El Instituto Joan Brossa en una imagen de archivo
Inundaciones de aguas fecales y casi dos semanas sin servicios básicos colapsan un instituto en Barcelona
El Institut Joan Brossa acumula 12 días sin servicios básicos ni ascensor a la espera de obras en la vía pública, mientras familias y profesores exigen al Consorci d'Educació una solución estructural definitiva frente al abandono de las instalaciones
El Institut Joan Brossa, ubicado en el barrio del Guinardó, suma 12 días sin agua corriente ni ascensor a la espera de que unas obras en la vía pública logren desatascar el colector principal de la zona.
La actividad académica en el centro educativo se desarrolla desde hace casi dos semanas en condiciones de extrema precariedad.
Una serie de graves inundaciones de aguas fecales ha dejado las instalaciones sin acceso a agua potable, sin lavabos operativos y con el ascensor averiado, obligando a reestructurar por completo la rutina diaria y la logística del recinto escolar.
Los problemas se manifestaron a principios de mes con una fuga de aguas grises en el sótano, pero la situación alcanzó un punto crítico el pasado 5 de marzo. Coincidiendo con un fuerte episodio de lluvias en la ciudad, el centro tuvo que ser evacuado de urgencia por motivos de seguridad y salubridad tras el desbordamiento de las arquetas del patio.
Exterior del Instituto Joan Brossa de Barcelona
A pesar de las labores de limpieza posteriores, una segunda inundación masiva volvió a anegar el recinto.
El origen de esta avería radica en un atasco severo del colector general. La red subterránea ha colapsado debido a la acumulación de barro, piedras, raíces y diversos residuos procedentes de los cuatro centros educativos de la zona, incluida una Escuela Oficial de Idiomas, que comparten la misma manzana entre las calles Siurana, Thous y la avenida Mare de Déu de Montserrat.
Baños, garrafas y platos desechables
El impacto en el funcionamiento del instituto ha alterado por completo la normalidad. Ante la imposibilidad de utilizar la red de saneamiento, se han tenido que instalar sanitarios portátiles de tipo químico en el recinto, una medida que, han lamentado desde el centro, no es suficiente para cubrir las necesidades de alumnos y docentes.
El servicio de comedor también opera bajo medidas excepcionales, utilizando exclusivamente platos, vasos y cubiertos de un solo uso, apoyándose en dispensadores de gel hidroalcohólico para mantener la higiene.
La falta de suministro regular obliga a depender de garrafas de agua embotellada para el consumo diario.
Exterior del Instituto Joan Brossa de Barcelona
Además, la inundación del foso del ascensor mantiene el elevador inoperativo, un contratiempo que afecta directamente a los alumnos con movilidad reducida.
Las limitaciones se extienden a las actividades extraescolares y deportivas, ya que los vestuarios también se encuentran clausurados al no disponer de agua corriente.
Intervención inminente en la vía pública
Los intentos iniciales de solucionar la obstrucción desde el interior del edificio mediante equipos de bombeo de gran capacidad han resultado insuficientes.
La envergadura del tapón en la red de alcantarillado requiere ahora una intervención de mayor calado que implica abrir una zanja directamente en la calle.
Este episodio ha puesto de relieve el estado general del edificio. Al margen de este colapso puntual del colector, las instalaciones del instituto arrastran un historial de incidencias vinculadas a su antigüedad, acumulando deficiencias estructurales previas como filtraciones, grietas en las fachadas, degradación en las pistas deportivas y problemas crónicos de climatización.