Personas desalojadas del antiguo Instituto B9 de Badalona acampan debajo de la salida 210 de la C-31, en el barrio de Sant Roc, a 20 de diciembre de 2025, en Badalona
Otra banda violenta en el Bronx de Badalona
"A los antidemócratas, comunes, podemitas, cuperos y otros grupúsculos marginales se ha sumado ahora la Organización Juvenil Socialista del Eixample (OJS). Una peña vinculada a las bandas okupas de La Carbonera y la Antigua Massana"
A los antidemócratas, comunes, podemitas, cuperos y otros grupúsculos marginales se ha sumado ahora la Organización Juvenil Socialista del Eixample (OJS). Una peña vinculada a las bandas okupas de La Carbonera y la Antigua Massana.
Su líder y portavoz se lució durante los días que duró el desalojo y realojo de los sin techo de Badalona. TVNodo3 y otros medios informativos, presuntamente progres y subvencionados por el régimen woke, le dieron más cancha y voz que a los vecinos perjudicados.
La puesta de largo de este presunto partido consistió en un escrache y un boicot contra la asociación Cor de Sant Antoni, formada por vecinos de toda la vida que quieren “un barrio seguro y respetuoso para todos, se piense como se piense”.
Pero las ideas de orden, seguridad y respeto son bestias negras para estos camorristas. Pobrecitos impostores y falsos socialistas, su faena es dividir a los barrios, acallar a los vecindarios y convertirse en comisarios políticos y económicos de las zonas.
Como cualquier pandilla violenta del antiguo Bronx americano, practican la agresión verbal, la física y la amenaza. Así pudo verse en Badalona, cuando los Mossos tuvieron que rescatar de sus manos a una militante podemita que iba de solidaria con ellos.
Aprendices de kaleborrokos, los lidera un ciudadano africano vociferante, agresivo y pendenciero (prohibido decir la nacionalidad de los delincuentes). Sus siglas, OJS, se parecen a la OJE de los comandos de Falange y el Frente de Juventudes del franquismo.
Escindidos de los marranos de Arran, la OJS comenzó a actuar el 2024 con escraches a Sílvia Orriols, Pilar Rahola y Carlos Mazón. Arrojaron harina a la lideresa de Aliança Catalana en un acto a favor de Hamás y vandalizaron con pintadas la Universitat Pompeu Fabra.
Después atacaron con pintura roja a la tertuliana Rahola en La Garriga. La acusaron de cómplice de Israel. E incitaron a “combatir al enemigo que tenemos en casa”. Otro “enemigo” acosado fue el presidente valenciano Carlos Mazón.
Por entonces, ya habían logrado unas líneas en Wikipedia. Su objetivo: “hacer del comunismo una tendencia política y cultural entre la juventud trabajadora”. Además, “generar un cuerpo militante y disciplinado”. Como las bandas fascistas de la porra.
E insistiendo en la retórica del enfrentamiento violento, porque otro objetivo es conseguir “una organización de masas que intervenga en la lucha de clases combatiendo y dando respuesta a la miseria a la que hoy nos vemos condenadas”.
Las manos blandengues de alcaldes como Collboni. El largo silencio y ausencia del presidente Illa en Badalona… Ayudaron al enorme fracaso y pésimo resultado de la política de vivienda desde la época de Colau. Fruto de esto y aquello son la OJS y sus matones.
También parecen esbirros de Largo Caballero, aquel siniestro líder socialista que en 1931 proclamó: “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”.
Cuando se infiltraron en Sant Antoni, amedrentaban con la consigna “Sant Antoni será un barrio libre de fascismo”. Algo imposible hasta que se les expulse de allá por donde aparezcan. Porque los fascistas son ellos y como tales se comportan.