El Consejo Económico y Social de Barcelona (CESB) ha elaborado el primer estudio sobre las consecuencias de la terrible pandemia en Barcelona. La capital catalana ha quedado tocada, pero se abre un abanico de posibilidades para cambiar muchas cosas, entre ellas el tejido productivo. Se trata de aprender de experiencias históricas y de aplicar soluciones que han resultado un éxito en otros rincones del planeta.

Las propuestas que hace el CESB son concretas y se dirigen a un cambio en el modelo productivo. El estudio parte de la base de que, siguiendo los apuntes del Banco de España, las personas más afectadas serán las mujeres, la juventud, las de contratos precarios y las de menor nivel formativo. Por ello, reclama “consolidar los aspectos maduros de la industria tradicional mediante I+D+i y favorecer el afloramiento de actividades basadas en el uso intensivo del conocimiento y el desarrollo de la economía circular”.

VIVIENDA DE ALQUILER ASEQUIBLE

En el tema de vivienda, el consejo reivindica el incremento del parque de vivienda de alquiler asequible adaptado a la demanda de la juventud y los ancianos, la rehabilitación de edificios y el impulso de la instalación de placas solares en los edificios para incrementar los 71.000 MWh en que se estima la producción anual, creando una fiscalidad verde. Recuerda en otro capítulo el texto que “desde 2013, los desahucios por alquiler duplican los hipotecarios. Esta situación es consecuencia de un incremento sostenido de los precios registrados en los contratos de arrendamiento. Entre 2013 y 2018, el aumento medio en la ciudad fue del 36,4%.

En un marco donde los salarios no crecieron en la misma proporción y donde el paro y la temporalidad fueron una constante, nos encontramos con que el incremento de la tasa de esfuerzo para hacer frente a los precios de arrendamiento dejaron fuera del mercado a numerosas personas y familias, especialmente a la juventud. En el año 2017, la tasa de esfuerzo media de las personas menores de 25 años era superior al 125%”. Si a eso se le añade las elevadas fianzas, la justificación de los ingresos anuales o el rechazo a las personas con contratos temporales, el panorama es casi apocalíptico.

REGULAR EL TRÁFICO

Reclama también la mejora del transporte público urbano e interurbano, tanto en frecuencia como en confortabilidad, con el aumento de los aparcamientos disuasorios. Apuesta, asimismo, por impulsar la utilización de vehículos no contaminantes (eléctricos, híbridos o bicicletas) y desincronizar los horarios de las actividades que generan más tráfico, como el transporte escolar y la carga y descarga de materiales. Ello, unido a la mejora de la fluidez del tráfico redundaría en la mejora de la contaminación del aire y la acústica. Para ese cometido, reclama también el incremento de la recogida selectiva de residuos y el aumento de áreas verdes.

En materia de educación, las propuestas pasan por el incremento de plazas de guardería y vincular las tarifas a las rentas familiares. Para combatir la pobreza y el riesgo de exclusión, echa mano de las propuestas de FUNCAS; de Rafael Doménech, responsable de análisis económico del BBVA; y de los premios Nobel de Economía Esther Duflo y Abhijit Banerjee para establecer un ingreso mínimo vital que podría rebajar el índice de pobreza en un 85%.

EL SALARIO MÍNIMO

En este campo, el CESB reclama el Salario Mínimo de Ciudad para hacer frente a los productos de la cesta básica de la compra: alimentación e higiene, vivienda y suministros como agua, gas, electricidad, transporte, educación y sanidad. “En Barcelona, el coste de la vida oscila entre 1.439 euros mensuales según Intermon-Oxfam, 2.453 para una familia de dos adultos y tres menores según el proyecto europeo ImPRovE y 1.816 según la consultora Daleph”. Para discutir este tema, el CESB propone también la creación de una Mesa de Diálogo Social y la creación de un grupo de trabajo en el seno del Consejo de Relaciones Laborales.

Un convoy de metro de TMB parado en una estación



Un convoy de metro parado en una estación de la L10 / EFE

En cuanto a la salud pública, el estudio recuerda que la ONU ha pedido a los países aumentar sus recursos en salud mental para paliar los efectos de esta pandemia y exige que la Agencia de Salud Pública de Barcelona incorpore las repercusiones que el Covid-19 ha tenido sobre la salud mental de las personas, especialmente las más jóvenes y las más mayores “y traslade al Departamento de Salud de la Generalitat una propuesta sobre esta materia para incorporarla a los servicios públicos de salud”.

INVERTIR EN SECTORES NUEVOS

“La crisis lo ha paralizado absolutamente todo: la vida económica, la vida social… es necesario un esfuerzo colectivo para salir de esta situación”, dice a Metrópoli Abierta Juanjo Casado, presidente del Comité Económico y Social de Barcelona (CESB). El informe, subraya, “es nuestra aportación al debate en torno al Pacto de Barcelona. Lo que hicimos fue volcar todas las propuestas de los agentes sociales para llevarlas a ese foro”.

En estos últimos meses, han quedado muy tocados sectores como el comercio o la hostelería. “Lo que debemos hacer es invertir en sectores nuevos, en sectores estratégicos, como el sanitario, el de las nuevas tecnologías o el de la industria 4.0”, subraya Casado. En este sentido, el extenso informe de la entidad pide potenciar la imagen de Barcelona “como metrópoli innovadora y referente internacional, y centrar los esfuerzos en los sectores con una sólida base de conocimiento (turismo, diseño, moda, audiovisual…) e impulsar al mismo tiempo nuevas áreas de actividad económica (biomedicina, aeroespacial, alimentación…)”.

De hecho, el debate de la reconversión de los sectores tradicionales llegaría tarde o temprano. “Tras la crisis sanitaria, sería conveniente agilizarlo -añade a este diario el presidente del CESB-. Se necesita mucha inversión para ello y plantearse un mayor endeudamiento de las Administraciones. Hemos de empezar por invertir el superávit que ha habido hasta ahora”.

IMITAR A BOSTON

El secretario general del CESB, Juan Antonio Fernández, señala a Metrópoli Abierta que es el momento para aprovechar el desarrollo de algunos sectores. Por un lado, elevar la calidad del turismo, lo que redundaría en un mejor empleo. “Pero también hemos de estar atentos al sector sanitario, que tiene una gran potencialidad. Creo que deberíamos seguir la estela de Boston, porque Boston y Barcelona son dos ciudades que tiene una historia económica paralela.

En los años 90, la ciudad norteamericana dio un giro espectacular y apostó por el sector sanitario. Ahí emergieron proyectos como la Clínica Mayo y hacia ahí debe de ir Barcelona. El modelo de desarrollo se basa en el conocimiento y eso redunda en otros campos, como el farmacéutico, la investigación, la Universidad e incluso la gastronomía. Se trata de crear sinergias entre sectores, que es lo que hizo Boston”. Apunta también Fernández a que la infraestructura para emular a Boston existe: desde institutos o escuelas de excelencia hasta proyectos como el Institut de Recerca del Vall d’Hebron o el Instituto de Ciencias Fotónicas de la UPC.

EL IMPACTO LABORAL

El impacto laboral, por otro lado, ha sido brutal. El informe detalla que sólo en Barcelona los expedientes de regulación temporal de empleo afectaron a 204.865 personas sólo hasta el 1 de mayo de 2020. Hostelería y comercio acaparaban el 42% del total de los afectados (51.778 de hostelería y 34.734 trabajadores del comercio), mientras que las actividades artísticas y la educación copaban el 15%; los administrativos y profesionales, el 12% y el resto se situaba por debajo del 5%.

Terrazas vacías en la Barceloneta durante la crisis del coronavirus / EFE



Terrazas vacías durante la crisis del coronavirus en Barcelona / EFE

En materia de contratación, el mes de abril supuso casi 57.000 contratos menos que el mes de enero. Y en términos interanuales, la caída es aún más pronunciada: el primer cuatrimestre del 2020 registró una variación de -71% respecto al mismo periodo año pasado (68.197 contratos menos en términos absolutos).

AUMENTA LA BRECHA ENTRE BARRIOS

Juan Antonio Fernández explica que los números del paro se han tomado teniendo en cuenta la población entre 16 y 64 años, “que es la población potencialmente activa, dado que no hay estadísticas de la EPA desagregadas para Barcelona”. En números absolutos, se ha notado un incremento sustancial del desempleo y de los ertes “muy por encima de todas las medias, pero ignoramos cómo van las afiliaciones a la Seguridad Social, puesto que los datos son trimestrales y en los tres primeros meses ha habido poca variación”. Los datos del segundo trimestre  son posteriores a la elaboración del estudio.

La renta disponible de las familias dibuja, pues, un perfil preocupante de Barcelona si tenemos en cuenta la renta disponible de las familias. La alarmante situación ha tenido repercusión en los barrios de la ciudad, aunque aún no se puede cuantificar el impacto total porque el ciclo no se ha cerrado. Pero se adivina la cicatriz de la pandemia: “Hay gente que se ha quedado sin prestaciones y hay otra gente que ha ido a ertes. En la crisis del 2008, se detectó un incremento de las desigualdades entre barrios y nuestro temor es que ahora se incremente la brecha entre la población de los distintos barrios”, señala el secretario general del CESB.

Juanjo Casado, por su parte, insiste en que el informe se hace “desde el consenso. Lo que decimos tiene que ser posible porque todas las partes implicadas estamos de acuerdo. El consenso es muy amplio. Sobra capacidad a la ciudad para salir de la crisis. Hemos de ser capaces de potenciar Barcelona y el entorno metropolitano porque tienen grandes potencialidades. Si damos un vuelco de 180 grados a la estrategia es posible salir de la crisis. Pero es necesario orientar nuevas estrategias”.

DIVERSIFICAR EL MERCADO

Por el camino se habrán quedado viejos conceptos, como el del turismo, otro de los sectores perjudicados. “Tenemos que continuar reconduciendo el turismo. El actual se basa en la baja calidad y eso provoca también un mercado laboral muy precarizado. Con un sector bien ordenado y estructurado, con un consenso de empresarios y trabajadores, podemos tener un turismo de más calidad y eso es sinónimo de un mercado de trabajo mucho mejor”.

Casado reconoce que el turismo fue un colchón en la anterior crisis, puesto que amortiguó la caída de otros sectores, como el de la construcción. “Pero ahora no podemos utilizarlo de igual manera. La crisis debe servir para diversificar el mercado y potenciar otros sectores que amortigüen la caída del turismo, aunque eso se consigue sólo invirtiendo mucho. Pero estamos convencidos de que Barcelona es la ciudad de las oportunidades. Se trata, en definitiva, de aprovechar para cambiar el modelo productivo”. El zarpazo de la pandemia ha sido considerable. Salir del bache depende de la cirugía que se pueda aplicar para paliar los estropicios que haya causado el maldito bichito.

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