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La Planta de Valorización Energética de TERSA de Sant Adrià / TERSA

La Planta de Valorización Energética de TERSA de Sant Adrià / TERSA

Opinión

De periferia a centro: repensar las infraestructuras del Besòs para ganar calidad de vida

"Para que los barrios del Besòs dejen de ser solo territorio de paso y se consoliden como lugares atractivos para vivir, necesitamos calles habitables, transporte público eficiente y acabar de abrir las ciudades al mar. Necesitamos transformar las infraestructuras que hoy dividen en espacios urbanos que unan"

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A lo largo del siglo XX, el entorno metropolitano creció entre infraestructuras con un gran impacto en el Besòs: rondas, autopistas, polígonos industriales y plantas de metabolismo urbano que, en su mayoría, respondían a un paradigma centro-periferia orientado al uso del vehículo privado y a dotar de los servicios necesarios a la capital, Barcelona.

El resultado es un área densamente poblada, con un alto potencial humano y urbano, pero que arrastra problemas medioambientales y fragmentaciones físicas y sociales que dificultan su desarrollo pleno.

La C-31 es el ejemplo más evidente de cómo una infraestructura puede condicionar la vida de miles de personas si no está bien integrada. Esta autopista atraviesa nuestro territorio como una herida, generando ruido, contaminación y fragmentando física y socialmente los barrios de Sant Adrià y Badalona.

A esto se suma el impacto de infraestructuras de metabolismo urbano como la incineradora de residuos TERSA o la central de ciclos combinados de Endesa y Naturgy, cuya ubicación tiene un impacto paisajístico muy alto y cuyos modelos de gestión de residuos y generación de energía afectan también gravemente a la calidad ambiental del entorno, siendo la principal preocupación de las decenas de miles de personas que vivimos en las proximidades.

Hoy, sin embargo, la historia está cambiando. Desde el Besòs en general y Sant Adrià en particular trabajamos incansablemente, con ambición y una hoja de ruta clara para que nuestro entorno deje de ser periferia de Barcelona y se consolide como un actor central en la transformación metropolitana.

Gracias a nuestra capacidad de planificación y a la estrecha colaboración entre administraciones, estamos alcanzando el objetivo: generar nuevas oportunidades económicas, sociales y urbanísticas para nuestra ciudadanía. Ganar calidad de vida.

Grandes transformaciones urbanísticas están en marcha —como el desarrollo del entorno de las Tres Chimeneas y el Catalunya Media City, Inditex y la revitalización de los polígonos industriales, Besòs Central como espacio integrador entre cuatro municipios, el plan Impuls Besòs premiado con fondos europeos, los proyectos de mejora ambiental del río a su paso por Santa Coloma y Sant Adrià también premiados con fondos europeos, la transformación del entorno de la carretera de Mataró y la ciudad deportiva del RCD Espanyol, o la regeneración de La Mina y la consolidación de la Catalana—, y con ellas llega el momento de repensar el papel de estas infraestructuras para su mejora, integración o, directamente, traslado a una ubicación más idónea.

La C-31: una autopista en mitad de la ciudad

Pocas infraestructuras simbolizan tanto la fragmentación territorial y social como la C-31. Esta vía, que funciona como una gran avenida en Barcelona (la Gran Via de les Corts Catalanes), se convierte en autopista al llegar a Sant Adrià, generando un entorno hostil para quien no vaya en coche.

En su cruce con la Ronda Litoral y la línea de ferrocarril R1, el paisaje es de nudos viarios, pasos elevados y espacios residuales, ruido y segregación. Y a su paso por Badalona, en una barrera física y social.

Nuestra propuesta es ambiciosa, pero necesaria: transformar esta infraestructura en una Gran Vía Metropolitana. Es decir, conservar su capacidad de movilidad, pero dándole un carácter urbano.

Esto implica eliminar taludes y pantallas, pacificar el tráfico, incorporar aceras y carriles bici, crear pasos seguros, integrar transporte público y convertir sus márgenes en espacios de relación. En definitiva, hacer ciudad activa para la gente donde ahora hay asfalto para los vehículos.

Evidentemente, se trata de un proyecto a largo plazo y no podemos renunciar a mejorar la situación actual en el corto plazo.

En este sentido, el pasado viernes 27 de marzo presentamos en la masía Can Rigalt de Sant Adrià el proyecto Impuls Besòs, compartido entre los ayuntamientos de Sant Adrià y Badalona con el Área Metropolitana de Barcelona.

Un proyecto que trabaja en tres ejes, siendo uno de ellos el llamado Eje Cívico para la C-31. El objetivo: mejorar la situación actual con intervenciones que añadan iluminación inteligente, más seguridad, carril bici y la programación del espacio bajo los viaductos con zonas de encuentro, terrazas, aulas itinerantes y la mejora del mercadillo de los martes.

Así pues, trabajamos con dos horizontes temporales: el de la mejora inmediata de las condiciones actuales con el proyecto Impuls Besòs, y el del gran objetivo a largo plazo: la transformación secuencial de la actual autopista en una gran avenida metropolitana de alta capacidad.

En otras palabras, ir dando los pasos necesarios para replicar la sección de la Gran Vía a su paso por l’Eixample: desmantelar los viaductos, bajar la velocidad a 50 km/h y añadir transporte público para sustituir los viajes en coche.

Planta de valorización de residuos y central de ciclos combinados

Estas dos infraestructuras representan un pasado que debemos superar mediante la transición hacia otros modelos de gestión de residuos y de generación de energía. Pero esta transición puede llevar décadas y la ciudadanía no puede esperar tanto.

Por eso es necesario un pacto entre administraciones para definir esta zona como área de transformación, y empezar a planificar ya el traslado de estas infraestructuras a otro lugar que reúna las condiciones que Sant Adrià hace años que no tiene: céntrico en el área metropolitana y de fácil acceso, pero alejado de los núcleos urbanos con viviendas y equipamientos.

Además, sería una oportunidad para plantear un verdadero ecosistema de metabolismo urbano circular, mejorando las prestaciones de las plantas actuales y retroalimentándose para gestionar residuos y generar energía de manera mucho más limpia.

Por otro lado, la recuperación del espacio que ocupan actualmente sería una gran oportunidad para el margen derecho del Besòs, dando continuidad a la fachada marítima que se está consolidando con las Tres Chimeneas, el Port Fòrum y el campus UPC Diagonal-Besòs, y dotándola con otro gran parque metropolitano.

Recuperar la escala humana

Barcelona es una ciudad reconocida mundialmente por su capacidad de reinvención y de transformación urbana. Pero insistimos en que su futuro ya no se juega únicamente dentro de su término municipal, sino en lo que siempre se ha entendido como su periferia.

Y para el Besòs, replantear estas infraestructuras no trata solo de diseño urbano, sino de justicia territorial, social y medioambiental. Estas grandes "cicatrices" del Barcelonès Nord han reforzado durante décadas la idea de periferia, pero su transformación puede cambiar esa percepción y, sobre todo, mejorar la vida cotidiana de miles de personas.

Para que los barrios del Besòs dejen de ser solo territorio de paso y se consoliden como lugares atractivos para vivir, necesitamos calles habitables, transporte público eficiente y acabar de abrir las ciudades al mar. Necesitamos transformar las infraestructuras que hoy dividen en espacios urbanos que unan.

Así pues, el Besòs no necesita más infraestructuras. Necesita mejores infraestructuras y nuevos espacios de oportunidad, en línea con las transformaciones antes mencionadas.

Esto implica recuperar la escala humana en la planificación: poner a las personas en el centro y pensar en la niña que va al colegio andando o en bicicleta, en el vecino mayor que baja al mar o al parque, en el trabajador que no quiere pasar horas en atascos sino usar el metro o el tranvía para llegar a su empleo.

Priorizar, en definitiva, la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas.

Jose Antonio Gras Iñigo

Tinent d’Alcaldia de Territori Sostenible, Medi Ambient i Benestar Animal de l’Ajuntament de Sant Adrià de Besòs