Pisarello y Colau, en una imagen en el Ayuntamiento
La lucha de Gerardo Pisarello para deshacerse de la mochila de Ada Colau
Frenética campaña del hispanoargentino para marcar perfil propio y proyectar su carrera como alcaldable de los comunes en Barcelona
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El candidato de los comunes a la alcaldía de Barcelona, Gerardo Pisarello, es un poliédrico político que ya ha comenzado a hacer campaña de cara a las elecciones municipales del próximo año. El dirigente de origen argentino debe marcar perfil propio, no en vano recoge el testigo de Ada Colau, que le dejó el listón mediático a una considerable altura.
Las incesantes comunicaciones a la militancia con eslóganes cortos y contundentes y su frenética aparición en medios de comunicación y en actos del partido en Barcelona evidencian esa campaña contrarreloj por hacerse un hueco en el podio político barcelonés y conjurar los negros nubarrones que auguran las encuestas.
Un ‘migrante’ irreal
Desde Barcelona en Comú (BeC) no se escatiman esfuerzos para que Pisarello cale no sólo entre la militancia, sino entre la ciudadanía barcelonesa. Por eso, son continuos los retazos de eslóganes y las consignas puestas en su boca y lanzadas por las redes. En uno de los últimos envíos, el alcaldable se vende como un “migrante que viene del exilio político”.
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En realidad, eso es una exageración: jamás fue un exiliado político. Nacido en 1970, llegó a España en 1995, con 25 años. Con 18 años, obtuvo una beca para irse a estudiar a los Estados Unidos, donde estuvo un año en Palo Alto. Tras volver a Argentina y estudiar la carrera de Derecho, se trasladó a Madrid para realizar el doctorado en la Complutense.
Se doctoró en 1998 sin haber tenido ninguna acción política en su país, más allá de que formó parte, cuando era estudiante, de movimientos estudiantiles opuestos a las políticas de Carlos Menem.
Una carrera fulgurante
Pero Argentina era entonces una democracia. La dictadura había quedado muy atrás y la época de la represión era ya historia pasada. Es más: los responsables de la sangrienta dictadura ya habían sido condenados en 1985, cuando él tenía 15 años.
La época que vivió la política en su país, por tanto, fue en plena democracia y no llegó a la madre patria como exiliado político precisamente.
En resumen, en el año 2001, aterrizó en Barcelona, donde se incorporó como profesor de Derecho Constitucional en la UB. Seis años más tarde, era ya vicepresidente del Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), la plataforma creada por el exconcejal comunista Jordi Borja y la cantera de los comunes, la entidad mimada por los gobiernos de Colau de donde salieron los principales dirigentes de los comunes, empezando por la propia exalcaldesa, que cobraba su nómina del Observatorio DESC.
Un blog muy personal
El peculiar pensamiento político de Pisarello es recogido profundamente en un blog personal, que alimentó fehacientemente hasta el año 2023. Muchas de las consignas que en él se exponen son aprovechadas ahora para ir dejando caer su ideario en forma de píldoras informativas en entrevistas o en comparecencias y discursos públicos.
Gerardo Pisarello durante la presentación de su precandidatura
En su hoja de ruta, el hispanoargentino tiene varias máximas irrenunciables. El profesor de Derecho Constitucional es, por ejemplo, un acérrimo partidario de cambiar el artículo 2 de la Constitución que habla de la “indisoluble unidad de la nación española”.
Asegura que es “uno de los más tortuosos de la Constitución” una máxima que ha deslizado en más de una ocasión. Lo achaca a que “la versión final fue impuesta por sectores del Ejército ligados al franquismo”.
Reclama un referéndum
También es contrario a que gobierne la lista más votada en el caso de que no haya una mayoría absoluta y no se consiga llegar a un acuerdo de gobierno que garantice la estabilidad del Ejecutivo. En su blog recoge que “en un sistema de partidos como el nuestro, no está mal tener que buscar alianzas que reflejen diferentes sensibilidades políticas y territoriales. Que la lista más votada gobierne automáticamente podría ir en detrimento de esos equilibrios”.
Además, también apuesta por cambiar el artículo 1.3 que dice que la forma política del Estado es “la monarquía parlamentaria” y reclama un referéndum sobre Monarquía o República, igual que se hizo en Italia.
Otro de sus puntos consiste en anular la inviolabilidad del jefe del Estado.
Diferentes raseros
En realidad, en su blog recoge que “en ningún país democrático es concebible que un jefe de Estado tenga carta blanca para delinquir impunemente. El Rey sólo es inviolable cuando sus actos son refrendados por los ministros o el presidente del Gobierno”
Pero esa intolerancia que manifiesta hacia el sistema español se esfuma al hablar de otros protagonistas. Cuando el 6 de septiembre el independentismo aprobó unas sospechosas leyes que abolían la Constitución española, establecían en una norma la inviolabilidad de todo el Govern, empezando por el president de la Generalitat. Nadie de los comunes criticó un engendro jurídico que abolía la división de poderes, que es la base de una democracia.
Estas circunstancias, juntamente con posturas intransigentes y sectarias, como retirar por sorpresa, y sin negociarlo con los demás partidos, el busto del Rey de la sala de plenos del ayuntamiento de Barcelona o el tratar de impedir (incluso por la fuerza) que ondease la bandera española de un balcón del Ayuntamiento son otras píldoras que arrojan sombras sobre la transparencia de su ideario, su predisposición al diálogo o la bondad de su posicionamiento democrático.