Borders.
Viladecans no estará sola. La ciudad compartirá el privilegio de importar el modelo neerlandés únicamente con otras dos ciudades europeas: Tallin (Estonia) y Salónica (Grecia).
El objetivo de la iniciativa --enmarcada en la segunda convocatoria de la European Urban Initiative - Innovative Actions (EUI-IA)-- es exprimir la colaboración público-privada para "naturalizar" el máximo de suelo posible a través de "un proyecto de infraestructura verde de acción colectiva".
Plaza del Ayuntamiento de Viladecans
El gobierno municipal, liderado por Olga Morales, considera que se trata de "una buena oportunidad para fomentar la naturalización de la ciudad" con el fin de alcanzar el objetivo de municipio "climáticamente neutra en 2030". "Tenemos un background muy reconocido a nivel español y europeo. Viladecans lleva 10 años para hacer frente al cambio climático a nivel urbano", ha explicado Jordi Mazón, cuarto teniente de alcaldesa del municipio.
Alianza
La candidatura viladecanense se empezó a gestar el 21 de mayo de 2024, cuando la ciudad neerlandesa, impulsora de la iniciativa, se puso en contacto con el Ayuntamiento para proponerla entre sus tres candidatas a transferir la experiencia que impulsaba.
La iniciativa busca combatir la crisis climática con transformaciones encaminadas a romper las barreras entre el espacio público y el privado. El proyecto financia la conversión de patios y jardines particulares en zonas verdes comunitarias, delegando la gestión ambiental directamente en manos de cooperativas vecinales para generar empleo local, reducir las islas de calor y crear barrios mucho más resilientes ante las inundaciones.
El pasado mes de noviembre, un equipo integrado por personal del consistorio viajó hasta Rotterdam para iniciar formalmente el proceso de transferencia. Por el camino, las tres ciudades seleccionadas y la coordinación del proyecto han trabajado durante meses para concretar un plan de trabajo hasta el 31 de mayo de 2028, cuando se pondrá punto final a la colaboración.
El Ayuntamiento de Viladecans en una imagen de archivo
"El objetivo es naturalizar la ciudad. No me gusta hablar de renaturalizar. La ciudad no ha estado nunca naturalizada", ha asegurado el teniente de alcaldesa. "Es un orgullo y representa una fuente de conocimiento y aprendizaje acelerado muy grande", destaca.
Subvención de 150.000 euros
El proyecto viene con una inyección económica bajo el brazo. La iniciativa dejará en Viladecans un presupuesto total de 150.000 euros.
De este pastel, el 80% corre a cargo de la Unión Europea: 120.000 euros llegarán directamente a través de una subvención de los fondos FEDER que el consistorio ya ha aceptado.
El Ayuntamiento, por su parte, se encargará de aportar los 30.000 euros restantes, que se justificarán mediante los gastos del personal municipal propio destinado a la iniciativa.
En total, más de 47.000 euros se destinarán a gastos relacionados con la organización de actividades, desarrollo de la prueba piloto y de un encuentro en Viladecans. Más de 94.000 euros, en cambio, sufragarán el gasto de personal.
La mirada puesta en 2030
Este reconocimiento por parte de Rotterdam refuerza la estrategia que el consistorio ha impulsado en los últimos años con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2030. "Es un hito muy difícil, pero tenemos que poner las bases para que se produzca. Si no es en 2030, lo será en pocos años más", desarrolla el teniente de alcaldesa
La ciudad ha impulsado desde 2022 la Regla 3-30-3000, un modelo de naturalización urbana que establece tres objetivos: tener tres árboles visibles desde cada vivienda, 30% de superficie natural en cada barrio y tener a 300 metros de distancia máxima un parque o espacio verde. El Ayuntamiento trabaja en tener 30.000 árboles en 2030 en el municipio. "Ahora tenemos 25.000", cifra Jordi Mazón.
Viladecans desde el aire
El edil explica que se trabaja en dos pilares para alcanzar la neutralidad climática: "reducir emisiones y aumentar la captura de carbono". Esta última concentra buena parte de los esfuerzos del consistorio, ya que a diferencia de la reducción de emisiones, "solo se puede capturar CO2 a través de la vegetación".
De hecho, destacan desde el consistorio, se impulsa un proyecto de ciencia ciudadana que anualmente moviliza a centenares de escolares que miden el diámetro y la altura del árbol para calcular el carbono acumulado, en colaboración con la UPC.
En 2025, Viladecans asumió oficialmente el título de Ciudad Green Leaf Europea 2025, un prestigioso galardón otorgado por la Comisión Europea que reconoce a los municipios de entre 20.000 y 100.000 habitantes más comprometidos con la sostenibilidad. La ciudad fue premiada por su enfoque en la transición energética, el fomento de la biodiversidad urbana y la implicación activa de sus ciudadanos en la lucha contra el cambio climático, convirtiéndose en un referente de transformación ecológica para toda Europa.