Las piezas de Carles Puigdemont se distancian del proyecto en ciernes que quiere construir Jordi Turull en JxCat. Tras la renuncia del propio expresidente de la Generalitat, a ejercer como presidente del partido en el congreso del próximo 4 de junio, llega ahora la decisión de Elsa Artadi.

La hasta ahora concejal y alcaldable por Barcelona --tras un proceso de primarias en el que ella era la única candidata-- se va porque se ha quedado “sin energía”, pero su salida incide en toda la política municipal y en la dirección del partido. Artadi, que recibió el apoyo y un emotivo abrazo de Laura Borràs, --quiso estar este viernes en el Ayuntamiento-- se puso al lado de la presidenta del Parlament y no firmó un manifiesto en el que un grupo de dirigentes pedía que Borràs y Jordi Turull formaran un tándem en el congreso de JxCat, como presidenta y secretario general. Borràs rechazó la idea y pidió a los suyos que no firmaran el documento. Artadi le hizo caso.

BORRÀS, A GANAR EL CONGRESO

¿Qué significa? Artadi se va del Ayuntamiento de Barcelona y abandona la política, y todos sus cargos orgánicos en la formación postconvergente. Lo deja quien fuera una pieza fundamental para Puigdemont en los últimos años. Ahora, según todas las fuentes consultadas por Metrópoli, solo un referente puede aglutinar a JxCat en Barcelona ante lo que viene: Xavier Trias. O bien como candidato, en lo que se denominó la operación Biden, --emulando al presidente norteamericano, por su veteranía--, o a través de una plataforma en la que él sepa coordinar todo ese mundo procedente de la antigua Convergència con otro candidato como Sandro Rosell, un nombre que no se deja de pronunciar, aunque el expresidente del F.C.Barcelona desee encabezar una agrupación de electores por su cuenta y riesgo.

¿Cuál es la batalla y el riesgo? Artadi se va porque “emocionalmente” no puede más. En esas emociones hay que integrar su propia situación, el balance que ella ha hecho sobre todo lo que significa estar en la oposición municipal, sus expectativas electorales y el peso del día a día. Pero también hay que sumar la situación de extrema fragilidad de Junts per Catalunya. Al pedir Laura Borràs que sus fieles no firmaran el documento, lo que refleja Borràs es que quiere probar suerte, quiere plantear la batalla a Jordi Turull, sin ningún pacto previo. Y en ese choque, --el congreso se celebra el 4 de junio—puede “pasar cualquier cosa, y una probable es que gane Borràs”.

Laura Borràs y Elsa Artadi, en el anuncio de su retirada de la política, en el Ayuntamiento de BCN / MA

AGLUTINAR A LOS EXCONVERGENTES

Eso podría significar “la implosión del partido”, porque hay un núcleo duro que trabaja por la victoria de Jordi Turull con el objeto de “normalizar” JxCat como fuerza política. Es decir, mantener el proyecto independentista, pero con una vía pragmática, capaz, incluso, de pactar con los socialistas en Barcelona si es necesario y los números lo permiten. Borràs, en cambio, no quiere saber nada del PSC, e, incluso, la presidenta del Parlament –con un caso judicial que la atormenta y que está a las puertas del juicio oral—pide romper el acuerdo suscrito con los socialistas en la Diputación de Barcelona

Elsa Artadi durante la rueda de prensa de su despedida de la política

Ese escenario de batalla campal es el que tenía por delante Artadi, que, sin embargo, había decidido apoyar a Borràs. Y en ese contexto, “solo Xavier Trias podría ganarse el respeto para proteger al partido en Barcelona”, con una línea clara de oposición a la actual alcaldesa Ada Colau. Trias, sin embargo, se resiste. Considera que su etapa ya ha pasado.

¿La resultante de todo el caso? Con Artadi fuera del Ayuntamiento, Junts per Catalunya tiene en Jordi Martí a uno de sus hombres fuertes, junto con Joaquim Forn, que no es concejal ni puede presentarse a las elecciones al seguir inhabilitado tras el juicio por el 1-0. Con Ferran Mascarell de retirada –el exsocialista ya no pensaba repetir como miembro de la lista— todos los ojos se dirigen a Trias para que pudiera encabezar, sin embargo, algo más amplio que JxCat.

El debate en las próximas semanas se centrará en la necesidad de que un candidato con fuerza y arrastre –Trias—pueda sumar todo el espacio postconvergente, lo que incluye a JxCat, pero también a Centrem --que este sábado celebra su primer congreso fundacional--, lo que quede del PDECat, o lo que pueda sumar la agrupación electoral de Sandro Rosell.

La otra opción que se abre es que el propio Rosell aceptara encabezar una lista de JxCat. Pero el directivo deportivo mantiene su tesis de ir en solitario a las elecciones municipales en Barcelona.

UNA GRAN DIVISIÓN INTERNA

Todo ello está pendiente, en cualquier caso, del resultado del congreso de JxCat. Turull hace números y no lo tiene claro. El precedente fueron las primarias para la candidatura a la presidencia de la Generalitat. Borràs arrasó frente al entonces consejero Damià Calvet –hoy presidente del Port de Barcelona—con un porcentaje sideral: el 75% frente al 20,5%. La militancia de JxCat no ha cambiado mucho desde noviembre de 2020, cuando se realizó esa consulta.

Elsa Artadi y Xavier Trias, en un acto de JxCat, en una imagen de archivo / EFE

“Los que propusieron la firma de ese manifiesto –que equivalía a darle el poder a Turull, mientras que Borràs se garantizaba un puesto honorífico y de representación—se equivocaron mucho porque era como decirles a los militantes que todo estaba decidido, antes de iniciar el congreso”, señala una fuente del entorno de JxCat. Por ello, las opciones de Borràs son grandes y lo que se puede generar “es un gran caos que lleve a una enorme división interna”.

¿Y en Barcelona? La operación Biden se ha vuelto a poner en marcha.

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