El Ayuntamiento de Barcelona juega con fuego. Al menos en el caso de la residencia de los menores extranjeros no acompañados (menas), que oficialmente se construirá en el distrito de Sant Martí, a falta de su ubicación final. El tema es tan poco popular y tan delicado que tanto los principales munícipes como los responsables directos del tema esconden la cabeza bajo el ala y juegan al despiste, cuando no a la manipulación directa para desgaste del rival.

Porque la convivencia entre Barcelona en Comú (BeC) y PSC no es precisamente idílica. La asunción del sector de la seguridad por parte de los socialistas ha creado un campo de batalla perfecto para el desgaste mutuo. Si hace unas semanas la propia alcaldesa, Ada Colau, desautorizaba al concejal de seguridad y teniente de alcalde, Albert Batlle (que dijo que había una crisis de seguridad, por lo que su jefa le enmendó la plana negando la mayor y dejándolo poco menos que por incompetente), luego fue el tema de la residencia de los menas la herramienta para dejar en mal lugar al socio.

Hay una cosa que parece clara: “El propio conseller Chakir El Homrani nos confirmó que el centro irá en el distrito de Sant Martí. Eso es impepinable. Y lo hemos de asumir”, explica una fuente del consistorio. A partir de ahí, Colau no ha dado la cara. Ni las protestas vecinales en la Verneda (por las ocupaciones de locales por parte de bandas del Este de Europa) ni las protestas en el Fòrum por la residencia de los menas hicieron que la alcaldesa bajase a pie de calle a hablar con los ciudadanos. Cada vez más, Colau se encierra en su torre de marfil, ajena a la realidad de la calle.

Vecinos de la Verneda i la Pau en la cacerolada contra la inseguridad / Twitter



LA PREVISIÓN FALLIDA DE COLAU

Pero el tema de los menas es uno de los más importantes con los que se ha encontrado el consistorio en los últimos años. “Colau daba por ganadas las elecciones y tenía preparada a Lucía Pérez como concejala de distrito, pero luego se hundió en las urnas, sacó menos de la mitad de los votos que en las anteriores elecciones y el distrito pasó de nuevo a manos del PSC. Ahora llevan una guerra a muerte de desgaste”, explica una fuente interna del Ayuntamiento. David Escudé es el nuevo concejal de distrito, un concejal primerizo que se ha visto desbordado por las circunstancias.

En el barrio socialista por excelencia, comienza ya a haber cabreo de nuevo con el PSC, que juega al despiste tanto como Colau. Nadie da la cara y desde el consistorio se intenta controlar la situación con contactos cuidadosamente seleccionados, pensando sólo en evitar el desgaste y preservar la imagen. Y ya hay vecinos de Sant Martí desencantados con BeC y con PSC, por lo que sus votos hacen cola para ir a parar al cesto de la abstención. De nuevo la desafección entre votante y político. Es la crónica de un divorcio anunciado.

Ada Colau y Jaume Collboni, durante la presentación del pacto de gobierno / EFE



UN 'CENTRE DE TRIATGE'

Pero nada es como lo pintan. La residencia de menas quizás no sea tal residencia ni tan grande como se admitió desde el Ayuntamiento. “Desde determinados sectores municipales de BeC se filtró información no correcta y comprometedora para poner en apuros a los socialistas”, acusan desde ámbitos vecinales. La primera filtración falsa fue la construcción de un centro para varios cientos de menores. “Lo que en realidad se hará es lo que se llama un centre de triatge, es decir una residencia donde cabrán unos 60 o 70 menores y en la que sólo estarán dos o tres días, mientras se les evalúa y se les reasigna un destino concreto, que será un domicilio junto a un puñado de menas y que sí estarán distribuidos por toda la ciudad”, explica una fuente bien informada a Metrópoli Abierta.

De ese modo, el corto espacio de tiempo que estarán los menores en el centro reduce el peligro de que puedan causar inseguridad en la zona donde se ubiquen. ¿A qué juega, entonces, el Ayuntamiento? A la manipulación: asumiendo luego la residencia de 60 o 70, simularán que ceden a las presiones vecinales y venderán la decisión final como un acto de buena voluntad. Una de las estrategias más viejas del mundo.

Recinto donde el Govern quiere construir el nuevo centro para MENAs / A.F.



AFECTADOS POR EL PLAN COBEGA

Hay otro detalle: en La Verneda, los terrenos frente a La Pau y junto al Metro del mismo nombre están afectados por el Plan Cobega. Pertenecían a la antigua fábrica de Coca-cola y en él se tiene que construir vivienda. Ello no quiere decir que no puedan albergar un edificio donde vayan a parar menas, pero es más difícil. “No imposible, sino difícil”, subrayan las fuentes. Desde el consistorio se reconoce que con la Generalitat se habló de esos terrenos, pero no hay nada definitivo sobre el centro de menas.

Lo que parece cierto es que los comunes van sembrando la calzada política de clavos a la espera de que sus rivales (y, sin embargo, socios de gobierno municipal) pinchen las ruedas. “Están utilizando torticeramente filtraciones interesadas para desequilibrar al PSC, teniendo en cuenta además que Escudé es nuevo en el tema”, argumenta una fuente bien informada. Un juego muy peligroso, casi de tierra quemada, pero en el que un sector de los comunes es extraordinariamente hábil.

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