Las obras del metro de Maragall (L4) llevan más de siete meses afectando al "día a día" de los vecinos de la Rambla de la Muntanya. Desde que iniciaron las reformas, pasan hasta cuatro líneas de autobús de alta frecuencia, concretamente el H6, el D40, el 117 y el N6. El arcén de la calle, que no está preparado para tanto movimiento, está sufriendo graves desperfectos.

En los últimos días, los vecinos denuncian que "hay varios puntos de la calle por los que sale barro". Según explica Eduard Motos, uno de los residentes afectados, a Metrópoli, "los bomberos dicen que los agujeros subterráneos que se están formando se llenarán de agua con la lluvia y podrán provocar filtraciones".

VIBRACIONES

La problemática en el arcén va más allá de las molestias en la vía pública. Motos, que lleva meses insistiendo al consistorio que es necesario desviar el trayecto de los autobuses, asegura que "nota las vibraciones por el paso de los vehículos desde el sofá de su casa".

El pasado jueves, 7 de octubre, un coche se quedó atrapado en un agujero que se formó en la calle por la acumulación de grietas. Según Motos, fue muy complicado sacar el vehículo por el preocupante estado de la vía.

Obras en la Rambla de la Muntanya para solucionar los desperfectos / CEDIDA



CORTE DE LA CALLE

Durante la mañana de este viernes, 8 de octubre, han cortado la calle totalmente para "asfaltar" las zonas afectadas. Los autobuses H6 y D40, que son los que más frecuentan la zona, han sido desviados "sin problemas".

Esta misma tarde las obras ya habían finalizado, y el vecindario denuncia que muchas zonas "no se han tocado" y que la problemática se repetirá "en unos meses". 

Un coche atrapado en la Rambla de la Muntanya / CEDIDA



OTRAS PIFIAS

Durante el mes de junio, los residentes de la Rambla de la Muntanya ya se revelaron por una pifia del consistorio. Desde el inicio de las obras se forman grandes atascos en la calle, y las motos suelen adelantar por la acera dificultando la circulación de peatones.

La "solución" que el Ayuntamiento dio al vecindario fue la instalación de seis pivotes de plástico en la acera –tres hacía al principio de la calle y tres al final– para evitar que la situación continuase. 

Tan solo un día después, operarios de obra retiraron el "invento" que despertó una gran marea de críticas. Las asociaciones vecinales siguen esperando que llegue un acuerdo "real y efectivo" para solucionar todos los conflictos que han desatado las obras para su convivencia. 

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