El primer teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle, que el sábado fue a la beatificación de Joan Roig en la Sagrada Família, ha certificado que el acto guardó todas las normas de sanidad y no hubo "ningún tipo de congestión".

En una entrevista en RAC1, Batlle ha dicho que el acto "cumplió la ley stricto sensu" aunque ha dicho que también entiende que "haya gente que haya podido sentir discriminada".

"ESTÁ DENTRO DE LAS EXCEPCIONES"

Batlle ha explicado que no comunicó al consistorio que asistiría a este acto religioso al considerar que se trata del ejercicio propio de las funciones institucionales de su cargo.

"El acto se celebró siguiendo las instrucciones que salen del propio Departamento de Salud. Está dentro de las excepciones, con un aforo inferior al 30%", ha argumentado el teniente de seguridad. 

600 PERSONAS EN EL ACTO

"Yo sabía que, como mucho, habría un 30% del aforo, pero no sabía que habría 600 personas. En la Sagrada Família caben 3.000", ha señalado el concejal democristiano.

"Entré muy temprano, para ver cómo se organizaba la ceremonia y no me dio la impresión de que hubiera ningún tipo de congestión de personas. En mi banco estábamos sentadas 3 personas", ha detallado

"Tiene que haber un principio de seguridad jurídica y hay una resolución que lo dice. Que se pueda modificar me parece completamente lógico. Hay cosas que se han de pensar y remodelar", ha reconocido el edil, que ha explicado que atendió a una invitación del Arzobispado.

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