El Ayuntamiento de Barcelona tiene una deuda con la Guardia Urbana en Sarrià desde el pasado mandato. En enero de 2021, el consistorio presentó el proyecto para dotar al cuerpo policial de un nuevo cuartel cuya previsión pasaba por su licitación el año pasado para disponer de un nuevo equipamiento de unos 6.000 metros cuadrados en 2024.

Los últimos cuatro años de Ada Colau al frente del gobierno barcelonés se agotaron sin cumplir con esta previsión, una situación que cambió el pasado mes de septiembre. La Comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda dio luz verde a esta construcción, lo que desencalló una aprobación que sumaba años de espera.

La policía barcelonesa contará con un equipamiento reivindicado por los agentes que responderá a los criterios de orientación, intimidad, seguridad y acústica requeridos por este tipo de instalaciones.

UBICACIÓN

El futuro equipamiento policial se situará en los números 103-109 de la calle de Foix. Según indica el proyecto ejecutivo, la elección de este emplazamiento responde a características como la gran visibilidad de la zona, además de tratarse de un punto de encuentro entre el ámbito metropolitano, por su cercanía a la ronda de Dalt, y el barrio de Sarrià.

Sala de descanso de la futura comisaría de la Guardia Urbana / AJ BCN

Al margen de las citadas virtudes, y en favor de la permeabilidad medioambiental de la instalación, se favorecerán las condiciones de luz natural y ventilación mediante la creación de tres patios en la fachada norte de la edificación que no amenazarán la intimidad y seguridad del recinto.

La comisaría contará con un acceso compartido para agentes y ciudadanos en la planta 0. En el lateral que da a la ronda de Dalt, se establecerá una salida de emergencia que en un futuro podría funcionar como un acceso exclusivo para efectivos policiales. El edificio tendrá otros dos accesos diferenciados: en la planta sótano, para acceder al aparcamiento de los agentes; y en planta semisótano, para dar servicio a la zona de detenidos.

DISTRIBUCIÓN

El equipamiento contará con seis niveles. En el sótano se situará el aparcamiento, con capacidad para 20 coches, cuatro furgones, 30 motos y 29 bicicletas, a lo que se sumará la galería de tiro y sus espacios adyacentes. En el semisótano, se ubicarán unos vestuarios que contarán con 300 taquillas, además de la zona de detenidos, que dispondrá de conexión directa con la zona de denuncias.

La planta 0 quedará dividida en dos zonas mediante un vestíbulo: la zona pública y el área restringida a los agentes. Este último espacio dispondrá de zona de equipamiento, sala de briefing para unas 100 personas y sala de reuniones, conectada con el ámbito administrativo. El nivel 1 reunirá espacios de uso transversal y polivalente, como aulas, gimnasio y sala de descanso, además de patios con vegetación. La planta 2 se reservará a oficinas y otros espacios administrativos.

Vista aérea del solar en el que se edificará la comisaría / AJ BCN

Hasta el nivel 3 solo subirá un ascensor, y se destinará a las dependencias de los agentes forestales. La cubierta no será accesible, y se destinará a la colocación de placas solares.

EJECUCIÓN Y COSTE

La duración estimada de las obras es de dos años, a lo que se añadirá otro mes para su puesta en marcha. Aunque la aprobación del proyecto supuso un paso clave para desencallar la iniciativa, fuentes municipales apuntan que aún no hay una fecha definida para el inicio de los trabajos. En declaraciones a este medio, los sindicatos de la Guardia Urbana SIP-Fepol y CSIF fueron críticos con el retraso en la materialización de este equipamiento.

El coste total de la nueva instalación policial de Sarrià alcanzará los 17.166.543,67 euros.

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