Vista panorámica del litoral de Sant Adrià de Besòs
Sant Adrià exige el fin de su "servidumbre industrial" a Barcelona ante la concentración "desproporcionada" de infraestructuras en su litoral
El Ayuntamiento liderado por Filo Cañete ha presentado siete alegaciones de calado al Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) exigiendo justicia ambiental, el desmantelamiento de las plantas energéticas del litoral y la prioridad absoluta para humanizar la C-31
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En un movimiento institucional contundente, el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs ha formalizado una batería de siete alegaciones críticas frente a la segunda aprobación inicial del Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM).
Los documentos oficiales emitidos por el consistorio, capitaneados por un decreto de la alcaldía y un exhaustivo informe técnico del Servicio de Territorio, dibujan una línea roja clara: el municipio se niega a prolongar indefinidamente el rol de servidumbre de infraestructuras pesadas y contaminantes que históricamente ha soportado en beneficio del área metropolitana de Barcelona.
A través de un informe urbanístico y un decreto institucional, el ejecutivo local ha elevado sus exigencias a la administración supramunicipal (AMB). La narrativa que se extrae de la propuesta adrianense no es solo técnica, sino de dignidad urbana y reequilibrio territorial.
Fecha de caducidad para TERSA y el Ecoparc
El punto más beligerante del documento técnico de alegaciones radica en la fachada marítima. El PDUM del AMB proyecta consolidar los terrenos del frente litoral bajo la clave urbanística STe (Sistemas Técnicos), lo que en la práctica perpetuaría la presencia de la Central de Ciclos Combinados, la planta incineradora de TERSA y el ECOPARC.
Para Sant Adrià, esta decisión es inasumible. El Ayuntamiento exige formalmente que el PDUM reconozca este espacio como un Área de Oportunidad Metropolitana (AOM - Besòs Sud) con un objetivo estratégico incuestionable: planificar la transformación urbanística radical del sector y fijar la desaparición y desmantelamiento progresivo de estas infraestructuras de cara al horizonte del año 2050.
Planta de Tersa en Sant Adrià
El municipio reclama que los terrenos se califiquen de forma subsidiaria para abrir definitivamente la fachada litoral a la ciudadanía y conectar de forma limpia el frente marítimo con el resto de la comarca.
El dilema de los polígonos
El plan del AMB propone un modelo de "tejido mixto" para los polígonos industriales tradicionales de la zona, lo que implicaría introducir un porcentaje notable de vivienda (entre el 15% y el 35%) en áreas industriales como Montsolís y Badalona Sud.
Sin embargo, el informe de los arquitectos municipales de Sant Adrià enciende las alarmas sobre el peligro de desvirtuar el tejido productivo. El Ayuntamiento defiende la necesidad de blindar el suelo destinado a la actividad económica de alto valor añadido.
La alegación subraya la importancia de proteger estos sectores estratégicos en lugar de residencializarlos apresuradamente, poniendo sobre la mesa la necesidad de coordinar el planeamiento con realidades inminentes de la zona, como las futuras sedes e implantaciones del gigante textil Inditex, un proyecto clave para la generación de empleo cualificado en la frontera del Besòs.
Un gran corredor verde
En materia medioambiental, Sant Adrià aplaude la calificación del margen izquierdo del río Besòs como Parque de interés socioambiental, pero la considera insuficiente.
Los técnicos municipales exigen ampliar este corredor verde hacia el interior urbano, incorporando terrenos colindantes como el paseo de la Rambleta y el actual Club de Tennis, al que proponen asignar una clave transitoria que proteja la actividad actual pero garantice su transformación en zona verde pública en el futuro.
Regeneración del paseo fluvial del río Besòs
Reparación de La Mina Vella
Asimismo, la vertiente social del urbanismo local se hace patente al detectar un error en la delimitación del Área de Regeneración Urbana Residencial.
El PDUM había dejado fuera incomprensiblemente una manzana del tejido residencial del barrio de La Mina Vella (comprendida entre las calles Gregal, Mar, Manuel Fernández Márquez y Ronda de Sant Ramon de Penyafort). La alegación municipal exige su inclusión inmediata al recordar que esta zona sufre idénticas necesidades de intervención sociocultural y habitacional que el resto del sector.
Edificio de la calle Estrelles de La Mina Barcelona
"Humanizar" la C-31
Finalmente, el consistorio centra sus demandas en las grandes infraestructuras de movilidad que fracturan el mapa municipal. La autopista C-31 actúa hoy como una auténtica cicatriz de asfalto que segrega los barrios.
Si bien el PDUM coincide teóricamente en la necesidad de transformarla en una "avenida metropolitana" integrada con transporte público en superficie y pasos peatonales, relega esta obra a un carácter "gradual" en su documentación de anexos.
Imagen virtual de las futuras mejoras en la C-31
Sant Adrià se ha plantado con firmeza en este punto: el informe técnico exige que la pacificación e integración de la C-31 adquiera un carácter normativo prioritario y vinculante. Para el municipio, acabar con el aislamiento urbano no puede esperar a las agendas a largo plazo de la metrópolis; debe ser una actuación de ejecución preferente por razones de cohesión social y justicia urbana.
El balón queda ahora en el tejado de la Área Metropolitana de Barcelona, que deberá decidir si atiende el SOS técnico de Sant Adrià de Besòs o si mantiene un modelo que, a ojos del municipio, perpetúa los agravios del pasado.