Fachada exterior del Club de Tennis de Sant Adrià

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Gran Barcelona

El futuro del Club de Tennis de Sant Adrià: blindado a corto plazo, pero con destino verde en 2050

El Ayuntamiento exige al Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) una calificación urbanística especial que proteja las pistas actuales a corto plazo, pero que garantice la ampliación del corredor verde del Besòs en cuanto cese su actividad

Más: Sant Adrià exige el fin de su "servidumbre industrial" a Barcelona ante la concentración "desproporcionada" de infraestructuras en su litoral

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El futuro urbanístico del margen izquierdo del río Besòs se inclina por las zonas verdes. En su paquete de alegaciones al nuevo Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM), el Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs ha diseñado una estrategia muy específica para los terrenos que actualmente ocupa el Club de Tennis del municipio.

El objetivo final es ambicioso: completar una gran "fachada verde fluvial" continua hasta la desembocadura del río.

Desembocadura del río Besòs

Desembocadura del río Besòs AJUNTAMENT SANT ADRIÀ

Sin embargo, conscientes del valor social y deportivo que el club tiene hoy en día para los vecinos, los técnicos municipales no han optado por una vía expeditiva. En lugar de decretar una afectación inmediata que dejaría las instalaciones fuera de ordenación, el informe técnico propone una fórmula legal transitoria para "pactar con el tiempo".

El presente y el futuro

La propuesta del consistorio consiste en aplicar a estos suelos una clave urbanística contemplada en la propia normativa del plan metropolitano que permitirá establecer un doble escenario temporal.

A corto y medio plazo, el Club de Tennis, actualmente catalogado como equipamiento local existente, queda plenamente protegido. Las pistas y la actividad de los socios podrán seguir funcionando con total normalidad y con plena seguridad jurídica mientras la entidad se mantenga activa.

Una de las pistas de tierra batida del Club de Tennis de Sant Adrià

Una de las pistas de tierra batida del Club de Tennis de Sant Adrià FACEBOOK

En cambio, de cara al futuro, el decreto establece que, en el momento en que la actividad deportiva actual cese o finalice de forma definitiva, la calificación del suelo mutará de forma automática. A partir de ese día, los terrenos pasarán a integrarse en los espacios abiertos del entorno (Parque de interés socioambiental).

Un gran parque verde pegado al Besòs

Esta maniobra con el Club de Tennis se complementa con otra petición del Ayuntamiento: calificar también como parque público todos los terrenos del paseo de la Rambleta (en su zona no vial) y las franjas de suelo que quedan entre las pistas de tenis y el cauce del río.

Con esta combinación de piezas, Sant Adrià se asegura de que la actual generación de vecinos pueda seguir disfrutando del deporte sin sobresaltos, mientras deja firmada la ley para que las generaciones del futuro ganen un gran pulmón verde conectado directamente con el parque lineal del Besòs.

La antigua piscina del Club de Tennis de Sant Adrià

La antigua piscina del Club de Tennis de Sant Adrià FACEBOOK

El fin de la "servidumbre industrial" como telón de fondo

La ofensiva municipal para ganar este espacio verde no es un hecho aislado, sino que responde a una estrategia global liderada por la alcaldesa Filo Cañete para sacudirse lo que el consistorio define como una "servidumbre industrial" histórica respecto a Barcelona.

Desde el Ayuntamiento recuerdan que el municipio ha soportado de manera desproporcionada la carga de grandes infraestructuras pesadas y de servicios técnicos de alcance metropolitano.

El Sant Adrià de 2050

La transformación planificada para el Club de Tennis y el paseo de la Rambleta busca precisamente equilibrar la balanza territorial. En la misma línea que se exige la pacificación de la C-31 o el desmantelamiento progresivo de la planta incineradora de TERSA y el Ecoparc en el litoral, la creación de este gran corredor biológico en el margen izquierdo del río Besòs persigue un objetivo de estricta justicia ambiental.

Para Sant Adrià, el diseño de la metrópolis del año 2050 ya no puede pasar por perpetuar los agravios urbanísticos del pasado, sino por devolver el suelo estratégico a la salud pública y al uso ciudadano.