Render de la futura urbanización de Seda Paperera en El Prat

Render de la futura urbanización de Seda Paperera en El Prat Culmia

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El Prat 'blinda' el nuevo ecobarrio en la Seda Paperera: veto a piscinas privadas, cercado por la ZBE, y tráfico regulado por IA

El Ayuntamiento traza las condiciones urbanísticas para edificar el nuevo enclave metropolitano, encallado desde hace dos décadas, que permitirá sumar 5.700 viviendas al municipio en esta antigua zona industrial, que se encuentra en un estado actual de abandono

Más: El barrio "abandonado" por el mayor plan urbanístico de Catalunya en El Prat: "Convivimos con chabolas, robos y okupas"

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El Prat de Llobregat prepara el desarrollo urbanístico del nuevo macrobarrio de la Seda Paperera tras más de 20 años encallado.

Con más de 5.700 viviendas proyectadas sobre un área de 41,9 hectáreas, la transformación de los terrenos que un día ocuparon las antiguas fábricas de La Seda y Paperera Española se perfila como uno de los planes residenciales más ambiciosos de toda Catalunya y el mayor plan urbanístico en el área metropolitana. El nuevo barrio tendrá un 40% de las viviendas de protección oficial.

El nuevo enclave transformará un espacio que lleva dos décadas esperando una actuación urbanística que lo convierta en la nueva centralidad del municipio y conecte la zona del Ayuntamiento y el casco urbano con el flanco de la C-31 y la zona de la estación de Renfe y metro.

Los vecinos de esta zona hace años que reclaman que se desarrolle el proyecto de urbanización que deje atrás el estado de abandono y falta de inversión, que, tal como han denunciado en numerosas ocasiones, ha derivado en problemas de okupaciones, inseguridad y plagas.

El Ayuntamiento ha aprobado la nueva Ordenanza Municipal en Materia de Sostenibilidad Ambiental para este sector, que fija las normas urbanísticas para urbanizar el futuro barrio. El texto impone un modelo urbanístico para plantar cara a la emergencia climática, reducir las emisiones contaminantes y el consumo de recursos, aplicando medidas como el veto a las piscinas privadas para ahorrar agua. Asimismo, el nuevo barrio se ha pensado dando prioridad al peatón y se limitará la circulación de vehículos privados. También tienen un papel importante las nuevas tecnologías aplicadas al urbanismo, con especial atención a la aplicación de la inteligencia artificial para crear una 'smart city'.

Render del futuro barrio de Seda Paperera en El Prat

Render del futuro barrio de Seda Paperera en El Prat

Movilidad: Inteligencia Artificial y ZBE

Todo el nuevo tejido urbano quedará absorbido dentro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) municipal, que requerirá la instalación de cámaras de control de accesos que leen las matrículas de los vehículos que circulan por estas áreas restringidas.

La circulación se regulará mediante una red de semáforos provistos de cámaras e Inteligencia Artificial (IA), unos dispositivos capaces de alterar sus tiempos de luz verde o roja dependiendo de la afluencia en tiempo real de coches, bicicletas o transeúntes.

Asimismo, para disuadir a los conductores de dar vueltas interminables buscando estacionamiento, el ayuntamiento desplegará sensores en cada plaza de aparcamiento público y de carga y descarga, monitorizando el tráfico calle por calle.

Una cámara que multa en una Zona de Bajas Emisiones en una imagen de archivo

Una cámara que multa en una Zona de Bajas Emisiones en una imagen de archivo EFE

Para lograr la pacificación, se eliminará el aparcamiento en superficie, desviando a los conductores hacia un gran aparcamiento subterráneo de tipo Park & Ride ubicado estratégicamente junto a la estación. En lugar de los clásicos aparcamientos destinados a los coches, las calles convencionales estrenarán los innovadores "carriles multiuso". Estos espacios adaptativos funcionarán como un ecosistema vivo que cambiará su propósito según la hora del día, sirviendo alternativamente como aparcamiento nocturno, plazas reservadas para personas con movilidad reducida (PMR) o, incluso, como paradas diseñadas para la futura llegada de vehículos autónomos.

En paralelo, la normativa ataca la distribución de mercancías provocada por el auge del comercio electrónico. El nuevo modelo logístico del barrio facilitará que el reparto de paquetería se realice durante la noche, siempre bajo la condición de que las empresas utilicen vehículos cien por cien eléctricos y totalmente silenciosos. Además, para evitar el constante ir y venir de furgonetas bloqueando la vía pública, se promoverá la instalación de taquillas automatizadas y espacios de recepción electrónicos integrados en el interior de los propios edificios de viviendas y equipamientos.

Un repartidor de Amazon / ARCHIVO

Un repartidor de Amazon / ARCHIVO

Veto a piscinas y límite de agua

En un contexto de sequía y crisis de los recursos hídricos, el futuro barrio declara la guerra al uso lúdico y privativo del agua potable, prohibiendo expresamente la construcción de piscinas comunitarias de uso privado, tanto en las azoteas de los edificios como en los patios interiores de las manzanas.

Para apuntalar este ahorro, el consistorio impondrá la instalación de un circuito doble de cañerías en todos los bloques de nueva construcción. Por un lado, circulará el agua potable convencional; por otro, se extenderá una red independiente teñida obligatoriamente de color violeta que quedará destinada al transporte de agua regenerada.

Esta agua reciclada se utilizará con carácter obligatorio para alimentar las cisternas de los inodoros y para el riego automatizado de las zonas verdes. La normativa va incluso más allá y fuerza la instalación de dispositivos limitadores de caudal en el interior de los hogares, fijando un tope máximo de seis litros por minuto en los grifos y de ocho litros en las duchas.

Render del futuro barrio de Seda Paperera en El Prat

Render del futuro barrio de Seda Paperera en El Prat

Una 'frontera' de placas solares contra la C-31

Otro de los grandes focos de la normativa ataca uno de los retos históricos de El Prat: suturar la brecha urbana y acústica que provoca el tráfico de la autovía C-31.

La solución proyectada en la ordenanza pasa por levantar una gran pérgola de aproximadamente un kilómetro de longitud a lo largo del margen de la vía rápida metropolitana. Esta macroestructura actuará como un muro contra la contaminación acústica que sufre la zona, pero, a su vez, estará recubierta de placas fotovoltaicas para maximizar la generación de energía limpia.

Esta medida llega después de que no haya prosperado el plan para soterrar la vía que lleva hacia Castelldefels, tal como proyectó la Generalitat en 2009.

El objetivo es dejar la puerta abierta a que el nuevo barrio se pueda conectar con los terrenos ubicados al otro lado de la C-31, donde el plan general metropolitano contempla el crecimiento del municipio con unas 200 hectáreas de terreno destinadas a industria, espacios verdes y oficinas, mientras la Generalitat decide si en el futuro recupera la idea del soterramiento o bien la pacificación como autopista metropolitana.

Vehículos circulan por la C-31 / GENCAT

Vehículos circulan por la C-31 / GENCAT

El objetivo central del planeamiento es lograr suficiencia energética. Por este motivo, todos los edificios de nueva construcción dentro del sector, sean públicos o privados, deberán integrar obligatoriamente plascas solares fotovoltaicas en sus cubiertas y certificar la máxima calificación de eficiencia energética --la A-- para poder ser habitados.

Urbanismo anti-calor

El diseño del nuevo espacio público también rompe con los viejos patrones del asfalto masivo para intentar adaptar el barrio a las cada vez más frecuentes y extremas olas de calor.

Los arquitectos y urbanistas estarán forzados a justificar, mediante herramientas de simulación microclimática, que el entorno de los edificios garantiza un 50% de sombra en las calles y plazas durante las horas de mayor insolación estival.

Este porcentaje de protección térmica deberá escalar hasta el 80% en el caso de las marquesinas y áreas de espera del transporte público. Por su parte, los caminos y aceras peatonales deberán construirse priorizando pavimentos naturales y permeables que filtren el agua de la lluvia directamente hacia el subsuelo, evitando así saturar la red de alcantarillado y logrando la recarga natural de los niveles freáticos locales.