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Neus Munté, Jordi Martí Galbis y Josep Rius, ediles de Junts en Barcelona

Neus Munté, Jordi Martí Galbis y Josep Rius, ediles de Junts en Barcelona JUNTS

Opinión

Oposición desnortada

"La elección de Jordi Martí, un hombre desconocido a pesar de que lleva toda la vida en la política municipal, es un síntoma de que Junts tira la toalla de la alcaldía. Sus opciones son pocas, o ninguna. No es Xavier Trias y le espera todo un calvario"

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La tesis de la democracia no se sustenta solo en presentarse a unas elecciones libres cada cuatro años. Los ciudadanos votamos según nuestras posiciones ideológicas, por la valoración de los líderes y, sobre todo, confiamos nuestro voto a una buena gestión.

La del gobierno, evidentemente, pero también queremos una oposición solvente que marque al ejecutivo, que presente propuestas y que conozca la ley para que esas propuestas no sean un brindis al sol.

Y esta oposición falla en el consistorio barcelonés. El gobierno de Jaume Collboni tiene sus luces y sus sombras, como todos, pero a juicio de los ciudadanos aprueba en su gestión. A mi juicio, Barcelona ha recuperado el pulso perdido. Un pulso que no tiene la honorable oposición.

No les voy a hablar de Gerardo Pisarello porque lo seguimos buscando, como explicábamos en estas páginas la pasada semana, como flamante candidato. Sus propuestas, de momento, siguen brillando por su ausencia.

Me voy a dirigir a Elisenda Alamany que ha cubierto de gloria con sus “y cuatro huevos duros más”. Me explico. El consistorio publicó en el Boletín Oficial de la Provincia, tras aprobarlo la Comisión de Gobierno, suspender temporalmente la concesión de nuevas licencias de autoservicios.

En Román Paladino, los supers de 24 horas. La moratoria será de un año, prorrogable por otro, mientras “se trabaja en un nuevo planteamiento que permita proteger al comercio de proximidad, preservar la diversidad comercial y evitar procesos de saturación y de monocultivo en determinadas zonas”, rezaba la nota oficial.

Personalmente añadiría también la salud de los ciudadanos porque algunos de estos establecimientos son lamentables en limpieza y venden productos caducados.

Hay nada más y nada menos que 1.300 locales de este tipo y la medida del gobierno municipal es quirúrgica, entre otras razones, porque debe ser quirúrgica.

Ante la noticia, recordé a la líder republicana alzando la voz. Ni un año, ni dos, sino cierre total de este tipo de establecimientos. El único problema es que la actual legislación impide esta amplia moratoria. “Estamos viviendo un gran reemplazo”, dijo cuando fue proclamada candidata de ERC, un concepto que hace las delicias de la extrema derecha y que tiene a Ayuso de gran adalid. “Hablo de la sustitución de nuestros comercios, de los sitios históricos, de los espacios con identidad de nuestra ciudad...”, matiza en un vídeo.

Le Grand Remplacement del escritor francés Renaud Camus, defiende básicamente que la población europea está siendo sustituida demográficamente por los inmigrantes. No se quedó ahí, también quiere cerrar las tiendas de uñas y las de souvenirs.

Una concejala, una candidata, debería ser más solvente en sus propuestas y conocer la legislación. No se trata de sacar la lengua a pasear. Se trata de ser solvente. Luego ya vendrá la polémica de estar a favor o en contra, pero los sufridos ciudadanos queremos cosas concretas, no fuegos de artificio.

Su propuesta no encaja en la legislación actual. Ella debería saberlo, pero parece que no.

Jordi Martí Galbis seguro que no sufriría este resbalón. Le he criticado muchas veces pero el líder municipal de Junts conoce Barcelona, es un buen gestor, un opositor incansable e inasequible al desaliento….. y valiente. Valiente porque contra viento y marea y contra el dios Thor que reside en Waterloo ha defendido su derecho de ser candidato a la alcaldía de Barcelona. Y un detalle no menor, tiene el apoyo de la militancia y ese apoyo ha sido clave en la retirada de Josep Rius con estupefacción en la localidad belga.

Tiene madera y como decía conoce Barcelona. Solo tiene un -gran- problema, Barcelona no conoce a Jordi Martí Galbis. El Barómetro municipal sitúa su grado de conocimiento en un 16%. El previsible candidato de Junts debería esperar a cantar victoria. No porque tenga que disputar unas primarias a Jaume Alonso Cuevillas, que ganaría sin duda, sino porque alguien le pueda tender una emboscada en la cumbre municipal de Junts que se celebra el día 30. A Carles Puigdemont no le gusta que le doblen el brazo.

Sin embargo, la elección de Jordi Martí, un hombre desconocido a pesar de que lleva toda la vida en la política municipal, es un síntoma de que Junts tira la toalla de la alcaldía. Sus opciones son pocas, o ninguna. No es Xavier Trias y le espera todo un calvario.

Con este panorama, llego a la conclusión de que Barcelona tiene una oposición dudosa, que está desnortada. Y eso, no es bueno.