Un trabajo complicado, pero con altas posibilidades de éxito. ¿Quiere JxCat optar a la alcaldía de Barcelona o, por lo menos, jugar en el tablero político para poder gobernar? La opción de Xavier Trias aparece como la única posible, pero tiene por delante un difícil trecho ante los elementos ‘trumpistas’ que, desde el partido y desde su órbita mediática e intelectual, obstaculizan su proyecto para Barcelona. La última imagen, que Trias ha visto como algo escandaloso, es la de Laura Borràs apoyando --y dejándose querer—a los que trataron de boicotear el homenaje a las víctimas de los atentados del 17A en su quinto aniversario.

El problema lo tiene Trias en el interior de JxCat. Su mano derecha durante muchos años en el consistorio de Barcelona, el exconcejal Joaquim Forn –exconsejero también de Interior de la Generalitat en 2017— ha sido el primero en dudar de las estructuras de Estado de España y del papel del CNI en los atentados del 17A. Trias no puede afear a Forn su posición, pero rechaza por completo el radicalismo independentista que representa Borràs, --apartada de la presidencia del Parlament, pero con un alto grado de incidencia entre las bases independentistas—o la posición de los que quieren marcar la agenda desde las columnas periodísticas, como es el caso de Pilar Rahola.

TRIAS, A LA ESPERA DE TURULL

Trias espera algún posicionamiento contundente de Jordi Turull, el secretario general de JxCat, que tampoco quiere desmarcarse por completo de esas actitudes del independentismo irredento. Quien sí lo hizo, y en sintonía con la actitud de Trias, fue Jordi Sànchez, exsecretario general de JxCat, que, de forma contundente, reprochó a Borràs su baño de masas particular. “No debería haber habido ningún otro protagonismo que el de los familiares de las víctimas. No era el lugar ni para romper el minuto de silencio ni el momento para buscar protagonismos políticos. Lo lamento, así no”, sentenciaba Sànchez.

Pero el mundo de JxCat se ha convertido en una suma de tendencias, de personalismos, sin un corpus doctrinario claro sobre casi ninguna cuestión. Y los que defienden que se plante cara al Estado, los que creen que los servicios de inteligencia de España trabajan en contra de Cataluña son muy numerosos, comenzando por Joaquim Forn, una pieza que Trias valora de forma especial. Y siguiendo por el expresidente Carles Puigdemont, activo en las redes sociales y acabando con dirigentes como Jaime Cuevillas, abogado de Puigdemont y que estuvo al lado en todo momento de Borràs, y que querría optar a la alcaldía de Barcelona.

De nada sirve en el seno de JxCat que el ex Mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, --alabado como el líder de la policía autonómica a lo largo de 2017—haya sentenciado que los más leales fueron, precisamente, los agentes del CNI. Tras una entrevista de Trapero en La Vanguardia, en la que defendía esa posición, la periodista y activista Pilar Rahola defendía en su cuenta de Twitter que eran palabras “lamentables”.

El exalcalde Xavier Trias, junto a Jaume Collboni, primer teniente de alcalde, en un encuentro en Ciutat Vella / TWITTER

Trias buscará un nuevo equipo de colaborares, contando con su núcleo duro, el que le acompañó en su etapa de alcalde, con la necesidad de dejar claro que nadie en JxCat deberá entorpecer su estrategia. Y en ese camino los obstáculos pueden ser insalvables. Porque Trias no tiene ninguna intención, según las fuentes consultadas de su entorno, de  poner en pie una alianza del bloque independentista. Más bien al contrario. Su decisión de volver al ruedo, de intentar un triunfo electoral, o un resultado competitivo, para por su convencimiento de que Barcelona necesita una tercera vía, un gobierno municipal transversal que afronte los numerosos problemas de la ciudad. Y, dejando un lado a los comunes, el posible socio que vislumbra Trias es el PSC, sea como alcalde o como apoyo de los socialistas.

Jordi Turull y otros dirigentes de JxCat, como la consejera de la Generalitat, Lourdes Ciuró, no quieren cerrarse la vía del PSC como posible socio. Pero los irredentos, agrupados en torno a la figura de Borràs, con líderes mediáticos como Rahola, y otros elementos soterrados en plataformas y asociaciones soberanistas presionan en una línea diametralmente contraria.

LO QUE SE JUEGA JXCAT EN BARCELONA

El espectáculo de este miércoles en las Ramblas, con Borràs aupada como “presidenta, presidenta”, por parte de un público fiel, irredento y pre-político, con tintes ‘trumpistas’ –capaces de romper el minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de los atentados del 17A— es, precisamente, "lo que no quería ver de ninguna manera Xavier Trias".

Aunque Trias ha tomado el paso, de ser candidato, lo que se juega JxCat en Barcelona es enorme. O un cambio drástico, con un liderazgo firme por parte de Turull, que por ahora no ha aparecido, o la irrelevancia en el caso de que Trias se vea desbordado y el partido se quede sin candidatos de un cierto peso. Es lo que teme ahora el entorno del exalcalde, que necesita gestos claros por parte de su partido, una vez se ha visto casi imposible una agrupación de plataformas y otras fuerzas políticas para establecer una candidatura plural del catalanismo-independentismo pragmático.

Noticias relacionadas