El resultado electoral de mayo ha hecho que cunda el pánico en el núcleo duro de la Federació d'Associacions Veïnals de Barcelona (FAVB). El PSC de Jaume Collboni se impuso a los comunes de Ada Colau, lo que supondrá la pérdida de la vara de alcaldesa por parte de la edil de BComú en cuestión de días. El alcaldable socialista, en caso de que se alcance un pacto progresista, recogería el testigo, motivo por el que han saltado las alarmas en la organización vecinal, aunque las negociaciones apuntan a que será Xavier Trias quien consiga, como lista más votada, la alcaldía el próximo 17 de junio, cuando se constituyen los ayuntamientos.

Numerosas entidades englobadas en la FAVB no son partidarias de un cambio que le de más fuerza al PSC. Durante el último mandato, el posicionamiento del colectivo vecinal se ha alineado en reiteradas ocasiones con el de los comunes, lo que despeja cualquier duda sobre la afinidad que existe en la federación hacia Colau en materias trascendentales para la ciudad como urbanismo, movilidad y seguridad.

La situación actual también ha generado discrepancias internas, ya que otro sector del colectivo sí que ve con buenos ojos el ascenso de los socialistas en la capital catalana y la posible influencia en positivo que podría conllevar.

HERRAMIENTA DE LOS COMUNES

Fuentes de la FAVB señalan a este medio que la federación ha servido a BComú como herramienta a su favor durante los últimos años. Ante la aplicación de políticas polémicas y justificables en razones ideológicas, la formación de Colau ha recibido el apoyo de la organización, lo que ha provocado la salida de asociaciones vecinales en los últimos cuatro años y ha estado cerca de provocar guerras internas.

Comparecencia de la FAVB / ARCHIVO

La que fuera presidenta de la federación hasta el pasado mes de abril, Ana Menéndez, no tuvo reparos en ejercer como una extensión de BComú durante los años que se ha mantenido en el cargo. Menéndez ha reproducido el discurso de los comunes en sus aspectos más polémicos, como la movilidad, el turismo y el urbanismo, generando una influencia que consiguió instaurar en el núcleo duro de la organización.

Las mismas fuentes afirman que en el nombramiento reciente de Camilo Ramos, procedente de la Asociación de Vecinos Sant Andreu Nord-Tramuntana, dan ciertas esperanzas por su preparación, pese a que se ha encontrado con un entorno mayoritariamente antisocialista. Pese a ello, son prudentes y continúan a la expectativa de saber el nombre del futuro alcalde de Barcelona.

DEMOCRATIZAR LA FAVB

Otras fuentes de la federación ven, en la posibilidad de un relevo socialista a los comunes, una oportunidad para democratizar la FAVB, que hasta ahora no se ha mostrado excesivamente dialogante y abierta en cuanto a propuestas externas al ideario de los comunes se refiere.

El presidente de la FAVB, Camilo Ramos / EUROPA PRESS

Respecto a los posicionamientos de la organización en los últimos años, estas fuentes apuntan que han sido muy cerrados y sectarios, en la línea de BComú, pese a que el global de la entidad es mucho más plural. Además, recuerdan que en diversas ocasiones el núcleo duro de la FAVB ha tenido choques con el propio PSC o ERC, y remarcan que la situación estuvo cerca de ocasionar que la salida de entidades fuera mayor de lo que ya fue.

Respecto al relevo en la presidencia, subrayan que existe una cierta confianza hacia Ramos por su voluntad de cambio en la federación y de hacerlo, además, en una estancia que tan solo duraría dos años pese a que los mandatos son de cinco. Sin embargo, insisten en esperar a la investidura del futuro alcalde para ver qué termina ocurriendo. Entre el 'blanco o negro' de los comunes y la cultura del diálogo de los socialistas se debate el futuro de la FAVB.

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