Estación de metro
TMB reforzará estas dos concurridas líneas del metro de Barcelona para frenar el impacto de la crisis de Rodalies
El Ayuntamiento incorpora convoyes adicionales de forma definitiva en sus dos arterias subterráneas con más validaciones para absorber el trasvase masivo de viajeros
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El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido mover ficha ante las complicaciones de movilidad derivadas de la actual crisis de Rodalies.
Para absorber el incremento de viajeros que buscan alternativas de transporte, Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) incrementará el servicio en las líneas L1 y L5, las dos arterias principales de la red subterránea de la ciudad.
Más trenes y menos tiempo de espera en los andenes
La medida central de este plan de choque consistirá en incorporar un convoy adicional en hora punta para cada una de estas dos líneas. Con esta suma, la flota operativa en los momentos de mayor afluencia de pasajeros alcanzará los 38 trenes circulando simultáneamente.
Este incremento tendrá un impacto directo en el usuario: el tiempo de espera entre trenes se rebajará hasta los 2 minutos y 24 segundos, agilizando notablemente los desplazamientos a primera hora de la mañana y a última de la tarde.
El metro de Barcelona en una imagen de archivo / ARCHIVO
Un calendario de aplicación progresivo y permanente
Según ha detallado la primera teniente de alcaldía y presidenta de TMB, Laia Bonet, en una entrevista concedida al programa bàsics de betevé, las mejoras se aplicarán de forma escalonada. Los primeros cambios se harán efectivos en la L5 justo después de Semana Santa, mientras que los refuerzos de la L1 se implementarán más adelante.
Bonet ha querido subrayar que este refuerzo no será un parche temporal, sino que las nuevas frecuencias se quedarán de manera permanente. "El transporte público debe ajustarse a la demanda y a los cambios de movilidad de la ciudad", ha afirmado la presidenta de TMB.
Las dos grandes arterias que sostienen Barcelona
La elección de estas dos rutas no es casual. Tal y como recordó Bonet, la L1 (roja) y la L5 (azul) son vitales para el funcionamiento de Barcelona, ya que ambas "soportan más de la mitad del número de validaciones de toda la red de metro".
Tanto la L1 como la L5 actúan como arterias de conexión fundamentales con los principales nodos ferroviarios de la capital catalana y su área metropolitana. Estaciones clave como Sants Estació, La Sagrera, Fabra i Puig, Cornellà Centre o L'Hospitalet de Llobregat son el punto de transbordo diario para decenas de miles de usuarios que llegan desde municipios periféricos.
Un metro de la L1, a la altura de la estación de Urgell / TMB
Cuando la red de Rodalies sufre retrasos, cancelaciones o alteraciones estructurales --una situación que ha puesto a prueba la paciencia de los viajeros diarios en los últimos meses--, estas rutas subterráneas se convierten en la primera y más inmediata alternativa para llegar a los centros de trabajo o estudio.
Al inyectar más capacidad en el sistema y recortar los tiempos de espera a esos 2 minutos y 24 segundos, el consistorio barcelonés quiere aliviar la sensación de colapso y hacinamiento en los andenes y prevenir los temidos cuellos de botella en los pasillos y vestíbulos durante las franjas horarias más críticas.
Aunque el impacto de las constantes incidencias de Rodalies está siendo un reto importante para el ecosistema de transporte barcelonés, la responsable municipal aseguró que, gracias a estos ajustes, la ciudad está consiguiendo absorber bien los cambios en el flujo de viajeros.