El líder municipal de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Ernest Maragall, confía en cerrar un acuerdo a dos con los comunes de Ada Colau y da por perdida definitivamente la posibilidad de un acuerdo tripartito. Aunque la líder de los comunes en el Parlament, Jessica Albiach, ha pedido sentarse a negociar un acuerdo a tres bancas entre ERC, Barcelona en Comú (BeC) y el PSC, los republicanos lo ven, en estos momentos, francamente difícil, por no decir imposible.

“Objetivamente, Albiach es la líder de los comunes en el Parlament. Pero la política municipal es otra cosa. La generosidad de ERC es evidente, pero ha llegado a su tope. En estos momentos, se impone una solución de dos solamente y un tripartito no es posible”, confirmaron fuentes republicanas a Metrópoli Abierta. Y zanjan la cuestión señalando que “lo  comunes pueden decir lo que quieran, pero abogar por un tripartito en estos momentos no tiene sentido”.

RESPUESTA NEGATIVA

Destacan en Esquerra que se intentó hablar con los socialistas sobre las cuestiones de futuro. “Tras el gesto de Ernest Maragall hacia Jaume Collboni de ofrecerle un encuentro y sentarse a negociar y la respuesta negándose a la reunión, poco queda por decir”, añaden las fuentes. Aseguran desde las filas de ERC que Collboni envió a Maragall una carta en la que subrayaba, entre otras cosas, “que él se había presentado en Barcelona para luchar contra el independentismo”.

Ahí es donde sacan punta los republicanos a su oferta de negociación. Afirman que Maragall no quería negociar ninguna deriva soberanista en la ciudad, sino que proponía dos grandes ejes para hablar. El primero, que era el más importante, englobaba “los temas centrales, los temas de ciudad, las reformas que necesita Barcelona para funcionar”. Aseguran que éste es el eje más importante y en el que posiblemente habría coincidencias entre las dos formaciones que hace años gobernaban en coalición en Barcelona.

LAS DIFERENCIAS ABISMALES

Evidentemente, hay otro bloque de negociación que es el de “los derechos y las libertades”. Ahí es donde, aseguran, podrían haberse producido confrontaciones importantes con Collboni, pero también aseguran que eso no se podrá calibrar porque “la reunión nunca se ha llevado a cabo”. Y se duelen de que esperábamos sentarnos aunque sólo fuese para certificar que las diferencias entre los dos son abismales o insalvables”.

Desde ERC critican severamente que Jaume Collboni “no se ha querido ni siquiera sentar a hablar con Ernest Maragall para hablar de las propuestas de futuro para Barcelona”. Y desplazan el punto de mira. “La reivindicación que hace el PSC de un tripartito es una propuesta vacía. Los primeros que no se creen un tripartito son los propios representantes del PSC. Evidentemente, tenemos discrepancias abismales en algunos temas con los socialistas pero tal y como se han sucedido los acontecimientos, la posibilidad de un tripartito ni se puede valorar. Es que no hemos podido ni contrastar en qué posicionamiento está cada uno”.

FORZADO A UNA NEGOCIACIÓN BILATERAL

El camino queda, pues, expedito para una negociación bilateral entre Ernest Maragall y los comunes de Ada Colau. El rechazo de Collboni a la reunión con Maragall es una carta que el republicano está jugando en su negociación con los comunes. Es una forma de decir que los socialistas no se quieren ni sentar a hablar y, por tanto, el tripartito es un imposible.

Por contra, esa situación le da argumentos a Maragall para zafarse del pacto a tres bandas y hacer prevaler su estrategia. El razonamiento de los republicanos es de cajón: los intereses de BeC y de ERC son similares. “En los elementos centrales y temas de ciudad, coincidimos con la izquierda en general. Habrá temas que tengan más matices o no. Además, con los comunes las coincidencias son plenas. Todos estamos interesados en el progresismo. Y en el eje de los derechos y las libertades, coincidimos también 100 % con los comunes. También hay coincidencias ideológicas y programáticas evidentes, por lo que el desenlace sólo puede ser negociar un gobierno de futuro con Colau y los suyos”.

PRESENCIA INCÓMODA

Esta estrategia le permite también a Maragall zafarse de la incómoda presencia de Junts per Catalunya (JxCat), un socio del que los comunes no quieren ni oír hablar. El republicano no moverá ni un dedo para iniciar una cercamiento al grupo de los posconvergentes por dos motivos: las diferencias ideológicas que les separan y la amenaza de Colau de romper toda relación si Maragall acepta algún acuerdo con JxCat. Evidentemente, el líder republicano se siente más cómodo teniendo a su lado a Ada Colau que a Elsa Artadi. Por ello, espera que el pacto con los comunes caiga como fruta madura en su cesto antes del próximo 15 de junio.

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