La Fundació Pere Tarrés se hará cargo de los casales de ancianos de Bascònia y de Trinitat Vella tras la adjudicación de un contrato el pasado 17 de septiembre. De momento, esta entidad se hará cargo de ambos centros hasta el 31 de octubre de 2022, aunque puede ser prorrogado durante seis meses más. El precio del contrato es de 447.261 euros, que pueden incrementarse en unos 110.000 euros en caso de prórroga hasta el año 2023. La Fundación, mientras, asegura que todavía no ha formalizado el contrato.

“Los casales y espacios de ancianos son servicios públicos municipales dirigidos a gente mayor que tienen por objeto favorecer la plena integración social de las personas mayores, la prevención de situaciones de aislamiento social, el fomento de la relación y la promoción de la participación activa en la vida de la comunidad”, dice un informe realizado por los técnicos municipales para justificar la adjudicación.

SIETE REQUISITOS DEL SERVICIO

Explica el informe en otro apartado que los casales de mayores “como servicio público municipal han de cubrir las necesidades básicas de relación, afecto y de sentido de pertenencia de la gente mayor del distrito de Sant Andreu y deberán cumplir los requisitos y criterios establecidos por los órganos de gobierno municipales”.

Los técnicos fijan en siete los objetivos que han de tener estos servicios: desde estimular la participación activa y la corresponsabilización en la gestión del casal hasta apoyar y promover actividades de dinamización social y cultural para favorecer un envejecimiento activo y saludable pasando por apoyar iniciativas individuales y colectivas de la gente mayor fomentando el asociacionismo, optimizar los recursos utilizando los espacios para hacer talleres, charlas o conferencias, participar en proyectos comunitarios o estimular y consolidar proyectos de intercambio intergeneracional y prácticas solidarias de voluntariado y buena vecindad, entre otras.

QUIÉNES PUEDEN IR AL CASAL

El casal Bascònia abre sólo de lunes a viernes de 10 a 13 horas y de 16 a 20 horas. Pero el de Trinitat Vella también mantiene ese horario los fines de semana. Ambos centros cierran durante 30 días al año para que su personal pueda realizar vacaciones, además de los festivos incluidos como tales dentro del calendario laboral.

A estos centros pueden acudir personas mayores de 60 años o las que afrontan una nueva etapa de su vida con la jubilación. Según las normas implantadas por el Ayuntamiento, a los casales pueden apuntarse “personas de 60 años o más, residentes en Barcelona y sus parejas aunque no cumplan el requisito de la edad”. Pero también tienen derecho “personas de 55 años o más, prejubiladas o en proceso de prejubilación, residentes en la ciudad de Barcelona y sus parejas, aunque no cumplan la edad requerida”.

Los ancianos pueblan los casales de Barcelona / ARCHIVO



Desde el consistorio se advierte de que en los casales no se programan actividades con finalidades o usos terapéuticos. Sin embargo, sí tienen cabida actividades como talleres de memoria, de yoga, de taichí, de cocina sana, de higiene postural o de relajación, por ejemplo. También se imparten talleres de ‘gimnasia dulce’ o de mantenimiento y conferencias, seminarios, jornadas, divulgación de campañas de prevención y promoción de la salud, de prevención de riesgos en el hogar o sobre hábitos alimentarios.

ENRIC CROUS ES EL PRESIDENTE

En las bases del concurso para gestionar los centros se especifica también que se han de programar salidas de carácter divulgativo o paseos en grupo, salidas culturales (como visitas guiadas a museos, a exposiciones, a edificios singulares o a recorridos históricos), así como cursos y talleres de idiomas, historia, informática, fotografía, cooperación internacional, talleres de pintura y dibujo, cerámica, maquetería, restauración de muebles, escultura, estampación de ropa, bailes de salón etc. Además de los tradicionales viajes y excursiones, los casales deben fomentar la organización de fiestas de carácter lúdico a lo largo del año.

Carles Campuzano forma parte del consejo asesor de la Fundación Pere Tarrés / EP



La fundación Pere Tarrés está presidida por Enric Crous, que había sido director general de la Fira de Barcellona y de Cervezas Damm. Su viceepresidenta es Núria Basi. Su director general desde el año 2002 es Josep Oriol Pujol. En el consejo asesor de la Fundación figuran nombres como el diputado de CDC y del PDeCAT Carles Campuzano; el expresidente de ERC Joan Puigcercós, el exconsejero de Territorio y exalcalde de Sant Cugat Lluís Recoder; la presidenta de Abacus, Maravillas Rojo; el empresario Josep Maria Sancliment, fundador de Tribuna Barcelona; el presidente de Valores & Marketing, Ramon Guàrdia; el abogado Josep Maria Coronas; el expresidente del CAC Josep Maria Carbonell; o el adjunto al Síndic de Greuges, Ignasi García Clavel.

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