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Jordi Martí Galbis, en su despacho en el Ayuntamiento de Barcelona

Jordi Martí Galbis, en su despacho en el Ayuntamiento de Barcelona GALA ESPÍN Barcelona

Opinión

El paso adelante, y ‘no al costat’, de Jordi Martí Galbis en Barcelona

"La valentía de Martí Galbis, o su coherencia, es esencial para que la política pueda mantener su respetabilidad. No más inventos, no más decisiones unilaterales. Los partidos deben mantener una evolución natural"

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La política en las democracias liberales no pasa por su mejor momento. La distancia de muchos ciudadanos con los asuntos públicos es enorme. Existe una especie de “deserción”, siguiendo al teórico y activista italiano Franco Berardi, ‘Bifo’, --que, de hecho, la alienta—que permite una vida individual más cómoda, aunque también mucho más pobre.

Con casos de corrupción y con una sensación de que la democracia no es eficaz, porque no acaba de solucionar cuestiones de fondo, estructurales, y sólo permite que se mantenga el status quo, la política se ve como algo lejano y más bien feo.

Pero la política permite –o debería– posibilitar el cambio, la mejora de la vida de los ciudadanos. En las democracias liberales, en realidad, se dirime el disenso, el conflicto de intereses. Y, pese a algunas tentaciones, hay que afirmar de forma clara y rotunda que es el mejor sistema para gobernarnos.

La política municipal es, todavía, más clara y determinante. Aunque los ayuntamientos tienen competencias acotadas, están cerca del ciudadano. Y los gobiernos municipales de las grandes ciudades son hoy mucho más importantes que nunca.

Las ciudades globales compiten entre sí, y atraen talento e inversiones. Lo señalaba Benjamin Barber, con su idea de que los alcaldes deberían gobernar el mundo.

En Barcelona se acaba de producir una decisión seria y respetable. El líder del grupo municipal de Junts per Catalunya, Jordi Martí Galbis, ha insistido en mantener su candidatura para ser alcaldable en 2027. Podía haber renunciado, en el caso de que el partido, en su conjunto, hubiera alentado una candidatura de algún dirigente muy respetado y potente, o de un miembro de la sociedad civil indiscutible.

Pero entiende que, para ser fiel a la militancia de Barcelona de su partido, no puede dar ‘un paso al costat’, como hizo Artur Mas dando paso a Carles Puigdemont, empujado por la CUP a la “papelera de la historia”.

Martí Galbis ha rechazado el ‘dedazo’ de Puigdemont, que deseaba como candidato a Josep Rius, actual concejal del Ayuntamiento, y portavoz de Junts. Mantiene su candidatura y si hay más candidatos, pues que se celebren primarias.

Ante esa determinación, Rius ha acabado por renunciar. Y ha surgido otro aspirante, el que fue abogado de Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas, que desea concurrir a esas primarias.

El abogado no tiene muchas opciones, aunque lo pueda avalar Puigdemont. Martí cuenta con el apoyo de los militantes de Junts de Barcelona, que aspiran a recuperar un partido que fue serio en el pasado, cuando se llamaba Convergència.

La valentía de Martí Galbis, o su coherencia, es esencial para que la política pueda mantener su respetabilidad. No más inventos, no más decisiones unilaterales. Los partidos deben mantener una evolución natural.

Y Jordi Martí Galbis es quien ha aguantado la mecha del partido durante años en el consistorio de Barcelona, con el apoyo de Xavier Trias, el único alcalde nacionalista de Barcelona desde la recuperación de la democracia.